
Por otra parte, semejante acontecimiento me permite constatar, considerando que medio país estaba frente a la televisión, que por la tarde he sido uno de los tipos más afortunados del lugar. A modo de despedida he recorrido algunos de los impresionantes lugares que la naturaleza me ha ofrecido este año, y el sentimiento de felicidad, tranquilidad, armonía, ha sido indescriptible. Creo que todo el mundo debería tener la opción, una vez al menos, de estar en lugares parecidos y sentir cosas similares. Quizá la Educación Física tenga algo que ver con esto.
En la Escuela ya esta prácticamente todo recogido y ordenado, dispuesto a que, tras un respiro, de nuevo comience la historia y todos esos materiales sean un pretexto que dé pie a tantos descubrimientos, sentimientos, emociones.
Últimamente me llegaban voces que afirmaban no echar nada de menos a los niños, estar muy contentos porque, por fin, las clases estuvieran vacías. Hoy José Luis, un maestro con larga experiencia, me ha preguntado qué tal estaba. Le he dicho que un poco triste por el final de curso, y me ha respondido con un gesto y dos o tres palabras. Es bueno y reconfortante encontrar maestros que sienten parecido.