lunes, 13 de abril de 2009

SOBRE CIERTOS INSTANTES EN PEÑA OROEL Y UN PAR DE PENSAMIENTOS.

Frangmento de la visión.

El desarrollo sostenible y el buen uso del agua eran los pilares de la Expo dos mil ocho, que se construyó tras destruir un soto de gran valor natural en torno a un río cada vez más contaminado y maltratado para finalmente albergar un gran centro empresarial. El apoyo a la agricultura es, como ha indicado hoy la vicepresidenta de gobierno español y el alcalde zaragozano, uno de los argumentos fundamentales de la Expo Paisajes dos mil catorce. Para ello, el ayuntamiento ya planea recalificar la huerta del barrio de Las Fuentes, cambiar la tierra por cemento, y construir unos miles de pisos. Supongo que es fácil decirlo sin haber conocido otros sistemas abominables, pero la democracia me suena a cuento chino.

Sigo con interés la discusión sobre el aborto y el derecho a la vida de los embriones mantenida entre la iglesia, el gobierno, la oposición, …, y la misma sociedad. También sigo atónito los rituales religiosos de la santa semana. Observo incrédulo a esas personas que se declaran devotas, qué mal me suena esta palabra, del santo correspondiente, a las que caen rendidas entre sollozos tras el paso del vehículo del santo, a los que se castigan el cuerpo para alcanzar mayor conexión mística en días de penitencia, …; tanto una como otra, igual que el resto de evidencias, me conducen a los mismo: ni una persona en el planeta tiene la mínima idea de qué es la vida, qué significa estar vivo, por qué y para qué vivimos, de modo que la mayor parte de estos comportamientos y discusiones me parecen puro artificio, entretenimiento, apariencia, un teatrillo para pasar un rato mientras seguimos nuestros caminos desorientados. Consciente o inconscientemente.

Leer sobre astronomía y leer a autores como Carl Sagan siempre me conduce a una especie de trance mental que supone un estado de conciencia diferente, en el que un tipo de pensamientos especiales apartan a los habituales dando lugar a un estado difícilmente calificable: una especie de ensoñación, una especie de vuelo donde puedo sentir lo que quizá sea parte del eco de la danza cósmica, representada desde hace unos quince mil millones de años. Irremediablemente, las preocupaciones y anhelos humanos se diluyen al instante ante la grandeza y oscuridad del Universo, ante sus distancias, tamaños, giros, atmósferas, materiales, atracciones, temperaturas, velocidades, explosiones, gravedades. Es ante este mundo desconocido donde el hombre encuentra con mayor claridad su auténtica y ridícula dimensión. Es probablemente lo único sobre lo que aún no poseemos capacidad destructiva y que todavía no hemos estropeado, aunque lo intentemos con la ingente y creciente basura espacial.

Peña Oroel, refugio de un prófugo.

El martes subí por el puerto de Oroel y me detuve bajo la peña del mismo nombre. Las chovas, buitres y quebrantahuesos atrajeron mi atención hacia ella. Cambié mi rumbo y comencé a subir la pedregosa y empinada ladera esquivando los ariscos pinchos de las aliagas y los erizones. En los últimos tramos, cada vez más verticales, los arbustos de boj y los avellanos me permitieron avanzar. Finalmente, tras una breve escalada pude acceder a una amplia cueva en la base de la pared de la cara sur de la Peña Oroel. Allí sentado, con las piernas colgando ante unos ciento de metros únicamente compuestos de aire, pude contemplar las montañas más occidentales de Pirineo aragonés, con el añorado Ansó en sus entrañas, el entorno natural de San Juan de la Peña, y el horizonte que se pierde hacia las Altas Cinco Villas y la cercana Navarra. En ese punto, más alejado del mundo y más cerca del cielo, pensé en el espacio, en los planetas girando y alejándose a luminosa velocidad en todas direcciones, en el silencio absoluto, en la oscuridad milenaria. Sentí que había llegado al lugar que buscaba desde hacía meses. Al bajar, ya con la luz de los sueños, me sentí profundamente agradecido.

viernes, 3 de abril de 2009

ESCAPANDO DE UNO MISMO.

Antes de despertar leía sobre la muerte. Aquí la vemos.

Existen unos aborígenes australianos que consideran un sinsentido celebrar cada cumpleaños. ¿Dónde está el mérito de ser un año más viejo”, preguntan. Cuando el occidental despistado les pregunta qué celebran entonces ellos, contestan: “hacemos una gran fiesta cuando podemos celebrar que somos mejores”.

Doce y media de la noche. Comienza el tres de abril. A saber qué deparará. Llevaba setenta minutos en la cama, pero no era buen momento para conciliar el sueño. Era un muy mal momento, de hecho. Creo que escribir será lo mejor. Para esos que no entienden el sentido de un blog de alguien anónimo: qué mejor argumento necesitan que éste, el de tener que levantarme de la cama de propio para escribir, para entenderme, y para sentir el efecto narcótico de cada palabra susurrada en la oscuridad del salón.

Mañana concluirá el segundo trimestre del curso. Entre dudas y tropezones han pasado ocho meses de curso. Nada más acabar pondré rumbo a las montañas. Si algo define mis últimos meses son las nuevas sensaciones. No juzgaré ahora si buenas o malas. Nunca, por ejemplo, había sentido la necesidad de escapar, y ahora la siento en el interior del tuétano de cada hueso, allí donde se forma la sangre que luego fluye por el corazón y el cerebro. Siento la inaplazable obligación de subir muy alto, muy sólo, hasta la cabecera de un valle lleno de aire limpio, sentarme y pasar allí dos o tres horas simplemente estando.

A los ya numerosos problemas que tengo para adaptarme y hacer lo mejor posible mi complicado trabajo de este curso, he de sumar el de la salud: ya he superado con creces este año el número de días ausente en el trabajo por enfermedad durante los cuatro cursos anteriores. Estas ausencias me generan una enorme ansiedad, puesto que siento estoy fallando a mi obligación con las aulas en las que ese día trabajo (con los niños y con su tutor), me resulta, por otra parte, un obstáculo importante para la necesaria continuidad en el trabajo cotidiano (aunque sólo falte un día, al volver ya he perdido cosas importantes), y, finalmente, no aporta nada positivo a la imagen que ofrezco al resto de compañeros. Tras descartar varios males y en búsqueda de otros, hoy he confirmado mi alergia a seres tan fantásticos como los ácaros o los olivos.

Parece que mi cuerpo, en un alarde de autonomía insólito, considera a estos dos organismos, entre otros, como importantes amenazas, y no considera mejor opción que enfermar. Qué vergüenza, cuando uno cree que no está ya para estos asuntos. Qué falta de modales para envejecer.

Así pues, en unas horas marcharé muy lejos, apagaré el sistema tan lleno de virus y agentes extraños y escucharé a la naturaleza en busca de serenidad.

Que tengan buenos días y sonrían con frecuencia.

miércoles, 1 de abril de 2009

LOS COMIENZOS DE LAS HISTORIAS.

Secano y estepa de Monegrillo. Inspirando profundamente aire azul y verde.

Una actividad que trabajé en la escuela, aprendida de otro maestro, tenía que ver con el comienzo de las historias y de los libros. Los niños solían apreciar los inicios geniales y famosos de grandes obras de la literatura adulta o infantil para realizar mil juegos y piruetas con sus propias narraciones. Hace poco hablé con un compañero de libros y de sus inicios y acordamos regalarnos algunos posibles comienzos de hipotéticas historias. Me ha enviado el suyo, que comparto con vosotros esperando que os resulte atractivo y sugerente:

Los libros habían ocupado su vida durante los últimos meses. Una escurridiza enfermedad le mantenía en la cama desde hacía mucho tiempo, así que se abandonaba a las páginas de las más diversas obras. Desde revistas mensuales sobre cultura o naturaleza hasta novelas que podían tratar asuntos dispares como la vida de los aborígenes australianos o los últimos intentos científicos de alcanzar la Teoría del Todo.

Las palabras fluían por su mente y acababan por enredarse con sus propias ilusiones, miedos, e incluso sueños más íntimos, y, finalmente, junto a la fiebre y el malestar conducían hacia unos límites de la conciencia aún más difusos y distorsionados, de modo que los días avanzaban de manera lenta, pastosa e irreal. A los pensamientos sobre el origen del Universo o sobre el sentido de la existencia le podía seguir la envidia hacia la vida absolutamente libre de los últimos pobladores salvajes del planeta, o el asombro ante los versos desesperados de Bécquer. A continuación tomaba su medicación y dormía durante horas agitado por extrañas ensoñaciones.

En los últimos años, algunos problemas le habían conducido a una difícil situación personal, y principios activos como el alprazolam, la paroxetina, o el escitalopram formaban parte de su dieta diaria. Su psiquiatra se los recomendaba para modificar las parcelas de su personalidad que una incipiente depresión estaba alterando. Y, aunque le mantenían en un agradable letargo, no dejaba de cuestionar cómo unas sustancias químicas podían configurar otra persona. No entendía cómo unas pastillas convertían los miedos en tranquilidad, los nervios en calma, …; sentía miedo de no ser él, de dejarse convertir en otro, y, además, sentía también miedo de no tener aún claro quién era cuando ya tenía cuarenta y ocho años.

...

viernes, 27 de marzo de 2009

AUTISMO.

En marcha el milagro de las nueces, las bellotas, los membrillos, ...

Antes de comenzar este curso no sabía prácticamente nada sobre el autismo. Ahora, tras siete meses en un centro de educación especial, sé dos cosas: trabajar con niños autistas es terriblemente difícil y profundamente sorprendente.

Durante la formación universitaria, apenas estudié generalidades sobre este trastorno: el frecuente retraso mental asociado, los problemas comunicativos y emocionales o la necesidad de rutinas claras y elementos anticipatorios. La comunicación es probablemente el asunto más complejo, y aquí podemos observar niños que se comunican con bastante normalidad a través de una especie de ordenadores, otros que lo hacen a través de fichas estructuradas en tableros de comunicación, o los que manejan el lenguaje oral con mayor o menor funcionalidad.

En este campo de la comunicación he conocido sorpresas mayúsculas: el niño que, tras varios meses sin decir palabra, se pone a repetir las palabras que su tutor le indica a través del micrófono, el niño que responde la fecha cada mañana a través de su artilugio electrónico navegando entre carpetas y subcarpetas hasta llegar a la respuesta correcta, o el niño que repite sistemática e infinitamente las mismas fórmulas gramaticales y las mismas palabras cada día.

Por otra parte, los alumnos con la capacidad comunicativa más restringida son los que plantean un mayor reto pedagógico: por una parte es dificilísimo transmitirles las actividades, las intenciones, los sentidos de las tareas, y, por otra parte, resulta frustrante (más aún sin contamos con inexperiencia) captar sus mensajes, puesto que un lloro o un grito puede significar desde “el agua está fría”, hasta “no me encuentro bien porque tengo miedo”, pasando por “no quiero hacer esta actividad y preferiría hacer mis tareas rutinarias”.

Quizá la cara más mediática del autismo sea la representada a través del cine por niños con autismo que tienen muy desarrolladas algunas capacidades. La realidad se muestra con mayor aspereza, pero no es infrecuente encontrar algunas facultades inusualmente elevadas. En concreto, podría contar el caso de un niño que me preguntó el primer día de curso mi dirección (calle, portal, puerta), plaza de garaje, marca y modelo de coche, etc. Al cabo de varios meses, en febrero creo, escuché algunas palabras de una conversación entre adultos y al acercarme me indicaron que, si quería sorprenderme, preguntara a este niño por mis datos. Él repitió escrupulosamente la calle en la que vivo, el portal, la plaza de garaje, …, del mismo modo que puede repetir los datos de buena parte de los trabajadores del centro (unos cincuenta). También tiene en su cabeza una copia fiel del callejero de la ciudad, y de los autobuses que pasan por cada una de sus calles. Igualmente puedes sorprenderte cuando copia un dictado en el ordenador a la velocidad normal de la conversación, cuando maneja ventanas y programas informáticos con una velocidad mareante, o cuando una de sus páginas de navegación puede ser un chat de una radio polaca. Estos grupos resultan desconcertantes, y trabajar contenidos propios de educación física con rigor está representando, hasta la fecha, un imposible.

La ONU ha declarado el día dos de abril Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo. Estamos llegando a un punto en el que cada día es el “Día” de cincuenta mil causas y asuntos, por lo que, a mi juicio, se pierde buena parte del sentido. En todo caso, leer la noticia me ha permitido describir someramente esta realidad que tan cerca vivo este curso y compartirla con vosotros.

domingo, 22 de marzo de 2009

LAS FLORES AUSENTES.

Esencia absoluta de belleza.

Dicen que es primavera. Yo no lo sé, puesto que en la agradable vida de la ciudad de tamaño medio (eso dicen) no se pueden sentir los ritmos de la naturaleza. Siempre es de día gracias al milagro de las prolíficas farolas, y siempre se siente una temperatura similar. Se apagan las calefacciones y rápidamente se encienden los aires acondicionados. Las flores no abundan, y los pobres árboles presos de un entorno tan triste hacen lo que pueden (lástima de árboles plantados apresuradamente para la Expo que ahora agonizan sin cuidado alguno). Los nuevos parques cuentan con las llamadas farolas de efecto bosque. Unos churros metálicos torcidos que recrean en la mente del arquitecto algo similar a lo que corre por mi cabeza cuando pienso en los hayedos de Zuriza y Linza, produciéndole, supongo, un placer semejante.

Cuando hablo con amigos o personas que han sido ajenos a mi vida en los últimos años o meses, y surge el tema de vivir fuera de la ciudad, de mis planes (o ilusiones, no sé) de vivir en un pequeño y bello pueblo de vida tranquila y natural junto a mi familia, todos se ríen y me miran con aires entre incrédulos y compadecientes (de los que me rodean, imagino). Pero qué dices, eso es una tontería y es imposible. No saben que los imposibles son una de las principales motivaciones para moverse cada día.

Y como en la ciudad andamos muy escasos de materia vegetal, nos despediremos hoy con unas flores, aunque sean del mal (dudaba entre varios, así que elegí el del querido protagonista). Vidas tortuosas y agitadas, como tienen que ser:

LOS BÚHOS.

En los tejos que les cobijan
están los búhos alineados,
dioses ajenos que disparan
su roja mirada. Meditan.

Sin moverse se quedarán
hasta esa hora melancólica
en que, empujando al sol oblicuo,
al fin se instalen las tinieblas.

Al sabio enseña su actitud
que en este mundo hay que temer
el movimiento y el tumulto;

el que se embriaga de una sombra
que pasa, siempre es castigado
pues deseó cambiar de sitio.

C. Baudelaire.

Para el próximo escrito, mi pequeña primavera, representada por el milagro de la germinación de los nogales, los membrillos y los robles.

miércoles, 18 de marzo de 2009

SOBRE JUZGAR Y LAS BELLAS IMÁGENES PREMIADAS.

“No juzguéis” es una gran enseñanza recogida de los casi tres meses que llevo practicando yoga. En esta disciplina, a través de la que pretendí acercarme a formas y prácticas orientales que tanta atracción habían generado en diversas lecturas, se persigue el conocimiento personal, el equilibrio y control de las diversas emociones que afectan al cuerpo, la concentración y la atención, y muchos otros aspectos que un buen conocedor de la materia podría describir mejor que yo. En el proceso seguido se hace gran hincapié en centrar la citada atención en uno mismo, en atender y percibir las sensaciones sin emitir juicio de valor sobre ellas ni sobre los demás, intentando alejarnos de ese constante observar y valorar o enjuiciar que hacemos cada instante del día sobre otras personas y cada uno de sus actos. Un sorprendente medio de trabajo de tales aspectos, por ejemplo, lo representa la inmovilidad desarrollada por medio de distintas posturas o ásanas.

Digo lo anterior porque ayer me acosté a una hora poco prudente para poder redactar un artículo que me salía del alma sobre la campaña de la Conferencia Episcopal en su particular defensa de la vida en la que aparecía una demagógica y poco afortunada comparación entre la protección de los bebés, el aborto, etc. y las medidas de protección del lince ibérico. Del mismo modo, con las declaraciones llamativas del Papa sobre el uso del preservativo en África y sobre los ritos religiosos africanos. Hoy, con ese “no juzguéis” en la cabeza, prefiero eliminar lo escrito y transitar otros senderos. Por lo mismo, aunque me gustaría porque no entiendo hacia dónde vamos, dejaré de escribir sobre Gran Scala, sobre las pista de Fórmula Uno con casinos, pistas de golf y demás zarandajas para la preciosa comarca del Sobrarbe, sobre la corrupción política que está acabando con la riqueza medio ambiental española a base de urbanizaciónes y campos de golf (cuando acaban en la cárcel, los que acaban en la cárcel, la naturaleza ya ha sido arrasada), y sobre otros temas con unos protagonistas que no puedo entender de ningún modo.

En su lugar, y puesto que él no lo contará, una noticia familiar que nos hace muy felices. Seguiré manteniendo el blog como medio de difusión no oficial de sus premios y andanzas: Pablo ha ganado el primer premio en el XV concurso de fotografía matemática “Andalán”. También el viernes expuso el trabajo recientemente ganador del primer premio en el V concurso de medio ambiente José Manuel Falcón en la sede de ANSAR. Allí todos quedaron muy sorprendidos por el interesante trabajo expuesto y por la gran presentación realizada. Por todo ello, enhorabuena.

Aquí están las fotos presentadas en el concurso, cuyo premio fue otorgado a la foto de la hoja “Dibujando la Naturaleza: fractales”.


domingo, 15 de marzo de 2009

LOS TRAYECTOS ESCOLARES Y SUS NIÑOS.

Nada, sólo un sueño.

Convirtamos en imagen el trayecto que recorre cada maestro desde su casa hasta la escuela cada mañana. Observemos cada uno de los elementos de la imagen: qué sentimientos se reflejan en su cara, cuánta luz hay en el ambiente, qué elementos aparecen en el paisaje, a qué huele en esos instantes, qué indumentaria viste, a qué velocidad avanza hacia su destino, qué medio de transporte utiliza, qué caras muestran las otras personas con las que comparte instantánea, …

Puedo describir con fidelidad absoluta mis cuatro experiencias docentes a partir de estos trayectos realizados cada mañana desde el lugar de dormir hasta el lugar de trabajar: recuerdo unos trayectos oscurísimos, negros y asustados; recuerdo trayectos verdes y sonrientes, en compañía de alegres caminantes, paseos empedrados hasta mi clase con olor a madera; recuerdo también otros desplazamientos más empinados, con solicitud de mayor esfuerzo, acompañado de niños y de gorriones, golondrinas y vencejos que anunciaban el prometedor comienzo de la vida un nuevo día; y ya comienza a formar parte de la memoria un nuevo camino extraño, confuso, en el que no acierto a observar las montañas, el cielo amplio, o los pájaros, y en el que comparto trayecto con algunos niños que se apresuran, aún dormidos, hacia su escuela cercana, mientras sus padres apuran el primer cigarro del día.

Quizá sean esos niños lo más significativo de mi foto. Son niños que se dirigen a una escuela contigua a la mía, y que cada día han de cruzar veinte carreteras, ir acompañados de un adulto para evitar peligros, caminar por una estrecha acera que cede el espacio urbano al dominante automóvil, y observar antes de comenzar su jornada un lienzo compuesto por edificios enormes, tiendas, coches y asfalto.

Pienso en los niños que me acompañan en cada una de las cuatro imágenes y creo que una diferencia sorprendente media entre las vidas de unos y otros. Permítanme indicar, al menos, que hay algunas maneras de comenzar el día más afortunadas que otras.