viernes, 1 de noviembre de 2013

AISLAMIENTO SENSORIAL Y OTRAS ALEGRÍAS.

Cinco días con desconexión total del mundo irreal. No sé qué tal les habrá ido a Rajoy o a los contertulios de las radios. Cinco días de feliz trabajo y posterior compañía del colosal e inenarrable Richard Feynman. Qué pena no poder invitarle al té. Vuelvo del mundo real y me encuentro que en nuestra frontera con los pobres y sucios africanos hemos vuelto a poner cuchillas para que no nos manchen el suelo con sus pies descalzos y también que mis jefes del departamento de educación han publicado por fin el Plan formativo de nivel I de la modalidad deportiva de motociclismo. Menos mal. Supongo que escribo con demasiada demagogia, generalizando según mi interés, etc. Me voy al monte, vuelvo cuando estén los niños. O cuando Feynman acuda al té, maldita sea.

Extra, extra, mis jefes me informan ahora de la convocatoria para el concurso literario escolar "El militar español en el cumplimiento de las misiones constitucionales e internacionales de las fuerzas armadas". Ya imagino a los muchachos abalanzándose sobre el material de escritura. Los niños de hoy lo tienen todo.

domingo, 27 de octubre de 2013

CÓMO REPARTIR EL TIEMPO: QUÉ HACER CON NOVENTA MINUTOS SEMANALES Y TRES MIL ANUALES.

Creo que aún no he dejado constancia aquí del blog escolar de EF que se mantiene activo en la escuela donde trabajo. Como tengo tiempo escasísimo con cada clase y también por no funcionar la conexión a Internet en la escuela (¡!), este blog no es una herramienta de trabajo en el aula, como otros años, sino que la utilizo con otras finalidades: compartir noticias con los alumnos, mostrar el trabajo que hacemos en las clases a las familias y a los propios alumnos, presentar algunos trabajos que desarrollan los niños (entrevistas, trabajos voluntarios, ...), etc. Dada la maltrecha imagen que suele tener nuestra asignatura, cualquier opción, como el blog, que permita mostrar sus funciones, los aprendizajes a los que da lugar, ..., es muy bienvenida. Esta es la dirección: http://efenagustina.blogspot.com.es/

Sobre la escasa asignación de horas semanales para la asignatura, desde que pertenezco al mundo de las escuelas este siempre es un aspecto controvertido. El cuerpo de saberes a transmitir es muy amplio, las dinámicas sociales establecen distintas corrientes y modas, las ideologías políticas también aportan su matiz. En el caso de EF, durante mi experiencia siempre ha ido perdiendo carga horaria. Con carácter general en el conjunto de las etapas educativas, las asigtaturas humanistas están en claro retroceso frente a las áreas técnicas ("¡formad trabajadores eficientes, malditos!"). Por otra parte está el inglés, tan importante considerando de nuevo el sistema educativo obsesionado por proveer de trabajadores eficaces al mercado laboral globalizado. Respecto a los ramalazos políticos, ahora lo que se lleva es hacer muchos informes diagnósticos (de dudoso valor, añado) y legislar a partir de ellos. Como España suele salir malparada, las soluciones aportadas se orientan hacia la mayor presencia de las asignaturas tradicionalmente importantes, lengua y matemáticas. Añádase al cóctel político su apuesta más o menos decidida, pero siempre presente, por la santa religión. Todos estos asuntos dan para formar ríos de tinta. Nuestro admiradísimo Antonio Muñoz Molina, tras recibir el premio Príncipe de Asturias de las Letras, se refería al despropósito que observaba en un sistema educativo que se pone patas arriba con cada informe de diagnóstico que nos señala esta o aquella carencia.

He considerado escribir lo anterior partiendo de un problema que me aflige este curso: los alumnos de 6º curso tienen una hora y media a la semana de EF presentados en una sola sesión. Esto significa que, a priori, tengo cincuenta horas para trabajar con ellos durante el curso. Digo a priori porque del número inicial se deben descontar los festivos que coincidan con la sesión, celebraciones escolares o excursiones que igualmente coincidan, etc. por ejemplo, durante este mes uno de los grupo no ha tenido clase durante tres semanas seguidas por enfermedad del maestro, festividad, y celebración escolar respectivamente. Esto significa que tras las dos clases iniciales del curso los alumnos estarán sin verme, sin hacer EF, un mes entero. La unidad de aprendizaje, con sus contenidos, objetivos de aprendizaje, ..., será una mera ilusión. Ante este problema no puedo hacer casi nada. Apenas lamentarme y pensar sobre cómo podría ser y no es. El "casi" se refiere a intentos de complementar la asignatura con actividades externas o extraoficiales. en el caso de la unidad de que nos ocupa, una visita a una pista de atletismo (para conocerla y también para practicar), y una quedada fuera del horario escolar para hacer una especie de celebración-reto colectivo- colofón de la unidad. La solución más sencilla que considero es la de eliminar la asignatura. Creo evidente que existe un límite horario por debajo del cual no tiene sentido trabajar, no se puede conseguir nada, no hay continuidad, ni se alcanza un manejo adecuado de la clase, ni, ni, ni. En nuestro caso, una sesión semanal está muy por debajo de dicho límite, así que mejor emplear ese tiempo en otras áreas de las realmente importantes, como religón, que cuenta con la misma carga horaria, superior en algunos casos.

Que tengan una muy buena entrada en el glorioso mes de noviembre; esperemos que nos lleve, por fin, al mundo de las sombras y el viento gélido.

lunes, 14 de octubre de 2013

EL ARTE DE TOREO Y LAS IDEOLOGÍAS.

No comento apenas en este lugar asuntos de índole social. Todo está tan lleno de tertulianos y especialistas en todos los temas, hay tanto ruido enmarañado por todas partes que, cuando tengo la inquietud de tratar algún asunto, el silencio me parece la mejor de las opciones.

Ha habido en los últimos meses tal cantidad de escándalos y sucesos alucinantes en el orden social y político que es ya muy difícil que algún hecho sobrepase el umbral de estimulación y nos llame poderosamente la atención. Pero la capacidad de algunos para la sorpresa es infinita: yendo al grano, declaro solemnemente desde este lugar mi vergüenza al vivir en un país que declara las corridas de todos como bien de interés cultural. Más aún, borro mi españolidad tras escuchar al encargado de la comisión de cultura que ha abordado el asunto explicar a los profanos que los toros sienten placer cuando mueren en la plaza. Así sí que se supera el umbral de estimulación; con récord del mundo incluido en la modalidad asuntos inefables. ¿Hablará de verdad esta persona? Espero que simplemente nos tome por estúpidos a todos, como hacen tantos otros. 

Hoy acusaban al ministro de Educación y Cultura del talante profundamente ideológico de su reforma. Yo creo que esto es una redundancia, quizá es de lo único que no se pueda acusar a este hombre provocador e irrespetuoso con los trabajadores que representa. ¿Qué acto humano no es profundamente ideológico?. Uno de los más brillantes pensadores, paleontólogo, investigador, escritor, divulgador, que dio el siglo pasado, S. J. Gould trataba en un ensayo sobre el estúpido afán de los investigadores por realizar estudios alejados de la opinión y la ideología. Afirmaba que era simplemente imposible. Y lo afirmaba en el mundo más tendente a la objetivización como es el de la investigación científica.

Enlazando planes de estudios, caciques, ideologías y toros, ha habido varios intentos, no sé si llegados a término con éxito (quizá éxito no sea la palabra acertada en este caso), de incluir en los planes de estudios de los niños el mundo del toreo, con visitas a la plaza, etc. No me imagino un acto más contrario a la escuela en la que creo. Supongo que incluir este asunto como BIC dará pie a más iniciativas de este tipo. Quizá acabemos haciendo en EF esa unidad de aprendizaje de "Vaquillas" con la que bromeaba mi jefe de estudios hace unos años. 

lunes, 30 de septiembre de 2013

OTRO PRINCIPIO. LOS NIÑOS BEBÉS.

Desde aquí, la Sociedad Zombi queda al este.

Hace pocos días entregué a las familias una hoja con información sobre el curso. En ella me permití citar a Palmira Pla en relación a su frase en la que estable el verdadero valor de la escuela en el desarrollo de la responsabilidad de los niños. Es una frase para pensar un buen rato y que apunta hacia un tipo de sociedad con unas características claramente definidas. Pensé en eliminar la referencia, no fuera a ser malinterpretada como una pedantería, pero tal como avanzan las escuelas y sus inquilinos pensé que no estaba de más un pequeño gesto hacia una maestra gigante.

En mis clases, creo que desde que comencé el intento de maestro, estoy especialmente atento y sensible hacia los temas de la responsabilidad individual de los niños. Hoy en clase, tras varias sesiones de olvidos de material y problemas variados, preguntaba a los niños cuándo consideraban ellos que eran suficientemente mayores como para controlar sus libros, cuadernos, deberes y demás obligaciones escolares. Me sorprende ver a niños muy mayores, con grandes capacidades y buen nivel de autonomía personal, delegar constantemente su responsabilidad en sus padres y justificar los problemas surgidos con fallos y olvidos de los mayores. El mundo de los niños está cambiando de forma muy extraña, tendiendo hacia la infantilización en algunos ámbitos y hacia la "adultización" prematura en otros.

Este curso daré clase a niños de tercero, cuarto y sexto de Primaria, lo que me hace sentir muy afortunado: podré trabajar con muchos niños de tres niveles diferentes. Además, será un curso donde espero estar muy centrado en aspectos específicos de EF, olvidando cuestiones de hábitos y logística propios de los pequeños de primero y segundo. También será novedoso dar clase a grupos de sexto, pues sólo había trabajado con estos niños en el escaso número propio de la escuela rural. Quizá sea un curso especial por ser el primero en el que no concurso para pedir otro destino a la primera oportunidad, aunque con la certeza de que lo haré a la segunda, y espero que bien lejos.

Que tengan un buen comienzo de octubre.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

YA CASI ESTAMOS.

Tras este parón gordísimo en el asunto escritor, ya es buen momento de volver a lanzar palabras al viento. 

Con la llegada de los niños a la escuela, han vuelto el griterío y la alegría, y también muchas ideas que esperan ser escritas.

Por no dejar un escrito sin, al menos, una duda: no sé si tiene una pizca de sentido seguir escribiendo cuando el fin del Mundo está tan cerca: los indicios rebosan sobre la realidad. En el peor de los casos quedará el consuelo en la alegría de los actos irracionales e impulsivos.

Calentamos los dedos y comenzamos.
Buen día!

viernes, 28 de junio de 2013

NIÑOS LAGARTIJA EN MUNDOS IRREALES.

Mientras el curso va acabándose, indolente, ajeno, como empezó y como ha sido mientras ha estado, me he encontrado por el pasillo con la Niña Lagartija. En cinco minutos ha saltado veinte veces, ha realizado varios ejercicios gimnásticos, ha trepado por mi espalda, por la pared, me ha contado lo que ha hecho en los últimos días y lo que va a hacer en los siguientes, incluso ya tiene planes para el curso próximo. Ella no sabe que probablemente se inicie el procedimiento para que valoren si sufre algún trastorno moderno relacionado con la hiperactividad o el déficit de atención. Si esta evaluación concluye afirmativamente la Niña Lagartija tomará unas pastillas que la convertirán en una Niña Tranquila adaptada a las circunstancias: escuchará durante horas a los adultos sin molestar, estará sentada cinco horas, al menos, cada día sin moverse, etc. Una evaluación alternativa de la Niña Lagartija fácilmente podría concluir que es una niña con energía desbordante, con pasión por moverse y jugar, por aprender. Una niña que está descubriendo su cuerpo y el Mundo, en resumen. Una niña y nada más.

Este curso que en un par de horas desaparecerá del presente acudiendo al inexistente pasado ha planteado muchas analogías con la escuela de Peñarroya de Tastavíns en la que trabajé hace ya cinco años. La diferencia principal es que entonces mantuve una actitud negativa ante las situaciones que no comprendía y ahora he aprendido en alguna medida a centrarme en hacer mi trabajo del mejor modo posible y dejar pasar los problemas en los que no puedo aportar nada para su solución. Quizá tal como funcionan muchas escuelas debería ser esta una asignatura importante en nuestra formación: Didáctica subterránea o El maestro que siempre asiente podrían ser denominaciones acertadas.

Una de las mejores emociones de los últimos meses de curso, del curso realmente, ha sido la visita de los niños de Ansó al colegio Jean Piaget. Celebraban una actividad de convivencia por tercer año consecutivo y tuve la suerte de poder colaborar con ellos por haber participado en la idea los años precedentes. En primer lugar, para el órgano del afecto, allí donde se encuentre, es un gran privilegio reencontrarme con alumnos con los que tan feliz fui y comprobar que me recuerdan con cariño, que se despiden con un sentido abrazo. Es maravilloso también comprobar su maduración, la evolución de su expresión, de su pensamiento. Dentro de esos días de alegrías, otra enorme fue la de comprobar cómo mi excelente compañera en Ansó, Carmen, acompañante de los niños en este caso, disfrutaba la gran experiencia de conocer el Jean Piaget durante tres días: los niños, los maestros, los cientos de ideas que circulan atareadas por los pasillos de un sitio para otro en cada instante. Probablemente tuve mi mejor versión de maestro cuando trabajaba con Carmen; le he contado tantas cosas sobre esta escuela que me encantó que pudiera vivir en primera persona muchas de esas historias escuchadas y que acabara tan satisfecha con la actividad y agradecida por haber participado en ella. También me quedo con la combinación en la cara de los maestros participantes de cansancio por tres días llenos de trabajo y de alegría al observar a los niños que volvían a vivir una experiencia muy importante para su formación.

Ayer compartí con algunos compañeros, algunos de los mejores maestros del planeta, un tiempo que dedicamos en buena medida a hablar del curso. Después de tratar abundantes temas con variados puntos de vista, me fui a casa considerando por qué esta corriente que se impone en las escuelas nos obliga, o pretende obligar, a actuar de una forma tan artificial, de una forma que no funciona y que nadie aplica en su vida ordinaria, con sus amigos, con su familia. ¿Por qué en la escuela no actuamos con la normalidad que rige otros órdenes de la vida y nos empeñamos en aplicar normas y leyes que no tienen absolutamente nada que ver con la realidad?

lunes, 10 de junio de 2013

YA ES DIEZ DE JUNIO OTRA VEZ.

Para los que contamos nuestra vida con los ciclos escolares, junio significa otro año más de viejera, de echar la vista atrás y repasar lo trabajado, de hacer buenos propósitos para el próximo curso. Es nuestra navidad.

Este es con seguridad el curso en el que menos cosas he contado. Me da la sensación de que no han ocurrido sucesos interesantes durante el curso. Siento que apenas he hecho mi trabajo decorosamente.

Acabo de enviar un correo a una compañera y he escrito sin querer “El tiempo transcurre zigzagueante, sin sobresaltos ni emociones” (¿de dónde vendrán las palabras que surgen sin dar tiempo a ser pensadas?). Al aparecer esta frase frente a mí he considerado que quizá esto sea lo normal en un paisaje de llano. Igual que el río discurre mansamente, serpenteante mientras abraza con suavidad cada elemento del paisaje, las emociones también se adaptan al llano y surgen de forma tranquila, en un caudal ancho y controlado, apenas inundando unos pocos corazones en dos o tres riadas anuales. Quizá la dificultad sea precisamente sincronizar un espíritu lleno de barrancos e impetuosos torrentes con esta inmensa llanura previsible y calmada. O quizá lo anterior sólo sean palabras y la realidad no tenga nada que ver con ello.

Pensando en el curso he llegado a otra conclusión sobre la diferencia con otros años en los que he sido tutor. La labor de la tutoría me permitía recoger de los alumnos gran cantidad de experiencias, mensajes, aprendizajes… el trabajo establecía una especie de diálogo enriquecedor con ellos. Sin embargo, observo este curso y el diálogo se muestra más bien como un monólogo donde lanzo mi mensaje, lo niños hacen y pronto se van. Enseguida llega otro grupo y vuelta a empezar. Siento que la parte que los niños me devuelven es mucho menor en este caso.


En unos pocos días los alumnos de Ansó que tuve como tutor acudirán a la escuela Jean Piaget de Zaragoza para realizar por tercer año consecutivo una convivencia de varios días y celebrar esta vez el premio que ganamos el año pasado por nuestro trabajo compartido. Esta vez tendré la suerte de poder estar con ellos como invitado. Seguro que volverá a significar una experiencia valiosa para todos.