miércoles, 19 de septiembre de 2007

ALGUNOS ASUNTOS SOBRE EL PRINCIPIO DE CURSO.


Arrasar las riberas del Ebro ya no es una tropelía medioambiental. Es caridad ecológica. Así lo indica el director de la Agenda 21 del Ayuntamiento de Zaragoza (vinculada a la concejalía de medio ambiente), para quien la indiscriminada tala de árboles pretende liberar las raíces de los mismos de la basura en la que están enganchadas. Aquí la barbaridad con más detalle y conocimiento.

Sobre coches fúnebres camuflados de ambulancia en los que los enfermos recibían un jeringuillazo de gasolina en el corazón, sobre clavos incrustados en el cerebro de un golpe seco, sobre duchas con mangueras a veinte bajo cero hasta que se helaban los huesos y el alma. Ayer se presentó una nueva traducción de Vida y Destino, el libro de Vasili Grossman escrito en 1,960, y que es considerada como una obra cumbre de la literatura del siglo XX, reflejo y testimonio de los totalitarismos que asolaron el mundo en este tiempo. Me ha costado cierto esfuerzo encontrar la noticia para enlazarla: las secciones de cultura en la prensa (ya ni tienen ese nombre) ocupaban su portada con la pasarela Cibeles y la remodelación del campo de fútbol del Barcelona.

Los primeros días de curso transcurren entre esfuerzos organizativos, el rellenar horarios y cuadrantes, entregar hojas y fichas variopintas, etc. Mientras, espero el momento para programar de la mejor manera posible áreas como educación física y artística, lengua, y conocimiento del medio. Esta tarea programadora ya acumula los días de retraso que se cuentan desde que comenzaron las clases, lo cual me produce una gran preocupación y plantea la necesidad urgente de trabajo personal.

Hace ya más de tres años que trabajé en el colegio la Anunciata. Allí, el azaroso destino, tenía un par de días asignados para hacer una especie de apoyo en secundaria en la asignatura de lengua. Por distintas razones, algunas tan obvias, esta tarea resultó desastrosa y cada clase con esos jóvenes resultaba un martirio. Hoy me ha dicho Pablo que han llegado a su instituto tres zagales que al oír su apellido le han comunicado que formaban parte de aquella temible clase de segundo de ESO en la que perdí varios años de vida. Le han indicado también que tenía muy mal genio y que no tenía ni idea de lo que enseñaba. Quizá finalmente me escuchaban.

Medidas desesperadas: he jugado por primera vez a juegos de azar de manera voluntaria. El concurso de traslados se acerca irremisiblemente y la ciudad amenaza con engullirme con sus fauces de hormigón.

En la escuela, una de las actividades iniciales del curso ha consistido en repasar y comentar algunos de los deberes veraniegos (diarios, cartas, libros, etc.). Para mi sorpresa, un buen número de niños han desestimado la realización de estas tareas y, sin embargo, han aparecido con un montón de cuadernillos de sumas, restas, multiplicaciones, caligrafía, etc. Creo intuir las motivaciones familiares que dar lugar a ello, pero de ninguna manera puedo entenderlo.

El próximo miércoles me han citado para volver a visitar el infierno. Con sus demonios y todo eso. A ver cómo va el asunto de las indulgencias.

Ayer acudí a Torre de Arcas de nuevo. El pueblo que se prestó a abrirme su escuela, algunos de sus documentos, los relatos de los mayores, …, para que yo pudiera realizar el texto de Escuelas, El Tiempo Detenido, del Museo Pedagógico de Aragón. Les llevé el libro con manifiesta vergüenza y volvieron a recibirme de modo magnífico. Encontré a unas pocas personas en la oscuridad de su plaza, aquélla en la que brilló la tremenda llama de la hoguera, o en la que las niñas preparaban la leche en polvo para los compañeros bajo la vigilancia de los militares. Tras la oportuna charla, de regreso ya, volví a sentir y a estremecerme con la sensación de silencio, de quietud, de emociones retenidas en el eco de cada paso, rodeado por el olor a monte, a madera, a oscuro futuro.

jueves, 13 de septiembre de 2007

UNA FOTO PENDIENTE.

Una foto estaba pendiente del día en que me referí a los artesanos, los alfareros, los tenderos, ..., los trabajadores de lo pequeño, lo cercano, lo personal. Frente a ellos está el Gran Centro Comercial (el de los rótulos gigantes, las necesidades satisfechas, las sensaciones artificiales de lluvia y de sol) donde Marcial trabajará como vigilante de seguridad, lo que que supondrá el final de una forma de vida, y de la vida, quizá.

DE CARPETAS E INICIOS.

Ya está abierta la carpeta “2007-2008”. Me pregunto en qué archivos guardaré los sentimientos, cuántas imágenes almacenaré sobre la felicidad, qué espacio ocuparán las nostalgias, soledades y tristezas, si comprimiré de igual manera el documento de los buenos y los malos ratos, si tendré espacio suficiente en la memoria para todos los niños, o si un virus acechará los buenos propósitos y grandes ideas que ahora surgen. ¿Podré este curso descargarme alguna certeza sobre la vida, dudando que las haya, o tendré que pagar algún costosísimo canon por ellas?.

Yo no soy maestro. Un día aprobé un examen y, tras varias peripecias, mañana estaré de nuevo frente a un grupo de niños para mostrarles algo que desconozco perfectamente. Siento ahora grandes dudas acerca de lo que he de hacer en esta clase. Partiendo de la ignorancia en las preguntas más importantes, ¿qué puedo pretender aclarar?. En todo caso, tengo gran ilusión por estar con los niños y poner en práctica muchas ideas que tengo escritas en la memoria y en unos cuantos folios. De momento, es lo único que puedo ofrecer.

El primer día de clase pondremos en común algunas de las tareas realizadas durante el verano (cartas, diarios, lecturas,…), contaremos algunas anécdotas, escribiremos las primeras palabras, y veremos las primeras fotos del año: aquéllas que nos muestran la necesidad de levantar la mirada hacia la ventana y contemplar la misteriosa danza de la naturaleza.

Convocatoria del Abrazo al Ebro el próximo sábado 15 de septiembre a las 18h en el Puente de Piedra. Mientras, pica que te pica.

lunes, 10 de septiembre de 2007

TECNOBÁRBAROS, MÁS CAUSAS PERDIDAS, MARCIANOS.

Hay noticias que resultan llamativas.

José Luis Sampedro: tecnobárbaros. ¿Qué es?. Llegar por la carretera de Castellón al cruce de Mediana a las doce de la noche y encontrarte el ir y venir de mil camiones removiendo tierras y echando cemento bajo la luz creada por treinta focos del tamaño de un elefante. Tener una carretera que une un punto con otro mediante cinco kilómetros con cinco curvas y organizar una escabechina en el pinar para hacer ese tramo en dos kilómetros, con una carretera de anchura infinita y en perfecta línea recta. Montar un complejo mastodóntico de absoluta complejidad tecnológica, bajo un lema absolutamente falso, y con una finalidad …¿existe finalidad?. Resumiendo a Sampedro: occidente ha basado su evolución en un desarrollo tecnológico que ellos mismo observan como la cima del progreso, pero que carece de un sustento racional, de una integración en una forma de vida armónica y que acaba por adueñarse del control del propio proceso (me recuerda la idea filosófica de la alienación que Marx expresó en torno al trabajo y los procesos industriales). Por su parte, parecen existir otras formas de vida donde este desarrollo tecnológico (en su versión occidental) es entendido como un desbarajuste del comportamiento humano, se observa como innecesario (no necesario, al menos) para la vida feliz, y no se comprenden los excesos (…) a los que nos está conduciendo. La humanidad al servicio de la tecnología. Las bombas ya se activan por videoconferencia.

Me parece que este blog, mi parte, y quizá mi vida, se está convirtiendo en un lugar para las causas perdidas. Un lugar para los alfareros, para Cipriano Algor, para los Martinillos que escuchan el sordo crepitar de la madera de un barco perdido. El otro día le veía cortar, atender, unas manos guiadas en cada movimiento por mil años de experiencia, el trabajo repetido del mismo modo desde hace cuarenta años. Los carteles de ofertas con rotulador, sin trajes ni corbata, sin publicidad, sin marketing moderno y agresivo, sin relaciones públicas. Lo he visto así toda la vida, y quizá por ello nunca lo había mirado bien. Los trabajos tradicionales se pierden, se extinguen como las águilas imperiales y los lobos, y por las mismas razones: nuestro ritmo de vida, nuestras crecientes necesidades de comodidad, el horario laboral, la ferocidad de las grandes superficies, …, no dejan espacio a los pequeños comercios, al tendero, al alfarero, al carnicero, …, que dedican mimo y profesionalidad a su labor. Ellos no pueden, ni quieren, trabajar con traje, tampoco pueden trabajar catorce horas (a veces sí), ni abrir los domingos. Para ellos no siempre es primavera, como en el Corte Inglés. Dentro de unos años apenas quedarán, y con ellos se perderá otra porción de la vida en la que yo creo. Por ello la foto (en breve, que el cable se ha perdido), dedicada al trabajo de mi padre y de los que cada día ponen su vida en sus pequeños trabajos, en sus trabajos cada día más alejados de la vida moderna.

Si alguien aún cree en mi pertenencia a este mundo, que se olvide. Si por mí fuera, lo paraba y lo lanzaba a la papelera. La noticia de la muerte de los diez o doce inmigrantes me parece aterradora. Me parece suficiente para casi cualquier cosa. Vida insostenible, hambre, guerra, miedo, no poder atender a hijos ni mayores, los ahorros de una vida, una barquita ridícula frente al mar, un viaje oscuro, compañeros muertos, sed. Llegar a diez metros de la orilla, saltar y morir exhausto sin poder enlazar tres brazadas. Los dirigentes, mientras, almuerzan cochinillo y pavo debatiendo el problema de la inmigración, si una valla electrificada o con pinchos. Uno se desabrocha el cinturón, que ya aprieta al final de la reunión. Madre mía, morir a diez metros de la orilla, o salvarse con los compañeros muriendo a tu lado, con el agua a la cintura a cuatro pasos. Morir para ocupar un rinconcico en la página tres del periódico. Ese día la portada la ocupaba, otra vez, la familia real que acudía con la nieta a la guardería. Cómo se porta la niña, cómo estudia y ayuda ya a los compañeros. Los negricos en la página tres. Qué precio tan diferente según el muerto. Ese día no escuché apenas reacciones sociales. ¿Cómo vivimos tan bien en un lugar tan insensible, tan contento con sus comodidades y ajeno a las desgracias de otras personas?. Manifestaciones, exigencia de humanidad, manifiestos de derechos humanos, …¿estoy loco?.

Pronto empezaré con mis clases. Cinco días para pensar un curso (Lamima, ésto es lo que hay) Hoy y mañana son fiestas patronales, y el miércoles y jueves las familias han decidido, igual que el año pasado, no llevar a los niños a clase para que se recuperen de las fiestas. Yo, igual que el año pasado, me quedo perplejo por esta decisión y por formar parte de la escuela que lo asume como normal o aceptable. ¿De qué se han de recuperar los niños de seis, siete, ocho, nueve, diez, once años?, ¿qué comportamiento se les está inculcando de este modo?.

Cuando escribo así recuerdo cada momento mi promesa de mirar de otra manera, con un color más amable. Pero, ¿de verdad crees que es posible?.

jueves, 6 de septiembre de 2007

VISIONES, ADOCTRINAMIENTOS VARIADOS, APARECEN SUS SONRISAS.

Tras las primeras comprobaciones, las primeras luces, los primeros olores y sonidos, ha aparecido la cortina. Una especie de visión me ha llevado hasta unas páginas cercanas (en el tiempo) que trataban el problema humano para entender tanto lo gigante (las distancias espaciales, las magnitudes planetarias, …), como lo pequeño (el caótico a nuestros ojos mundo cuántico); y a continuación el pensamiento de que no, que quizá nuestra vida esté incluida precisamente en lo más íntimo y minúsculo del espacio y el tiempo. Y ello ni nos damos cuenta. La filosofía oriental, he leído posteriormente, tiene alguna idea que representa algo similar, pero no sería capaz de explicarlo de momento. No se preocupen, era necesario escribir esta confusión, he de retenerla, yo me entiendo.

Algo me dice que acabará por parecerme todo bien. Por otra parte, por desgracia o fortuna, quién sabe, aún resta un tiempo para que suceda. Y hasta que ello ocurra, el relativismo moral, conductual, o vital que parece perseguirme me seguirá agrietando el estómago. Cada uno es como es; todo está bien, todo sirve.

Algunas veces surgen voces sobre los valores que se imparten en la escuela, el adoctrinamiento, la mención explícita en las clases de algunas ideas “no curriculares”. Estos días el debate en torno a cuestiones como las anteriores parte de la asignatura de educación para la ciudadanía. Sin entrar en este conflicto concreto, sí diré que me sorprenden profundamente las voces que piden una educación aséptica que considere exclusivamente los contenidos puramente curriculares. Eso de “que le enseñen matemáticas, que ya lo educaré yo”. Esta mañana, mientras permanecía sentado y en silencio en medio de clase, observaba algunos cuadros, algunas normas escritas en varias hojas, un par de figuras, pensaba en diferentes decisiones tomadas durante otros cursos, en maneras de ser y de hacer de diferentes cargos relacionados con la escuela, …, y…vaya con el que quiere la escuela de las matemáticas: lo tiene muy complicado. Por supuesto, Don Santiago ya está en la nueva clase. Su lugar estaba ocupado, pero ellos no han mostrado reparos en buscarse otro aposento (veo que Jaime se ha adelantado y ha lanzado alguna idea relacionada).

En el CRA no tenemos maestro de religión. No hay interesados. Corren rumores sobre el advenimiento de un cura para impartir la asignatura. Mientras, la escuela estará más cerca del laicismo real, y su horario se utilizará para otros menesteres más mundanos.

Los primeros días en la escuela tienen una cara muy agradable: la visita vergonzosa, tímida, gritona, alegre, emocionada, …, de muchos niños que se asoman a este nuevo y eterno comenzar. Algunos abrazos que me sorprenden. Me cuentan su verano, me enseñan sus “peñas” para las fiestas, e incluso me llevan a algunos huertos donde aparecen los espectaculares frutos que surgieron de las plantitas de melón, tomates, sandía,…, que cultivamos durante las últimas semanas del curso. La orgullosa mirada ante su huerto bien merece los kilos de tierra movidos esos días, o el continuo ir y venir de macetas.

Una nueva sensación para el alma (o las sinapsis del cerebro, o lo que sea): la de entrar a mi clase del año pasado sabiendo que no será la mía. Un espacio tan íntimo que, de repente, se ha convertido en ajeno. El olor de mi clase ansotana aún es sentido en algunas ocasiones.

Nuevos horizontes: si no es el monte, quizá pueda ser China (al monte chino, se entiende).

viernes, 31 de agosto de 2007

LECTORES DEL MES. COMENZAMOS.

Tener conciencia ambiental hoy en día, independientemente de su grado o intensidad, es uno de los mayores males sufribles. Supone un continuo sufrir, lamentar, enfadar, protestar; un lamento prolongado y agotador, sin esperanza.

Dejar minuciosa constancia en el blog de estas preocupaciones supondría dedicación exclusiva, así que, resignado, me conformo con citar de vez en cuando algunas especialmente sonadas y dolorosas. Sin ánimo de mucho: al menos, como en otros casos, de no aportar otra actitud indiferente y despreocupada.

Aquí pueden observar algunos lamentos frente al proyecto de construcción de un teleférico en Sierra Nevada. No hace falta concretar demasiado: desmontes infames en zonas protegidas, urbanizaciones imposibles, euros a unos pocos bolsillos, etc.

Aquí encontramos un pueblecito de ciento cuarenta habitantes donde se pretende construir ocho mil viviendas, tres campos golf (¿tendrá algo que ver golf con golfo?), etc, etc, etc. Entre otros pequeños obstaculillos, el proyecto se incluye en una de las zonas forestales más ricas de Ávila, en la comarca de la Moraña, con especies tan emblemáticas y en situación delicadísima como el águila imperial. Aunque a ésta ya se le ha caído el nido del árbol los últimos años. Será que no sabe hacerlo; seguro que no tiene que ver con…; por otra parte, por ahí aparece el eterno enfrentamiento de personas que defienden estas actuaciones por el futuro del pueblo, que critican a los otros por hablar desde la comodidad urbana, etc. Me parece que la solución a esta discusión tan extendida en los pueblos que poseen cierta riqueza medioambiental se encuentra en un plano al que actualmente resulta imposible acceder, tan alejado de lo generalmente esgrimido, defendido o criticado, que ni lo nombro. Estamos tan alejados de esa isla que ya ni se intuye en el horizonte.

Y finalmente, una reseña sobre el dragado del Ebro, que marcha viento en popa. Igual el estamento europeo tiene una sensibilidad diferente al zaragozano o aragonés.

Como ya he dado a entender muchas veces, leo la revista Muy Interesante desde hace muchos años. Como la hemos utilizado en la escuela durante estos últimos tres cursos, tanto la versión adulta como la junior, pensé hacer unas fotos con los alumnos, escribir un breve relato, y enviarlo para la sección El Lector del Mes, calificativo con el que hemos sido elegidos para el número 316 del mes de septiembre. Quizá el mayor honor sea acariciar con nuestra foto la pagina contigua en la que aparecen las luminosas palabras de Antonio Muñoz Molina. Así que si quieren ver una clase sonriente, preocupada por conocer el mundo, y contenta por los descubrimientos que cada día se producen, cuesta tres eurillos y está en su quiosco. Para nosotros será una feliz manera de reencontrarnos.

martes, 28 de agosto de 2007

PALMIRA PLÁ.

Antes de dormir cumplo el ritual y miro algunas páginas. Mal. Encuentro la noticia de la muerte de la maestra Palmira Plá.

Apenas sé sobre ella y sobre la educación. Apenas sé nada. Apenas sabía de su casa en Cretas, el pueblo de Jaime.

Hace pocos días acabé de leer Por Escribir sus Nombres, la novela de Víctor Juan sobre lo que pudo ser y no fue, sobre lo que fue y no pudo no ser. La novela de Paco Ponzán y Palmira Plá. También la leyó Paula, y ya me hablaba del valor de esa maestra luchadora.

Como aprendices de maestros, sentimos profundamente la muerte de esta persona de referencia para aquellos que intuyen que esta profesión significa poner muchas cosas en juego.