martes, 17 de agosto de 2010
PROPORCIONES DESAJUSTADAS.
miércoles, 11 de agosto de 2010
DROGAS, MAREOS, LEÑA, MARCIANOS, NIÑOS, MULTIVERSOS.
El problema de la realidadCon gran atrevimiento, he realizado una incursión por el centro de la Granciudaddesarrollada donde he realizado unos cuantos recados y he podido admirar la alegre actividad comercial, el ir y venir de las bolsas llenas de zarandajas, los zapatos de doscientos euros, las tiendas de supermoda. Tampoco me hagan demasiado caso a lo que escribo, puesto que las drogas recientemente tomadas me mantienen en un confuso estado de mareo que me hace percibir la realidad de un modo muy extraño.
Andaba en una de esas céntricas calles con tiendas llenas de objetos cuyo uso y funcionalidad son un gran misterio para mí, embriagado por el mareo que me hace caminar sobre una cuerda floja constante, cuando he cruzado con tres niños que seguían a su padre. Los tres miraban absortos las maquinetas que sujetaban con una mano mientras con la otra hacían cosas con una especie de lápiz digital. Divagando sobre mi alteración en la percepción y considerando la atracción irremisible de esos niños, y de tantos otros, hacia la realidad virtual he pensado que quizá la realidad real resulta demasiado insulsa y descafeinada, de forma que debemos acercarnos a otros entornos más estimulantes y coloridos. ¿Será la realidad de esos niños suficientemente rica y atractiva? ¿puede ser estimulante y atractiva la realidad real para los niños? ¿es una actividad sugerente e inspiradora andar por las calles de moda pinchando con el lápiz digital las cabezas de los pobres marcianos?
En Ansó ya hay un buen número de niños de ocho y nueve años expectantes ante el comienzo del curso, con ganas e ilusión por aprender y por trabajar (si suena raro y políticamente incorrecto lo de tener ganas de trabajar y aprender, o si sorprende, disculpen, pero es así). Ya dije que ando nervioso ante el compromiso. No sé si estaré a la altura. En el intento de hacerlo tengo un buen aprovisionamiento de ideas y proyectos. Ya tenemos varios libros ansiosos de ser abiertos en esa escuela y mostrarnos sus palabras e imágenes, un mapa mundial fabuloso para viajar por los países cuando el maestro diga tonterías o resulte demasiado aburrido, otro mapa de Aragón en tres dimensiones, toda una joya donde sortear valles y montañas en unos pocos segundos, y un planisferio celeste para aprender sobre los marcianos auténticos que tenemos sobre nuestras cabezas, muy reservados y misteriosos pero infinitamente más necesarios y fascinantes que los que se dejan pinchar las cabezas en las maquinetas. Ayer decía un astrónomo en Benasque que el Big Bang es una patraña, que las claves de la expansión del universo están en la energía oscura y que el origen del mismo deja de ser un problema cuando se maneja la hipótesis del multiverso frente a la de un único universo. También andan buscando la densidad del vacío. A ver cómo demonios explico esto a los niños. Puestos a intentar explicar, es muy difícil explicar casi cualquier cosa.
Si hace unos años comenzaba este blog con unas líneas de José, un abuelo de los Pirineos, el libro que me sedujo cuando comenzaba a vivir en Ansó, ayer cerré un pequeño sueño que me hace recordar muchos fragmentos de ese libro y de la vida del pasado que evoca. No sé exactamente cómo suena de raro en estos tiempos de modernidad, diseño y bienestar, ya les dije lo de las drogas y los mareos, pero viviré en una casa con doscientos años de historia, sin calefacción, donde me calentaré con leña del frío, las nevadas y la soledad.
viernes, 6 de agosto de 2010
ESCRITURA DE VIAJE Y GASTRONOMÍA.
Ayer cenaba en Huesca, la ciudad que siempre siento con alegría y optimismo, observando el juego de unos niños en la plaza en que nos encontrábamos. Eran niños variopintos, chicos y chicas, gordos y flacos, pequeñajos y mayores. Jugaban como se suele jugar cuando se es niño y te lo permiten los mayores. Me acordaba de
Todo esto andaba pensando mientras cenaba y sonreía viendo a los seis o siete muchachos oscenses hasta que la pelota con la que jugaban se les escapó hacia el lugar en el que estábamos. A nuestro lado cenaba una pareja cuyo integrante masculino aprovechó la circunstancia para señalar al niño que venía a recoger la pelota: “como vuelva a venir la pelota por aquí te la rajo, gordo”. Dicho ello con voz amenazante y altiva. Bien saben mis compañeros de mesa que me sentí tan mal como una persona que es muy feliz con los niños puede sentirse, y que no respondí a semejante energúmeno por no crear una situación incómoda y porque de nada hubiese servido. Aunque, de cualquier modo, lo hubiera hecho con agrado, pues imaginé el daño que puede hacer a un niño unas palabras de ese estilo proferidas por una persona gris y desgraciada.
Una sociedad que cada día respeta menos a los niños, a los ancianos, y a la naturaleza entera es una sociedad enferma, decadente, atontada y aletargada, estúpida, desmemoriada e irresponsable.
martes, 3 de agosto de 2010
CUATRO PALABRAS A PARTIR DE LA VISITA DE UN GORRIÓN.
La imagen que hoy acompaña al texto no es demasiado espectacular. Las de otros días probablemente tampoco, pero esta lo es menos. No presenta una composición adecuada, apenas se consideró la luz al tomar la fotografía, y casi no se ve el motivo principal, que está justo en el centro de la imagen, sobre la roca. Si les digo que es un gurrión quizá no les entre un ataque de alegría irrefrenable, y si añado que es un maravilloso gorrión alpino seguramente no correrán por el pasillo dando gritos en busca de su pareja para levantarla por los aires y darle el mejor beso de sus vidas a causa de la alegría. Les entiendo. El caso es que a mí este gorrión me alegró el fin de semana. Existe una curiosa costumbre entre los amantes de la vida de estar felices un buen rato cuando observan una nueva especie (bimbo, dicen los pajareros), e incluso una subespecie (vean que los senderos del placer son ciertamente recónditos e intrincados), y esta era la primera ocasión en la que observaba a esta preciosidad alada. Ya ven qué extraño es todo: la felicidad en un pequeño pajarico. Para redondear la extraña satisfacción también disfrutamos de acentores alpinos, decenas de gritonas marmotas, verderones serranos, orquídeas y edelweiss, sarrios, tritones pirenaicos en faena reproductora, dos noches con sendos cielos que señalaban nuestra ridícula dimensión, una buena compañía, y algunos otros placeres. El trípode también se animó a venir para iniciarnos en el difícil asunto de la fotografía de nuestro universo, pero, tan cansados como estúpidos, dormíamos cuando las estrellas más brillaban.
Ayer antes de dormir dije que sentía tristeza y miedo ante la inminente llegada del uno de septiembre. No sé si cuando lleguen los niños a clase sabré ser maestro. No sé si sabré qué contarles. No sé si nos miraremos y nos entenderemos. Abracen y besen a sus parejas aunque no hayan visto nunca un gorrión alpino.
martes, 27 de julio de 2010
FAMILIA EN BICI.
viernes, 23 de julio de 2010
ANÉCDOTAS, PRINCIPIOS Y FINALES.
Niña guapa y sonrienteHace varias semanas que pienso a diario en el primer día de clase. Ese momento supondrá el principio del curso, pero también una especie de final o punto y aparte en un recorrido de varios años jalonado de emociones y desvelos. ¿Qué diré a los niños? ¿qué esperarán ellos de mí y de la escuela? Estoy seguro que será un curso magnífico y ya espero el momento de poner en marcha distintas ideas y lo aprendido de mis compañeros luminosos en los dos años precedentes.
En el viaje a un planeta lleno de diferencias y elementos sorprendentes, los niños han sido los que han capturado mi atención buena parte del tiempo. Son una ventana diáfana para conocer a un pueblo, quizá la mejor forma para hacerlo: sus costumbres, sus escuelas, sus juegos, sus miradas y sonrisas, etc. También dan lugar a anécdotas muy ilustrativas, como la de dos niñas de seis o siete años, descalzas, no demasiado limpias, sonrientes, que paseaban por un muy visitado templo, y que se quedaron mirando a un veinteañero inglés que apareció con sus pantalones a la moda (cintura del pantalón a la altura de las rodillas y entrepierna a la altura de los tobillos); tras un instante comenzaron a señalarlo y a reír a carcajadas. Interpreté esas risotadas y esa situación como la evidencia de que cuando vivimos en la opulencia occidental, cuando tenemos cubiertas todas las necesidades básicas y también todos nuestros caprichos, comenzamos a hacer estupideces. Lógicamente, aquellos que viven con cincuenta dólares al mes no tienen otra opción que reírse de nuestras excentricidades. También recuerdo al estudiante universitario que quedó con nosotros para llevarnos a ver pájaros a las seis de la mañana tras haber estudiado todo el día anterior y haber estado trabajando durante toda la noche para costear los estudios y mantener a su maltrecha familia. En las entradas sucesivas, aprovechando que esos niños viven al margen de las leyes de protección de la imagen del menor y que posaron con mucho gusto y aprobación familiar, añadiré algunos de sus retratos. Me pregunto cómo sería una exposición fotográfica sobre la infancia y la juventud española, y creo que no tendría ni la décima parte de matices, que habrían sido eliminados por la uniformidad y homogeneidad de nuestro progreso y crecimiento.
viernes, 2 de julio de 2010
GRACIAS, COMPAÑEROS.
Zaragoza amanece en frenética actividad humana. Dos personajes extraños y confundidos con la vida y la conciencia de la existencia contemplan perplejos los cortahierbas en pleno paraje natural protegido y los martillos perforadores agujereando el suelo recién hormigonado en busca de quién sabe qué objetos o respuestas. Quizá tanto movimiento sólo responda a eso, a una búsqueda inconsciente de respuestas.
El curso ya ha finalizado, y con él una experiencia increíble. Los mejores compañeros de trabajo que tendré nunca me despidieron de una forma que estoy seguro no merezco. Buena parte de lo que soy ya les pertenece, puesto que ellos me lo han regalado con ejemplos constantes de trabajo, inteligencia y sensibilidad.
Ahora me despido durante unos días, pues voy a seguir maravillándome con este planeta tan extraño en el que aparentemente vivimos.
Que tengan un feliz comienzo de verano.
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