lunes, 21 de mayo de 2007

LUCES Y SOMBRAS. LO DE SIEMPRE.

El viernes fue un buen día. Vimos nuestro escrito en las paredes del Museo Pedagógico de Aragón, y nos ilusionamos con ser parte activa de ese entramado de ilusión, sorpresas, vida, que cada día, poco a poco, va tejiendo la escuela. La felicidad también de encontrarme, de modo demasiado efímero, con Jaime, con el que voy encontrando pequeños, o grandes, proyectos comunes para mantenernos cerca. La felicidad de estar acompañado por Paula, a la que cada día quiero más y mejor, lo que resulta demasiado problemático. Me produce gran sorpresa, y sonrojo, comprobar nuestros nombres y palabras entre las páginas del libro. De todos modos, a modo de confidencia, ayer me gustó un poco más que las otras veces mi escrito. Será por el vestido que ya lleva, y por los acompañantes. Las cuatro de la madrugada no dan para mucho, pero ya disfruté de los textos de Julio Llamazares, Miguel Mena, Mariano Coronas, y Enrique Satué. Sí me produjo pena no poder saludar, o conocer, a algunas personas que no pudieron asistir.

En la escuela, ya sí, mostraré las últimas lucecillas que aún me quedan escondidas a estas alturas. De momento, comenzamos unas muy majas, eso espero, sesiones con la bici, y esta tarde llenaremos la clase de cactus, pinos, sandías, rosales, melones, uña de gato, y tomates.

Pablo me llenó la cámara, la mochila, la funda de la cámara, …, de barro. Hasta sus mecanismos más recónditos. Y nos mantuvo en vilo, a la espera, tres horas. Todo por una foto. La plataforma de presión, los cables, el mecanismo con plastilina, la cámara de veinte duros tunning. Más le valdrá regalarme, al menos, esa primera foto de nuestro tejón comiendo sandía y galletas Chiquilín, o la garduña enfrascada en las sardinillas con tomate.

Llevo tiempo evitando estos temas, pero es que los señores del ladrillo se acercan a mi tierra. Se acercan sin remedio, está rodeada. Que construir 1400 viviendas en un pueblo 400 habitantes sea considerado por el alcalde como aceptable, sostenible, lógico y coherente, pues él verá. Que colocar un campo de golf al lado se entienda como óptimo para el desarrollo del lugar, pues bueno, misterios insondables esconde la ciencia; pero…, que esa superurbanización sea la esperanza de salvación del pueblo, por la población que fijará, no me acaba de convencer. Creo que las personas establecen su residencia en función de aspectos como el trabajo. En todo caso, sí es seguro que el asunto hará ricos a unos cuantos propietarios, a unos cuantos accionistas, a unos cuantos políticos, y, también seguro es que el turismo que se atrae con ese tipo de construcciones de lujo no suele ser el más respetuoso y sensible hacia el maravilloso, milagroso, entorno en el que se hallará esta nueva aberración humana. Seguimos echando cemento en la herencia para nuestros hijos.

jueves, 17 de mayo de 2007

SI AL MENOS ME PRESTARA UNA DE LAS SIETE QUE DISFRUTA...

Un colirio para los ojos, unas pastillas para las pulgas, garrapatas, lombrices, y demás zarandajas parásitas. Leche de vaca, que la de gata está por las nubes, y unas migajas de atún tras las sardinas y las judías blancas con morcilla.

Jaime se parte de risa y aconseja el gaticidio. Yo lo siento por él, una persona sin sentimientos ni sensibilidad.

Los vericuetos de la profesión son inescrutables.

Las sorpresas han ido hoy un poco más lejos. Primero he realizado unas observaciones curiosísimas al microscopio, apenas confesables. Y posteriormente he indagado por sorpresa en la misteriosa psicología humana. Grandes risas internas.

Creo que en un mes formaré parte del tribunal evaluador en la oposición de primaria. Acabar un curso tras nueve meses de solitaria soledad, comiendo solo, cenando solo, pensando solo, riendo solo, sintiéndome solo (esto es lo único importante), no conduce a sentirme contento cuando conozco que estaré otro mes en Teruel capital, a tres horas del hogar familiar más cercano. Transpirenaica y otros ejercicios espirituales al carajo. Además, me da también un poco de risa evaluar algo tras una dilatada experiencia de dos años. Vergüenza, quería decir. Diría al inspector, o quien corresponda, que no me considero capacitado, pero también reiría, supongo. Creo saber que en Cataluña los novatos como yo no pueden ser candidatos para el tribunal de oposición. En todo caso, será curioso pasar por el proceso después de tan poco tiempo, y observar los detalles, injusticias, cansancios, nervios, presidentes de mirada fulminante, …, desde el otro lado. Y claro, no se dude, cargo ya con un pesadísimo sentimiento de responsabilidad.

El viernes viajaremos al Museo Pedagógico de Aragón. Será para nosotros como el día de los buitres para mis alumnos: probablemente uno de los recuerdos más bonitos del curso. Imagino que un poco colorados de vergüenza, con ese sentimiento de farsantes que igual nos acompaña toda la vida. Aunque será una alegría huérfana.

lunes, 14 de mayo de 2007

VAYA, TODO ES MENTIRA. Y LOS OES EXCLAMATIVOS, LAS MIRADAS TRISTES, LOS RECREOS, LAS COMUNIONES, LOS GUSANOS, Y LAS SANTAS LATAS DE MEJILLONES.

Comenzando por lo mundano, hoy hemos sufrido el terrible robo de nuestros gusanos de seda. Unos gusanos que habían viajado conmigo miles de kilómetros por no dejarlos solos dos días y así evitar su muerte por inanición. Gusanos por los que Paula me increpó duramente por hacerles dormir bajo nuestro mismo techo. Esos gusanos han desaparecido. Quedan sus hojas y su caja. Considerando que nuestros gusanos no eran escaladores, ni osados aventureros del espacio exterior, sino que su instinto gusanil les obligaba a permanecer junto a la comida, ¿alguien entiende quién sustrae, y por qué, veinte gusanos de seda?.

Hace unos meses comenté mi sorpresa cuando la mayor parte de los niños de la escuela, creo que todos, no acudieron a las clases el día siguiente, no recuerdo si fueron dos los días, a la conclusión de las fiestas del municipio. Me dio la impresión que los niños tenían que curar los excesos propios de las fiestas adultas. Un extraño reposo infantil. Ayer algunos niños comulgaron, y resulta que buena parte de ellos han guardado también hoy fiesta. Quiero pensar que el esfuerzo espiritual ante la (re)entrada de Dios en sus carnes debió ser mayúsculo, pero observando que la mayor parte de esta celebración gira, en la mayor parte de los niños, en torno a la fiesta y los regalos posteriores, tampoco comprendo qué argumento motiva su no asistencia a las clases de hoy. Discrepo del ejemplo para los niños que subyace en estas curas de reposo tras sus fiestorros, paganos o no.

Hoy he tratado en la escuela una especie de problema que ya resulta recurrente. El asunto tiene que ver con los juegos de los niños en el recreo, y con poder ampliar sus opciones con el material de educación física. La mayor parte de los alumnos suelen jugar a fútbol, lo que excluye sistemáticamente a muchos compañeros no interesados en el asunto, y empobrece un tiempo libre que podía contar con una riqueza mucho mayor. El meollo del asunto, o una parte, tiene relación con la naturaleza de un CRA, con cómo gestionar la necesaria, o legal y oficial, homogeneidad entre los pueblo que lo forman, a la vez que se respetan, o incentivan, las iniciativas y peculiaridades de cada uno de esos pueblos, o de los maestros que allí trabajan. Mi conclusión tras mi breve experiencia dice que se suele apostar por asegurar esa uniformidad en detrimento de los otros aspectos, de forma que muchas iniciativas caen en el olvido en aras de no suponer una nota discordante dentro de la orquesta. Creo que este procedimiento castiga buena parte de las inquietudes de los maestros, y limita extraordinariamente su capacidad de acción. La unidad del CRA me parece estupenda, pero a mí se me ha vendido toda la vida que esto era una manera de rentabilizar recursos materiales, humanos, …, salvar el problema de la despoblación rural, ..., y no una necesidad de hacer en cada pueblo las cosas lo más parecidas posibles.

El jueves acudieron Ricardo (podéis leer su crónica de estos días) y Pablo (espero que también pronto cuente sus sensaciones con los niños) a nuestra clase. Comenzamos la mañana emprendiendo viaje al Más del Buñol, el observatorio de aves necrófagas situado en Valderrobres. El Viaje fue realizado gracias a la ayuda de las familias. Salirme del guión tan claramente, con la excursión, con los invitados, las actividades, …, me tenía preocupado. Ya en el observatorio las primeras exclamaciones de sorpresa de los niños me tranquilizaron. Todo iba bien. Fueron dos horas preciosas donde miraron, escucharon las silenciosas explicaciones de la naturaleza, fotografiaron, y rellenaron su cuaderno de campo. Al salir iniciamos la excursión a una pequeña chopera junto al Matarraña. Comimos, algunos más de lo necesario, y jugamos a toros, y investigadores, y a cuarenta mil cosas más. Ya Ricardo y Pablo eran personajes muy queridos y sufrieron en primera persona la desbordante energía de los niños. Por supuesto, la oportunidad de enseñanza que el lugar deparaba no se desaprovechó, y nuestros invitados nos acercaron a algunos de nuestros vecinos, como el andarríos, el martín pescador, el milano negro, el alcaudón, …, además de mostrarnos la increíble riqueza presente en un trocito de agua (caracolas de río, renacuajos, ditiscos, los insectos que recogen burbujas de aire para respirar bajo el agua, larvas de diferentes especies, …). Todo ello aderezado con el implícito beneficio que supone cualquier salida para lo relacionado con la autonomía personal y las relaciones entre los compañeros. De vuelta, al encuentro de los padres, nuevas sorpresas ante las visitas de algunos animalejos, unos tragos en la fuente, más juegos, y a descansar a casa con un amplísima sonrisa.

El viernes, las primeras dos horas se dedicaron a un señor que vino a hacer unas actividades de catalán. La tercera, de nuevo con nuestros acompañantes, repasamos las fotos del día anterior. Lo hicimos en compañía de los alumnos de tercero, a quienes invitamos. Sirvió para repasar algunas cosas aprendidas, reírnos por algunas imágenes, o volver a admirar algunos grandes milagros. Ricardo se sorprendió de dos cosas: la primera me la reservo, y la segunda tiene que ver con las falsas creencias, mitos, falsedades presentes en las cabezas de los alumnos de tercero: desde sapos que escupen, hasta culebras malas malísimas, casi acercándonos a las ranas que se convierten en princesas. El asunto es ese desconocimiento profundo degeneraba en algunos casos en una actitud violenta desmedida hacia el entorno, con la convicción de tener que aniquilar a todo bicho que asomase el hocico. Ricardo y Pablo se esmeraron en desmontar algunos mitos, pero quedó la triste sensación de no poder luchar con la mayor parte de esas tan arraigadas como infundadas creencias. Aquí sonó la representativa exclamación del niño que gritó “pues vaya, ¡todo lo que sabemos es mentira!. Saquen sus conclusiones.

Por la tarde dos talleres. Con Ricardo taller pajarero, con egagrópilas, plumas, libros, y muchas palabras por el camino. Con Pablo taller microscópico, donde conocieron esa herramienta milagrosa, cómo hacer unas preparaciones, y pudieron observar desde glóbulos rojos, a una sección de pulmón, o unas células vegetales extraídas previamente de una amable cebolla. En suma, una invitación y un acercamiento de los niños a la ciencia, al mundo que les rodea, a la vida. Finalmente, cánticos a los visitantes, fotos, abrazos, besos, promesas de otra visita, y agradecimiento por su generosidad.

La sensación final es realmente positiva, habiendo indagado en una dimensión de la enseñanza aún poco conocida por mí, inestable, pero esperanzadora y llena de posibilidades. Seguramente constituirán parte de los recuerdos que los niños conseguirán guardar de este curso.

Leo La Naturaleza Humana, de J. Mosterín, y Cara a Cara con la Vida, La Mente, y el Universo, de E. Punset. Son dos libros fascinantes, que no hacen sino generarme mayor inquietud, no me dan las respuestas que necesito, pero siento la necesidad de leerlos. Alguna desviación ya enfermiza, quizá.

Hoy en lengua hemos comenzado nuevo tema filosófico: la muerte han elegido. Ya me siento con unas pocas fuerzas, así que no he puesto reparos. He introducido el capítulo, por lo que comenzaremos el tema sobre el que estos niños de mi clase saben exactamente lo mismo que el mayor sabio: nada.

Definitivamente este será un muy mal año, creo que el peor. El año en que algunos momentos de la cena concluían con los comensales callados, cabizbajos, pensativos, con lágrimas reprimidas, y miradas tan tristes como ausentes. Mi madre me dio la bolsa con un poco de fruta, unas pocas latas, y una garra de pollo de las que sólo ella hace. Aunque es un ritual antiguo, creo que ambos pensábamos en ella, en su amor infinito expresado con unas bolsas de macarrones, unas conservas, unas verduras, unas magdalenas, y un sal pronto, llama cuando llegues y cierra bien la puerta. Los sentimientos siguen intactos.

viernes, 11 de mayo de 2007

OTRA SEMANA SE QUEDA ATRÁS.

La clase de primer ciclo de Peñarroya vive estupendos días, con los niños en el mejor momento de forma del año, contentos y felices con la escuela. El curso se nos hará corto. Ricardo y Pablo nos ayudaron a encontrar nuevas lucecitas en la oscuridad. Pronto daré detalles.

Por lo demás, siguen pasando cosas extrañas; por fuera y por dentro.

lunes, 7 de mayo de 2007

APURANDO LAS ÚLTIMAS GOTAS.

Hace unos días unos niños vinieron corriendo a buscarme diciendo que habían encontrado egagrópilas de búho en el patio de la escuela, en pleno partido de fútbol. Yo me reí y no les hice mucho caso, pero me arrastraron hasta allí y con aires triunfales me mostraron esas bolitas de pelo y huesos de una, probable, lechuza. Quedaron orgullosos de sus capacidades de rastreo, pero, sobre todo, quedé, y quedaron felices, por poder descifrar parte del ignorado lenguaje de la naturaleza.

Otra niña me vio leyendo el otro día unos libritos sobre botánica y se mostró interesada por una guía sobre flores de montaña. Hasta el punto que trajo a clase el dinero para que se lo comprase. Este sábado acudí a la librería, tras el monumental atasco de la desmesurada y desfigurada Zaragoza, y le compré el libro. Le incluyo una breve nota consultándole si será capaz en unos cuantos años de admirar en la naturaleza todas las referencias que aparecen en el libro. Quizá descubra un nuevo camino.

El jueves visitaremos el Mas del Buñol, un lugar creado por dos aventureros con ilusión y un espacio único en Europa en el observaremos aves carroñeras a unos pocos metros en completo estado salvaje. Por la tarde comeremos juntos donde podamos y daremos un paseo por la inmediaciones de Valderrobres.

Además, he invitado a dos personas para pasar con nosotros ese día y el siguiente. Pablo vendrá ataviado con su telescopio y su microscopio. Con unas cebollas, un par de escupitajos, y un poco de pan de rana, trataremos de escrutar el universo de lo pequeño, de lo diminuto, la dimensión en la que comienzan las cosas, y los sueños. Un espacio que, como los demás, solemos obviar y despreciar.

Ricardo, por otra parte, es un reputado ornitólogo que trabaja en el centro de interpretación de la naturaleza del Galacho de Juslibol. Por pura afición y afán divulgativo ya ha pasado por algunas escuelas tratando de acercar a los niños algunos pequeños milagros que nos rodean. Vendrá pertrechado con plumas de mil especies, con fotos, y con ganas para salir al campo y compartir con los niños unos momentos de aprendizaje y placer.

La prensa para secar hojas ya está construida. Unas cuantas maderas, tuercas, tornillos, varillas roscadas de acero, …, fueron suficientes para que las manos expertas de mi casero produjeran el instrumento con el que construiremos nuestros herbarios.

Ya tenemos cita con la luna. Se disculpó por su retraso, y prometió cumplir su horario dentro de dos semanas. Entonces volveremos a visitarla, y volveremos a mirar el cielo en busca de algunas respuestas. O simplemente miraremos, sin esperar ya nada.

Ayer visité el cementerio. Una tía de mi madre, una señora vieja, trabajadora, sabia como lo eran antes, sosegadamente me mostró el lugar donde será enterrada. No dentro de mucho, dijo. La miré intentando apropiarme de sus pensamientos. Pasaron unos segundos y comenzamos a caminar alejándonos del lugar. Pregunté a mi abuela, a bisabuelos, a familiares lejanos. Miles de preocupaciones, de momentos, de explosiones de felicidad, de tragedias, de amores, de hijos, de besos y de abrazos, de últimos abrazos como los que ahora doy a Paula, a mis padres y a mi hermano. Todo resumido y concentrado allí.

Sigo mirando el cielo, sigo escuchando a los pájaros, sigo pensando, leyendo, pero todo se ha ido al carajo. La visión ha sido espantosa, y apenas me deja dormir. No sé dónde podré obtener algunas respuestas. Creo que no las hay.

jueves, 3 de mayo de 2007

OTRO, MIENTRAS EL RELOJ LATE IMPERTURBABLE.

¿Qué hacer si, súbitamente, la tristeza rellena cada instante?.

¿Qué hacer si esa citada angustia existencial se convierte en un pinchazo continuo en las entrañas?.

¿Qué hacer si las lágrimas apenas tienen ya fuerza para no derramarse?.

¿Qué hacer si lo que parecía un rumbo claro se torna una visión fantasmagórica, borrosa, agónica?.

En clase hoy hemos tratado algunas noticias profusamente. La verdad es que casi no tengo fuerzas para hacerlo. Son siempre las mismas. Roban, sufren, aparecen, mienten, derrochan, siempre los mismos. Los mismos atropellos, destrozos, extinciones, tragedias de siempre. Y ésto salpicado de otras que cuesta creer ocurran en nuestro mundo de civilizados.

Subía a las tres hacia la escuela, cargado de cacharros como siempre, mientras llovía abundantemente. En ese momento me adelantó con el coche una señora de una niña de la escuela que suele negarme el saludo frecuentemente. Me aparté, pero la gran velocidad que llevaba provocó que me salpicara desde los tobillos hasta las cejas. Supongo que lo haría con buena intención.

Acabo de despedir a las madres tras la última reunión del curso. Me gustaría ver alguna vez a los padres. Hemos tratado cuatro cosas y una excursión pendiente. Observo que (me) resulta imposible poner de acuerdo a las familias cuando tratamos algo un poco alejado de lo normal. Sigue siendo lo más ingrato de mi trabajo. También hemos organizado una rápida exposición para que los niños mostraran a sus familias lo que hemos podido analizar durante el curso relacionado con el medio ambiente: las egagrópilas, algunas fotos, piñas comidas por ardillas, algunos cráneos de mamíferos, algunas garras de aves, unos pocos insectos, serpientes y sus mudas, cuernos, agallas de roble y carrasca, etc. Para ellos ha sido una bonita actividad. Será por mi pesimismo, pero varias caras de asco o indiferencia pronosticaban un complicado trabajo con los niños en torno a su educación natural. No es problema de estas familias, claro está. El problema es de la sociedad. Y no pretendo parecer un visionario profeta agorero; creo que echando un vistazo al panorama todo el mundo puede llegar a similar conclusión.

Cojo la tecla veinte minutos después. Me han visitado siete u ocho niños. Siguen contentos, me piden fotos, acertijos, y hablan de lo bien que estuvieron en el CRIET. Poner toda la ilusión en la escuela me aporta grandes satisfacciones, pero también implica que su ausencia dificulte tremendamente el trabajo.

Cada año, el camino andado, se guarda en un tarro en la correspondiente sección cerebral. Con su etiqueta, su fragancia, sus imágenes, sus sonidos. El curso pasado ansotano pude revisar este tarro antes de que fuera ordenado en su lugar, al acabar el curso, a causa de la intensidad del mismo. Este curso, aún sin acabar, ya empiezo también a vislumbrar las características que tendrá la mezcla. Será una mezcla muy extraña: con grandes zonas claras y con otras muy oscuras. Pero, ante todo, la tristeza será un ingrediente que impregnará toda la receta. Tengo algunas cosas importantes que decir, pero aún debo pensarlas mejor. Quizá deba esperar a ser viejo para contarlas.

martes, 1 de mayo de 2007

ORQUÍDEA Y OTRAS COSAS IMPRONUNCIABLES.