lunes, 8 de enero de 2007

CUATRO COSICAS DESDE LA COMPLETA IGNORANCIA.

“Marina, me da pena irme pero es mi pueblo (para Marina, mi mejor amiga)”. No dejo de sentir un cosquilleo especial cuando recojo una nota así bajo un pupitre de la clase (el pueblo es Colombia).

La foto tiene que ver con una supuesta cacería de nuestro rey hace unas semanas. Se publicó, se desmintió, etc. Pero varios medios siguieron tratando el asunto, hasta que finalmente algunos, como Gara y Deia (donde aparecía el montaje) han recibido una querella de la Audiencia Nacional. Al margen de nacionalismos y esas cosas, también se comenta por algunos sitios el paralelismo con lo de las viñetas de Mahoma de hace unos meses. En todo caso, por el mismo procedimiento que ahora utilizan las folclóricas modernas para ganar fama, lo único que han conseguido es generar buena cantidad de publicidad negativa al Rey de las Españas.

Hoy nos hemos encontrado todos de nuevo. Los viajes, pájaros, prisas, caricias, museos, sudores, sueños, dejan paso al sencillo y pausado día de escuela. No reiteraré el perjuicio pedagógico que observo en un parón tan enorme (ya veo que sí lo he hecho). También me resulta curioso, o triste, conocer las respuestas de los chicos sobre sus vacaciones: todas giran en torno a los regalos. Soy joven e inocente, pero no tengo claro si estas respuestas (creo que fácilmente generalizables al colectivo estudiantil, cuando menos) denotan buen grado de enfermedad social.

Y otro asunto que me preocupa. Ya lo he rodeado por aquí alguna vez, pero me da miedo mojarme el pie, por lo que siempre me alejo (ya una vez pescando en Caspe metí la pierna hasta la altura del ombligo en una ribera con fango, y casi acabo siendo pasto de los siluros y los peces gato). Hoy comenzamos a tratar cuestiones sobre el universo. Sí, me parece milagroso intentar tratar en clase cuestiones sobre las que científicos de élite aún no encuentran respuestas. Como toma de contacto he pensado en lanzar algunas preguntas a los alumnos para que trataran de aportar respuestas, ideas iniciales, e incluso añadieran otras interrogantes por aclarar. El problema lo encuentro cuando muchos alumnos encuentran en Dios la solución instantánea para cada cuestión: ¿cómo pensáis que se creó la tierra?: Dios; ¿y el universo?: Dios; ¿y entonces qué había antes que Dios?: los padres de Dios; y así sucesivamente (figurillas de barro que cobran vida, soplos de aire que crean las especies, etc.). Sin desear polémica estéril alguna: ¿de qué modo abordar el asunto?, ¿cómo intervenir en un tema que tiene que ver de forma íntima con las familias, con su formación, y con la educación aplicada a sus hijos?, ¿de qué manera debo analizar lo que los alumnos estudian en religión, en cuyos textos encuentran respuestas totalmente antagónicas con el contenido científico del que se supone yo soy responsable?.

Actualización: Leo unos documentos clarificadores. Dudas despejadas. El primer capítulo, primera página, no deja lugar a dudas. La temperatura de ebullición del agua es conocida por todos. Yo les diré pronto a qué temperatura hierven las vísceras. Nietzsche, ¿se ha muerto Dios, o no?.

viernes, 5 de enero de 2007

RUINAS Y CANTOS, JUNCOS Y MANDARINAS.

Da igual. Como siesta ya está bien.

Nunca había sufrido pesadillas en blanco y negro. Quizá está variedad de la enfermedad nocturna tenga que ver con un exceso de brillo diurno. Quizá tenga que repartir el color, o guardar un par de colores, al menos, para la noche. O peor, quizá se esté acabando el bote de pintura, y ya apenas llegue para adornar un par de viejos decorados de exteriores. Quizá deba llamar a un profesional del color. Quién sabe.

El otro duerme ahora. En ese estado no se queja de mis ajetreos. Quizá también tenga pesadillas sin color. En cualquier caso, descansa de mis peticiones. Seguro que sabe perdonarme. Tiene, o casi, parte de culpa, así que no le quedan muchas alternativas al pobre.

También sueño con juncos. Con goteras. Goteras que forman un charco. Y este charco, además de no tener color, va robando, inmisericorde, el color, poco a poco, a las paredes, a cada mueble, a los pocas palabras que se mantienen en el aire. Y el rumor de fondo que todo lo complica: una especie de canto de sirena, pero fea, sucia, y afónica. Aunque esto aún debo soñarlo mejor, que aún no sé dónde he de clasificarlo, qué lugar darle. Dar final a un final.

Y también, aunque este sueño no lo tuve yo, sino que me invitaron a soñarlo la otra tarde, cosas de trenes. Edificios rotos por el tiempo, y por la barbaridad humana. Otro lugar de los que tenían la capacidad de detener palabras, frases, emociones, despedidas, y que el progreso moderno, que todo lo puede, como el Señor, va apartando ante su poca rapidez, su poco glamour, su escaso rendimiento para estos tiempos grandiosos, de crecimiento, de golf y circo. Y ahí está, esperando la ruina total, y, a la vez, evocando imágenes en la mente de perturbados.

Ya es hora, iré a despertarme.

lunes, 1 de enero de 2007

EN PLENO DESCONCIERTO MIGRATORIO.

Compruebo en el Harrods londinense que los sinsentidos y las aberraciones no entienden de fronteras. Oculto en mi escondrijo pude observar cómo esos batallones de humanos se agolpaban para comprar el objeto imposible, la culminación de lo inservible, el cachivache de mayor ostentación. Como importadores de malas costumbres que somos, aviso: existe incluso un catálogo de lazos y papeles para envolver los regalos (precio mínimo 20 libras).

El aeropuerto, otro lugar para pensar. Mientras en Zaragoza una familia exaltada y maleducada se reía del pobre policía que subió al avión y se encogía de hombros frente a la denuncia de la tripulación, en Londres, para llegar al avión, existían cinco filtros, que implicaban desde descalzarte y deshacer minuciosamente la maleta, hasta que un fornido y amable señor examinase partes del cuerpo en las que uno apenas repara normalmente.

Comienzo a preparar cosas para el curso. Pronto me esperan lo diminutos hombrecillos del Matarraña, y debemos tratar asuntos tan importantes como algunos juegos y deportes con raquetas, la composición de Marte, la poesía, el canto del cárabo, o el número de estrellas del cielo. Sí, y mis retrasos: lo del vídeo, y lo otro. Madre mía.

Con tiempo y aburrimiento uno hace lo que puede. Entre lo positivo, un blog donde escribe un tipo que me ha gustado leer. Se da la casualidad que es maestro del recientemente célebre colegio donde se ordenó por mandato real la colocación de un belén navideño, hecho paralelo a la polémica de los villancicos del colegio zaragozano Hilarión Gimeno (vean la web, pero sentados, que es para caerse de culo). Además, intuyo otras afinidades. Se trata del Cuaderno de Campo.

Y el Pirineo. Desde el aire reitero mis deseos.

lunes, 25 de diciembre de 2006

PAJARICOS, PERSONAS, Y EL PROBLEMA DE LA CONCIENCIA.

Martín pescador, halcón peregrino, andarríos chico, garza real, pinzón común, pito real, tuercecuellos, …; gracias por el bonito paseo.

Me escriben Raúl y María Pilar. Personas por cuyas vidas pasé hace años, en calidad de maestro (o sucedáneo), que me escriben unas palabras, me recuerdan, me cuentan, me preguntan. Creo que algunas, como María Pilar, sí lo saben: ellas son la explicación de lo que uno es ahora.

Ya he acabado con la Rubia, y, aunque sólo sea un libro, de nuevo se han removido las poquitas certezas que tenía sobre esta vida.

Su último capítulo aborda asuntos relacionados con la conciencia. En primer lugar me asombra que, tras varios capítulos en los que se abordan asuntos sobre robótica, física cuántica, agujeros negros, teletransporte, etc., y uno apenas alcanza a comprender el increíble nivel de complejidad en el que se halla la ciencia, en lo que se refiere a la conciencia existe total disparidad de líneas de investigación. Quizá sea uno de los principales puntos de desorientación científica actual. ¿No es incomprensible saber tanto del mundo sin saber siquiera qué alcanzamos a conocer, qué significa conocer?; o directamente, ¿conocemos lo que conocemos?, ¿conocemos?.

Existen ramas que avanzan hacia el estudio de los procesos hormonales, nerviosos, inmunológicos, que suponen generan esa especie de “darnos cuenta de que somos”; otras defienden los campos electromagnéticos cerebrales como fundamento de dicha sensación; también hay quienes defienden la conciencia como una mera ilusión perceptiva; o aquellos que la tratan como un avance evolutivo fruto de la aparición del lenguaje, y que supone una ventaja en la supervivencia frente a otras especies.

Por otra parte, he descubierto por qué cuando comencé a ser novio de Paula llegaba hasta el semáforo de la Plaza Europa, por la noche, sin darme cuenta del trayecto realizado desde que la dejaba en su casa hasta allí. Parece que la percepción visual sigue dos vías: una hasta un centro de procesamiento consciente, y otra hasta un punto arcaico del encéfalo, de naturaleza inconsciente. La cuestión es que la carretera y el tráfico seguían en ese tiempo vías perceptivas inconscientes, puesto que las conscientes estaban ocupadas “pensando” otras cosas. A este respecto, hay un experimento estremecedor: un tipo con el área cerebral encargada de “tomar conciencia de lo visto” dañada fue capaz de pronosticar con un 99% de aciertos donde estaba una señal que él no era capaz de “ver conscientemente”.

Hay otras muchas cosas, como el asunto de la percepción diferida de la realidad, pero no es lugar. El libro es Cómo Clonar a la Rubia Perfecta, crónica de la ciencia del siglo XXI. Recomendado si uno quiere escalar un poco, y asomarse a contemplar parte del horizonte de la realidad, o de la ilusión de lo real.

Y luego, otra vez, pienso en la escuela, y me planteo si el 95% de las cosas que allí hacemos tienen algo de sentido, o realmente no sirven para nada, y estamos justo dejando de hacer lo más importante. De sesenta euros para seis meses, ¿cuánto habría que gastar en témperas?.

sábado, 23 de diciembre de 2006

FORTUNAS, AFORTUNADOS, ESPECTÁCULOS, Y VOLUNTADES

Me asusta cuando enchufo la televisión y en todas las cadenas se ve lo mismo. Es señal de que algo va mal, hay un atentado, ha nacido otra infanta, se ha muerto alguna faraona del cante, o simplemente me encuentro ante un ejercicio de estupidez colectiva.

Creo que es el caso de la lotería. Alegremente desayunaba y me he atrevido a encenderla con el ánimo de escuchar alguna noticia (en el comedor es misión imposible escuchar la radio, desgraciadamente). Y...!zaca!, todos los botoncicos de la tele con las bolas. Bien está que uno aspire a comprarse la Minipimer sin esfuerzo, pero de allí a depositar las esperanzas vitales de un país en el sorteo, donde tienes la estadística mundial en contra..., hay un trecho. Creo que es más rápido, más barato, y más probable, esforzarse y trabajar como medio para alcanzar las aspiraciones personales (Azor Tundra, toma nota, que la segunda evaluación planea amenazante). En el peor de los casos, siempre se puede ser constructor, o de ARAMON (sí, ya, es lo mismo).

El festival de navidad ha pasado, y es una gran alegría. De nuevo, mi promesa de no volver a participar. El asunto concluyó con los niños y los maestros cantando alegres coplillas sobre los sacramentos. Gracias a mis padres por mi carácter ordenado, merced al cual el asunto me cogió recogiendo el ordenador y el proyector.

Todo es cuestión de perspectivas. Quien en 1922 alentaba al país en favor de la cultura como fundamento de todo desarrollo (no desarrollo del que ahora hablan), quizá, si echara un vistazo hoy, se arrancaría hasta las neuronas. Hoy he vuelto a hablar con Don Santiago, y aún está más preocupado. Dice que ve el asunto turbio tirando a negro, y que las hogueras hoy ya no arden, pero casi.

Emilio, mi José particular, me regaló un dicho el otro día. Dijo que (él) era más de pueblo que un campo de remolacha forrajera. Me autoaplico el concepto, y, en virtud del mismo, declaro mis firmes convicciones de que volar a ocho kilómetros del suelo no puede acabar en nada bueno. He tenido una vida plena, he estado rodeado de buena gente, y he tenido suerte. A mí, me echen de comida para los buitres, y mis cosas, las vendan y compren libros para la escuela. Gracias.

miércoles, 20 de diciembre de 2006

PROPÓSITO DE ENMIENDA Y PERDÓN DE LOS PECADOS.

Ya me lo dice Don Santiago cada día desde el cuadro. Estos días le noto enfadado. Nada más abrir la puerta me busca con la mirada y me pide justificaciones. Coño, y yo qué le voy a decir. Que sí, que ya sé que la escuela lleva su nombre, y que eso implica ciertas responsabilidades, y que habría que evitar retorcidos senderos, y que el espíritu riguroso y crítico, la ciencia, la duda metódica, el afán de descubrir, …, deberían ser los cimientos, pero señor Santiago…esto es lo que hay. Las herencias desgraciadas tienen estas cosas. Déme tiempo.

De nuevo nos hallamos en un tiempo caótico. Preparar el famoso acto navideño supone un continuo trasiego de niños, un ir y venir de preparativos, de esfuerzos malempleados, de prisas, de contenidos y programaciones maltrechas. Con mis pequeños alumnos resulta imposible trabajar, al no poder enlazar dos horas seguidas. Todos los cambios en horarios, actividades, etc., les afectan especialmente. Luego se oyen voces que hablan de niños alterados en estas fechas. Cómo no van a estarlo, con tantas tonterías.

Añadiré otra añoranza ansotana: la de contar con independencia total a la hora de trabajar en la escuela. Lo del trabajo en grupo es un gran invento, pero tiene dos caras. Y ya son muchos años de encontrarme con la mala. Hacer un mínimo esfuerzo coordinativo con alguien cuando no crees en el trabajo a realizar, e incluso eres radicalmente contrario al mismo, resulta especialmente amargo para el cuerpo.

Intento encontrar un recipiente en blanco y negro, pero con tanta tecnología esto es ya difícil. Sin embargo, no consigo ver en color el contenido. Qué infortunio.

lunes, 18 de diciembre de 2006

SOBRE CITAS.

Boletines: sigue el “seamos todos disimuladamente miserables, y no que uno levante el cuello y deje en evidencia a los demás”.

Desde hace muchos años, las secciones de citas de las revistas han llamado poderosamente mi atención.

Ese pequeño sorbo de agudeza concentrada, de sutil ingenio, o, simplemente, el navajazo más mortífero para el enemigo. En palabras del malvado Grenuille, ahora de moda, las citas quizá serían como gotitas de esencia absoluta de vida. Con ellas descubrí a los geniales hermanos Marx, o el agudo humor del omnipresente W. Churchill (todo un filón en estas artes).

Intento recordar frecuentemente alguna de Groucho Marx como:
- Yo encuentro la televisión bastante educativa. Cuando alguien la enciende en casa, me marcho a otra habitación y leo un buen libro.
- Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros.
- Inteligencia militar son dos términos contradictorios. La justicia militar es a la justicia lo que la música militar es a la música.
- Es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente.
- La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados.

También recordaré siempre una de Churchill, que estando en el parlamento inglés fue increpado por una señora:
- Señor Churchill, si usted fuera mi marido, pondría veneno en su café.
A lo que nuestro amigo del puro respondió con gran calma:
- Señora X, si usted fuera mi mujer…, me bebería ese café.

Dentro de los kilos y kilos de carga que suelo pasear por la geografía aragonesa, he traído al pueblo un libro de citas del que hoy he hojeado su capítulo dedicado a la educación. Esta es una rápida selección:
- Excelente maestro es aquel que, enseñando poco, hace nacer en el alumno el gran deseo de aprender (Arturo Graf).
- El porvenir está en manos del maestro de escuela (Víctor Hugo).
- Estudia como si fueras a vivir siempre; vive como si fueras a morir mañana (Alanus de Insulis).

También, las de otros que no guardaban gran recuerdo de la escuela:
- Sin duda, los maestros están mal pagados por su labor de cuidadores de niños, pero, en cambio, están vergonzosamente sobrepagados por su trabajo de educadores (John Osborne).
- La educación consta sobre todo de los que hemos desaprendido. Nunca he dejado que mi instrucción escolar se interfiera con mi educación. (Mark Twain).
- Si se enseña algo a un hombre, jamás lo aprenderá. Los que son capaces, crean; los que no lo son, enseñan (G.B. Shaw).

Creo que esta figura puede suponer un aprovechable recurso en la escuela, aunque con mozos un poco más crecidos…

A partir del jueves se puede contemplar en Madrid una muestra conmemorativa del septuagésimo quinto aniversario de las Misiones Pedagógicas. Todos, pero alguno más despacio, deberíamos dar un paseo por allí y maravillarnos de la idea que aquello encerraba.

No hay más que tres acontecimientos importantes en la vida: nacer, morir y vivir. No sentimos lo primero, sufrimos al morir, y nos olvidamos de vivir (Jean de la Bruyére). Contemplé tanto tu belleza, que mi vista te pertenece (C. Kavafis). Felicidades Paula. Qué viejos somos ya.