martes, 1 de mayo de 2007
lunes, 30 de abril de 2007
ESCUCHA ABUELICA.
Hola abuela. Todo sigue marchando bien. Con dudas, como siempre será, pero bien. Hay muchas cosas bonitas en marcha. Me hubiera gustado que esperases un poco y hubieras visto el pueblo donde vivo, lo que aún tardará en llegar, o la exposición próxima sobre escuelas abandonadas en las que he tenido la fortuna de participar. No hice gran cosa, pero seguro que te hubiera hecho feliz. Y otras muchas.Hace unos días Jaime me regaló un libro de poesía. Te escribo una que me gusta. Se titula Canción 22, y es de Rafael Alberti. No te preocupes, que yo te la leo.
Yo no sé – dímelo, viento-
si al cabo de tantos años
el canto que sopla dentro
de mi corazón, la música
de mi corazón son algo
más que tú, que eres tan sólo
viento.
¿Qué he sido, viento?
Viento quizás, solo viento.
Solo, ahora, aquí contigo,
de cara a ti –dime, viento
cansado de estas barrancas-,
¿soy lo que tú, solo viento?.
Quise ser vario, diverso,
múltiple, tener un cántico
pleno.
yo quise
tener un cántico pleno.
Pero no sé, viento solo,
perdido de estas barrancas,
si seré al fin lo que tú:
viento.
Algo que tan sólo pasa
y en nadie deja recuerdo.
Viento quizás, solo viento.
A ver si un día te puedo leer una mía. Si te parece bien, de vez en cuando, te contaré algunas cosas de lo que ocurre por aquí. No te preocupes demasiado, que tenemos cuidado con las puertas, el gas, y esas cosas. Un beso.
Por si quieren poner música a esto, suena en mi cabeza Sad Eyes de Bruce Springsteen.
sábado, 28 de abril de 2007
EL PLANTADOR DE DÁTILES.
Recojo el cuento de La Tierra Tiene Fiebre, un estupendo blog para los que sufren por el rumbo elegido por el hombre. Habría que echar también un vistazo a Desde el Sekano (incluido un vídeo enlazado desde Texto Casi Diario), y a Barracuda.En un oasis escondido entre los más lejanos paisajes del desierto se encontraba el viejo Eliahu de rodillas, al lado de unas palmeras datileras.Su vecino Hakim, el acaudalado mercader, se detuvo en el oasis para que sus camellos abrevaran y vio a Eliahu sudando mientras parecía escarbar en la arena.
-¿Qué tal, anciano? La paz sea contigo.
-Y contigo- contestó Eliahu sin dejar su tarea.
-¿Qué haces aquí, con este calor y esa pala en las manos?-
Estoy sembrando- contestó el viejo.
-¿Qué siembras aquí, Eliahu?
-Dátiles- respondió Eliahu mientras señalaba el palmar a su alrededor.
-Dátiles- repitió el recién llegado. Y cerró los ojos como quien escucha la mayor estupidez del mundo con comprensión-. El calor te ha dañado el cerebro, querido amigo. Ven, deja esa tarea y vamos a la tienda a beber una copa de licor.
-No, debo terminar la siembra. Luego si quieres, beberemos…
-Dime, amigo. ¿Cuántos años tienes?
-No sé… Sesenta, setenta, ochenta… No sé… Lo he olvidado. Pero eso, ¿que importa?
-Mira amigo. Las datileras tardan más de cincuenta años en crecer, y sólo cuando se convierten en palmeras adultas están en condiciones de dar frutos. Yo no te estoy deseando el mal, y lo sabes. Ojalá vivas hasta los ciento un años, pero tú sabes que difícilmente podrás llegar a cosechar algo de lo que hoy estás sembrando. Deja eso y ven conmigo.
-Mira, Hakim. Yo he comido los dátiles que sembró otro, otro que tampoco soñó con comer esos dátiles. Yo siembro hoy para que otros puedan comer mañana los dátiles que estoy plantando… Y aunque sólo fuera en honor de aquel desconocido, vale la pena terminar mi tarea.
-Me has dado una gran lección, Eliahu. Déjame que te pague con una bolsa de monedas esta enseñanza que hoy me has dado- y, diciendo esto, Hakim puso en la mano del viejo una bolsa de cuero.
-Te agradezco tus monedas amigo. Ya ves, a veces pasa esto: tú me pronosticabas que no llegaría a cosechar lo que sembraría. Parecía cierto, y sin embargo, fíjate, todavía no he acabado de sembrar y ya he cosechado una bolsa de monedas y la gratitud de un amigo.
Del libro de Jorge Bucay Déjame que te cuente. A su vez, de un cuento sefardí de Leo Rothen's Jewish Treasury.
Del libro de Jorge Bucay Déjame que te cuente. A su vez, de un cuento sefardí de Leo Rothen's Jewish Treasury.
UN DOLOROSO ATARDECER.
No estaré orgulloso de esta semana. No la colocaré en la lista de méritos de las próximas oposiciones. Ni siquiera la nombraré en el blog. Esta semana he sido un extraño en la escuela.También mi cabeza ha sufrido un retorcimiento brusco y terrible. Quizá nunca logre recuperarme. De hecho, ya sueño con el momento. Lo entreno cada día, lo siento, lo saboreo, lo imagino, lo huelo, y sigo, dolorosamente, sin comprender nada.
El Galacho de Juslibol me regaló esta imagen la semana pasada. Quizá sea lo mejor que puedo ofrecer.
viernes, 20 de abril de 2007
PAGA EXTRAORDINARIA.
He abierto la ventana del salón, y me he encontrado una carta. Ya ven que bestias somos aquí: las cartas se lanzan a las ventanas, nada de buzones de correo.La envían tres zagales de mi clase. Además de la amable inscripción, en su interior incluyen sesenta céntimos de euro, a veinte por cabeza.
Este mes pasaré menos apreturas. Del corazón, claro.
jueves, 19 de abril de 2007
LOCOS, TOMATES, SATURNO, SUEÑOS.
Puede que esté un poco atontado, que últimamente las locuras predominen sobre las normalidades, y puede que esté extrañamente satisfecho por ello. Quizá algo falle, pero precisamente son estas acciones las que me hacen acostarme sonriente, las que me hacen despertar con un poco de brillo en los ojos.Hoy he hecho una buena recolección. Como casi siempre, he recolectado en campo ajeno, pero obtendré buenas semillas para mi propio huerto. Y, cambiando de tema, espero que este sol sea propicio para que mis tomateras y otras hierbas den buenos frutos la próxima temporada.
Ayer llamé al CRIET para decir que finalmente no acudía, que ya era bastante con visitarles hoy. En cuatro palabras Ana me convenció, y para allí marché, rumbo Montalbán. Al llegar descubrí un entorno precioso, y un Centro de Observación Astronómica que un grupo de aficionados han conseguido gracias a insistir durante diez años al ayuntamiento (hasta que llegó un político que tuvo el interés por leer el proyecto…). Pude saludar a todos los niños, que me contaron cómo había ido el día: visita a Teruel, escalada en su rocódromo, visita al Museo Provincial, comida en el campo, y observación de las estrellas en Montalbán. El que aún reniegue del milagro que significa el CRIET que levante la mano.
Allí vimos un bonito documental sobre los satélites del Sistema Solar, nos enseñaron algunas constelaciones, me explicaron la maldita paradoja que representa ver siempre la misma cara de la luna, observamos Venus, Sirio, …, y con el telescopio pude alucinar contemplando Saturno. Volvimos a ser un poco conscientes del milagro del mundo, de nuestra propia existencia. Allí estaba, con sus anillos, ajeno a nuestras tribulaciones terrícolas. Las exclamaciones de sorpresa y fascinación de los niños bien valían cualquier esfuerzo.
Para colmo de envidia, los astrónomos resultaron también aficionados a la botánica, la ornitología, la fotografía. Ya casi tengo definido mi sueño, ahora sólo falta darle forma, y obrar el milagro para que Paula participe también en él. Es imposible, pero estoy tranquilo, porque la quiero lo suficiente para solucionarlo.
Esta noche vuelvo a ver a los niños. En este caso en Alcorisa. Muchos disfrutarán de su última noche allí, antesala de su paso al instituto, por lo que suelen mezclarse la alegría y la nostalgia en buenas dosis.
Y esta noche, igual que las demás, volveré a mirar al cielo, volveré a pensar en mis sueños, y, de nuevo, intentaré que las estrellas me anticipen una pequeña pista de nuestra verdadera medida.
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