lunes, 27 de octubre de 2008

CAPÍTULO EN EL QUE SE EXPLICAN LAS RAZONES DE LA ALEGRÍA OBSERVADA ÚLTIMAMENTE Y SE DESCRIBE LA MARCHA DE LA ESCUELA EN LOS ÚLTIMOS DÍAS.

Tonalidades y matices dirigidas directamente al alma, o al quimio-receptor oportuno.


Hoy ha sido el mejor día de escuela en lo que va de curso. Me refiero a las clases, que van mejorando conforme aclaro mis ideas: qué puedo hacer con cada grupo, qué ritmos seguir, como mantener o captar la atención, etc. En lo que concierne a educación física he planteado una división entre los grupos que pueden participar en actividades regladas o dirigidas y los que no. De este modo, con los primeros puedo plantear una programación cercana a mi trabajo pasado, aún considerando las abundantes limitaciones motrices, y con los segundos, la mayoría, he decidido comenzar a plantear actividades relacionadas con el acondicionamiento del espacio. Esta última vía busca un determinado tipo de manifestaciones motrices como efecto del establecimiento previo de distintos materiales en la sala. No me resulta fácil de encajar con la idea de educación física que tengo en la cabeza, pero, de momento, me parece la opción más realista, funcional y beneficiosa desde la perspectiva pedagógica. De todos modos, el optimismo del día se ha de entender dentro de un marco en el que aún no sé qué hacer con muchos niños, la actividad y el dinamismo de las clases son mínimos y tengo pendientes decenas de tareas importantes para mejorar las sesiones (mejoras comunicativas, fundamentalmente)

El fin de semana dio para observar el espectáculo de los quebrantahuesos zampando patas de cordero con si fueran golosinas y volando a dos metros de mi cabeza con su imponente silueta y profunda mirada roja (fueron unos minutos mágicos), para recorrer las comarcas de la Jacetania, Alto Gállego y Sobrarbe (Jaca, Villanúa, Jasa, Aratorés, Borau, Aísa, Castiello, Biescas, Yésero, Torla, Broto, Boltaña, Labuerda, Campodarbe, Laguarta, Aineto, Aínsa, Fiscal, Labuerda, etc.), para quedarme helado al comprobar que el pueblo observado desde lo alto era Jánovas, para sentir de nuevo el eco de la Tarazona de mi infancia, de Torre de Arcas, de Ansó y Peñarroya, y del resto de lugares donde el cadencioso sonido de cada paso al atardecer me producen una extraña sensación en el estómago emparentada con la del miedo, el amor, o la nostalgia, y, por último, para volver a Ansó y encontrarme con los niños que me ayudaron a empezar a ser maestro.

A Sergio le dije que deberían obligar a los extranjeros a dejar el coche en el aparcamiento de la entrada, donde estaba el mío, para evitar ese caos de coches en calles estrechas llenos de gente que pretenden meterlo dentro de la panadería, la iglesia, la plaza o el destino al que se dirijan. Me contestó que sí, pero que yo no era extranjero, así que no había razón para dejarlo allí. No sé si fue consciente del halago que me dedicó.

Anduve por la mañana con ellos, comí a su lado mientras me lanzaban migas, agua, y restos de chorizo (a alguno lancé algún objeto e intenté ahogar, en honor a la verdad), y pasé buena parte de la tarde escuchando sus noticias sobre la escuela, el pueblo y sus juegos, conociendo y jugando con sus perros, o respondiendo sobre mi vida; también alguno preguntaba cuándo iba a volver a trabajar allí. Quedé muy sorprendido de su rápido crecimiento, de la madurez ganada, del mantenimiento de sus formas de reír, de hacer bromas, de hablar, y de cómo van cambiando su comportamiento y su mirada (y digo esto último no buscando cierto efecto poético, sino de forma literal).

También me acerqué a escuchar a Lucas, cuya afición musical creía se limitaba a la audición y me sorprendió desde la batería, tras superar la vergüenza inicial y acompañado de un amigo con el guitarrico eléctrico, con una magnífica interpretación de Metallica.

Antes de marchar, visité la panadería y cargué el coche mientras los niños aprovechaban el polvo de la carrocería para pintar sus cosas y me miraban atónitos preguntando para qué demonios quería tal cantidad de panes. Yo les decía que en Zaragoza ya casi nadie hace pan de verdad, y menos como ése, pero siguieron mirándome con cierta perplejidad. Varias despedidas, unas últimas risas y bromas, y hasta la próxima.

viernes, 24 de octubre de 2008

DÍAS GLORIOSOS. EL TRENCAHUESOS.

Huesca, en toda su provincia, me provoca felicidad. No hay mucho más que pensar. El fin de semana ha sido memorable.

Estas fotos tienen una dedicatoria clara: para aquellos que no encuentran el momento de acompañar a sus hermanos. Espero que la envidia y el arrepentimiento hagan su efecto.





LO QUE LAS PALABRAS NO PUEDEN...

...que lo digan las imágenes. Voy profundizando en una nueva afición, que consiste en aprender a mirar. Por eso creo que también me servirá para lo demás. Este sistema aún no me permite una comunicación fluida, pero sí expresarme, que ya es bastante:







Mañana una nueva inspiración, en su doble acepción. Buen fin de semana.

martes, 21 de octubre de 2008

DE CONTRASTES QUE MAREAN. LOS ÚLTIMOS SE VAN MARCHANDO.

Un hombre valiente.

Juan Garcés es el último habitante de Querencia, un pueblo de la provincia de Guadalajara cercano a Sigüenza. Juan es pastor y lleva treinta años allí, estando solo durante los últimos veinte, con la única compañía de sus dos perros pastores y del rebaño de trescientas ovejas castellanas. Su vida transcurre entre el pasto de los montes y la casa que tres colosales álamos sujetan.

El sábado pudimos pasar un rato de la tarde en su compañía: le ayudamos a descargar unos fardos de paja y nos contó algunas cosas de su vida. Explicaba que quizá una mujer sea lo que más en falta echa, y que tantos años sin nadie se hacen duros. Nos dijo que algunos familiares lo consideraban un pobre hombre ("ha nacido pronto y tonto"), pero ya no le importaba demasiado. También nos enseñó orgulloso un libro sobre folclore y tradiciones en el que aparecía su historia y su foto, fruto de una visita de la escritora hace unos años. Al despedirnos, rechazó la invitación para cenar y nos obsequió con un saco lleno de nueces.

Cuando él ya no esté, Querencia se añadirá a la lista de los pueblos abandonados y la casa de Juan resistirá unos años en pie hasta seguir el camino de todas las circundantes, las cuales apenas sostienen algunas paredes que hace no demasiado tiempo dieron cobijo a cientos de vidas y miles de historias.

Ya en Alboreca, Emilio siguió contando encantado sus impresiones sobre José, el último habitante de la aldea de La Mula, y protagonista del libro de Severino Pallaruelo (José, un hombre del Pirineo). Los Josés de cada pueblo van cumpliendo las últimas etapas de sus vidas, si aún están aquí; su marcha será una enorme tragedia, y su legado lo despreciamos.

Al volver a Zaragoza, acudimos a la obra “La lluvia amarilla”, que recrea la famosa obra literaria de Julio Llamazares sobre Ainielle. El monólogo de Andrés, protagonista único, fue espectacular, y en muchos momentos su actuación alcanzó un nivel de sensibilidad, intensidad, y emotividad que mantuvo en vilo la atención de los espectadores.

Así, resulta muy difícil dejar de pensar en la vida rural, en sus, a veces, últimos habitantes, en la despoblación, en el panorama rural dentro de quince años, o en los distintos tipos de vida que implican unos u otros lugares.

El lunes, obviando la claustrofobia y otros males que me gobiernan, deambulé por el centro urbano buscando información sobre material fotográfico. Fue muy confuso vivir unas situaciones tan radicalmente distintas en un tiempo tan breve. Conforme paraba en semáforos, esquivaba oleadas humanas, observaba edificios gigantes, …, no dejaba de establecer comparaciones con las situaciones del día anterior, con sus casas derrotadas, con la sencillez del tiempo, con la dureza de la vida, con la soledad absoluta. Hay en todo ésto algunas reflexiones obligadas.

Y también la vuelta a la escuela, a recuperar el ritmo frenético, la sensación de total descontrol. Hoy contaba a un compañero que jamás había sentido tal sensación de incompetencia, de no saber hacer apenas nada, y de hacer mal u olvidar hacer lo poco que, supuestamente, sí sé hacer. Por otra parte, el ejemplo y la enseñanza ofrecida por unos compañeros entregados por completo a la escuela, con una vocación e implicación absolutas, me exigen cada día seguir trabajando con ánimo y mayor dedicación.

domingo, 19 de octubre de 2008

BOSQUE DE ROBLES Y PAZ.

jueves, 16 de octubre de 2008

DE LO QUE EL JUEVES A LAS 23:36 RONDÓ POR LA CABEZA.

Si la vida era otra cosa, ¿estará por allí la auténtica?

Hoy de nuevo estoy en blanco. Mi facilidad escritora depende completamente de mi cansancio. Sigo haciendo unas clases demasiado improvisadas, puesto que el tiempo de trabajo no lectivo lo dedico a otros menesteres, y todos imprescindibles, que es lo desconcertante. Hoy me he iniciado en el teatro de luz negra. Hacía tiempo que lo deseaba, desde que lo conocí en la escuela, ay, de Hecho. El resultado no ha sido espectacular, pero creo que encierra muchas posibilidades artísticas y creativas, y, además, con relativa sencillez organizativa y económica.

Ayer pensé comentar las declaraciones del Papa sobre los ateos y el nazismo, que parecen guardar una evidente conexión (lo cual añade un nuevo misterio, el de su juventud hitleriana). En cualquier caso, sí aprovecho hoy para enlazar con un artículo relacionado de Javier Ortiz, y así muestro aquí el blog de este periodista que me encanta leer.

Tres breves perlas de Millás sobre libros que intento conservar frescas en la memoria:

- La primera para Joselu, por razones obvias: “La lectura constituye uno de los pocos modos que van quedando de rebeldía eficaz frente a un mundo cada vez más mortificado (…) Hay en el mercado de la rebeldía multitud de productos que no hacen sino afianzar el sistema establecido (…) La lectura no está entre esos productos porque es verdaderamente peligrosa (…) Por eso, quizá, las humanidades, en general, están cada día menos presentes en los programas escolares, porque quienes mandan saben que leer es la forma de rebelión más eficaz en los tiempos que corren”.

- Para Jaime y sus acelgas, por razones igualmente evidentes: “…quizá continuaría creciendo ese tapiz asociativo entre los libros y la vida: entre la existencia y el sueño. Los libros valiosos se distinguen por su capacidad para integrarse, a modo de hebra, en la biografía onírica del sueño (…) La escritura es un tejido que intenta aproximar los bordes de una herida que no tiene sutura”.

- Y ésta, para todos los libros que nos han desestabilizado las certezas y han provocado un torbellino de cambios y nuevas ideas, para los que han permitido el “cambio en el pensamiento” que acuñó, deseó, y peleó Sagan: “Pero también sus páginas han dejado en mí profundas cicatrices (…) Tengo detrás de mi mesa de trabajo, como un muro siempre dispuesto a desplomarse, cientos de libros a los que debo, más que lo que soy, lo que he dejado de ser. Podría contar hasta en qué postura los leí, porque han marcado mi existencia con la precisión con la que aquellos látigos de las películas penetraban en la carne de los rebeldes”.

Y mañana ponemos rumbo a uno de los dos o tres paraísos que me quedan: porque allí la vida es otra cosa, esa otra cosa del cartel, porque allí vive una de las personas más buenas que conozco e inventor del “ahora todo es mentira”, y porque allí vuelvo a sentir intensas campanadas capaces de guiar a los desorientados. Capaces de cualquier cosa.

martes, 14 de octubre de 2008

DE ARTISTAS E INSPIRACIONES. UNA POESÍA CADA ATARDECER.

La vida es otra cosa...

“Fue uno de tantos jóvenes que buscan una manera de reaccionar contra una sociedad uniformadora. Cultivó la diferencia entre él y sus semejantes excavando un vacío cultural. No quiso la fama vulgar de una buena persona”.

Feliz consuelo. Nos acabamos de conocer y creo que resultará una amistad arrebatadora. Las Flores del Mal nos unirán para siempre:

“Mi juventud tan sólo fue una negra tormenta,
Cruzada aquí y allá por soles luminosos;
Tal estrago en mí han hecho los rayos y la lluvia,
que en mi jardín ya quedan muy pocos frutos rojos.

Y heme que ya el otoño toqué de las ideas,
Y es menester usar la pala y los rastrillos
para igualar de nuevo las tierras inundadas,
donde el agua ha cavado grandes hoyos cual tumbas.

¿Encontrarán las nuevas flores con las que sueño,
en este suelo igual que una playa empapado,
el alimento místico que ha de darles vigor?

- ¡Oh dolor! ¡Oh dolor! ¡Come el Tiempo a la vida,
y el oscuro Enemigo que el corazón nos roe
se fortifica y crece robándonos la sangre!”

La magnífica edición de Cátedra me permite también disfrutar de la versión original, en el francés que desconozco absolutamente, pero que es a través del cual surgen y escapan de mi cabeza algunos sueños y fantasías. Y varios colores y aromas. Con él se escribe parte de mi vida con Ella, el idioma del rojo Café Aragón, en Pau.

Las campanas de Peñarroya marcaron el pulso de mi vida durante dos años. Ahora el corazón busca desorientado un nuevo guía para sus latidos. Hoy me pareció acercarme, pero no, sonaban huecos y lejanos. Más adelante, la melodía de su violín me llevó hasta pensamientos sobre inexplicables recovecos, curvas infinitas, caminos sin aparente destino, que algunos recorren manteniendo siempre un gesto de dignidad y humildad en el rostro. Lecciones de vida.