jueves, 5 de mayo de 2011

DOLOR AL MIRAR.


Quizá hacerse mayor signifique en demasiadas ocasiones llenar la mente de ideas que acaban sepultando los pensamientos más sencillos y necesarios. Un espeso manto de distracciones, miedos, obligaciones, formalismos, burocracia, apatía, …, llegan a cubrirlos. Por eso en el universo adulto se producen acontecimientos terribles que en el mundo de los niños raramente podrían ocurrir y que son muy difíciles de explicar. Y por eso también los niños pueden hacer algunas preguntas que no encuentran respuesta sin recurrir a sentimientos prohibidos en su mundo: ira, venganza, intolerancia, humillación, deshumanización, por ejemplo.

En clase existe ya una gran confianza y complicidad entre los alumnos y el que escribe, lo que permite algunos debates y reflexiones de gran profundidad e intensidad. Hoy los niños preguntaban sobre la muerte de Bin Laden y sobre las medidas de Francia e Italia para cerrar las fronteras a los inmigrantes que huyen de sus países en guerra. Creo que la comprensión de acontecimientos de este tipo está reservada a la mente adulta, no por su inteligencia y madurez, sino por su enrevesamiento y la citada capacidad para perder de vista lo importante.

Hace unos días me contaron una reflexión de un miembro de Tricicle en la que indicaba que muchos problemas de los políticos tenían que ver, a su juicio, con su falta de sentido del humor; que ellos raramente veían políticos en sus espectáculos, y que quizá asistiendo a más espectáculos humorísticos el clima que generan sería menos agrio. Yo estoy de acuerdo y añado que si la gente que se cree demasiado importante saliera con unos cuantos niños por un sendero precioso a compartir algunas sonrisas, arreglaran y regaran un huerto, leyeran unas páginas no necesariamente económicas y finalmente fueran a fotografiar un colosal cielo con luna nueva, es muy probable que las noticias de guerras y sus exiliados, muertes, odio, destrucción y venganza, quizá fueran menos frecuentes.

Mirar alrededor hace cada día un poco más de daño.

jueves, 28 de abril de 2011

AVISO DE CAMINANTES.


Una amiga suele repetir que el arte del asunto consiste en buscar la felicidad en la situación que cada instante, o cada año, ofrece, en lugar de estar anhelando eternamente un ideal difícilmente alcanzable. Esta idea es pura y cristalina como el agua que aún queda limpia en alguna parte, pero amargamente difícil de llevar a cabo si genéticamente estás programado para la melancolía y la añoranza.

Estas tardes en las que las ideas no son claras ni fluidas he pasado largos ratos en un campo anexo a mi casa. Hace unos meses era un espacio sin vida aparente, con unas cuantas hierbas y arbustos secos, mientras que ahora está lleno de verdor. Este lugar es perfecto para entrenar la mirada de los detalles, pues cuando llegas apenas se observa nada destacable, pero poco a poco la vista comienza a reparar en multitud de insectos e invertebrados variados que se dedican a sus menesteres diarios. Además, si uno tiene especial fascinación por seres como los reptiles y las hormigas, ir levantando piedras puede resultar un hecho hipnótico. Dudo que existan situaciones con mayor potencial filosófico que las que suceden cuando levantas un pedrusco y surge un universo agujereado, atravesado por brotes y raíces, con el bullicio de cientos de hormigas que se mueven de un lado para otro incesantemente ¿qué es la vida para estas hormigas? ¿qué pensar sobre las decenas de mundos con miles de integrantes que surgen bajo cada piedra de un humilde y reducido campo? A la vista de estas hormigas, ¿tienen sentido mis desvelos? También puede aparecer por fortuna un lución, el pobre reptil que no es serpiente pero recibe el mismo odio por parte de los humanos, dado su parecido con ellas.

Apenas conozco a Beatriz, pero sé que es una maestra sensacional. Dentro de unos días, un sábado, vendrá a nuestra escuela para realizar algunos talleres de conocimiento y sensibilización sobre la clase de educación especial en la que es tutora: qué aprenden, cómo se comunican, cómo es cada niño, etc. Hoy me despido con un poema de Eloy Sánchez Rosillo que ella me dio a conocer hace unos días y que parece haber sido escrito para poner letra a los días inciertos que muchos nos obstinamos en vivir y repetir:


Aviso de caminantes

En la suma de días indistintos
que la vida da al hombre, acaso hay uno
en que el destino, trágico y hermoso,
pasa por nuestro lado y el azar manifiesta
una insólita luz, un desusado
fulgor inconfundible.
Pero no has de dudar. Ten el coraje,
cuando llegue el momento,
de abandonar las cosas con que siempre
te engañó la costumbre, y sube pronto,
a ese carro de fuego.
Poco dura
el milagro.
Después, si te negaras
a partir, sólo noche
merecerás. Y nunca, aunque quisieras,
podrás comprar la luz que despreciaste.

miércoles, 13 de abril de 2011

WALDEN.

Un fragmento de bosque, hoy por la mañana

Estos días los chicos más mayores comentan con frecuencia sobre el fin del mundo que vaticina, según ellos (no lo he comprobado), para el año 2012 el calendario maya. Seguro que los mayas hacedores de calendarios eran gente lista y respetable, pero creo, como saben, que no hace falta ir tan lejos para intuir el apocalipsis. Es suficiente con dar un vistazo al mundo o, en su defecto, a las noticias. Y dentro de estas, están las terribles, ya las conocen, y las humorísticas terribles, como la del seleccionador marqués nombrado hace unas semanas o la del futbolista investido doctor. Ya es doloroso comprobar las referencias sociales de los jóvenes, la proyección social inmensa de gentes de la farándula, el deporte, o la televisión, como para, además, encontrarles también liderando entidades culturales de máximo nivel.

Hace unas semanas, surgieron referencias en varios blogs sobre la figura de Henry David Thoreau (incluso se está montando una pequeña secta en su honor) y su libro clave: Walden, o la vida en los bosques. La mentalidad y el pensamiento de Thoreau resulta hoy alucinante, pues choca frontalmente con las ideas que estructuran nuestra sociedad. Difundir sus ideas masivamente podría ser peligrosísimo, e incluso algún político podría ver cómo sus órganos comienzan a hervir al entrar en contacto con el libro. Citaré algunos fragmentos:

- "La mayoría de los lujos y muchas de las llamadas comodidades de la vida no sólo no son indispensables, sino obstáculo cierto para la elevación de la humanidad"

- "En cualquier circunstancia, de noche o de día, siempre he tenido ansias de mejorar el momento y de hacerlo plenamente mío; de detenerme en la encrucijada de dos eternidades, el pasado y el futuro, que es precisamente el presente, y vivirlo al máximo"

- “…en vez de discurrir cómo venderlo, me preocupé más bien de cómo evitar la necesidad de tenerlo que vender. La vida que los hombres elogian y consideran lograda no es sino una de las posibles. ¿Por qué exagerar su importancia en detrimento de otras?”

- “Al final, no sabemos ya lo que significa vivir al aire libre, y nuestras vidas se han vuelto domésticas en más sentidos de lo que creemos. Entre hogar y campo hay una gran distancia y quizá sería bueno que pasáramos más de nuestros días y noches sin que mediara obstáculo alguno entre nosotros y los cuerpos celestes”

- “Se puede inventar una casa aún más conveniente y lujosa que la que poseemos…¿Hemos de esforzarnos siempre por obtener más de estas cosas en lugar de contentarnos alguna vez con menos?”

- "Yo tenía tres pedazos de piedra caliza sobre el escritorio y con gusto me libré de ellos al ver, espantado, que era necesario quitarles el polvo cada mañana, cuando el mobiliario de mi mente no se había desprovisto aún del suyo. Preferiría sentarme al aire libre, porque en la hierba no se forma polvo, salvo donde el hombre ha desnudado al suelo de ella”

- “Hoy las naciones están poseídas de una ambición insana por perpetuar su recuerdo en la cantidad de piedra tallada que dejan. ¿Y si de tomaran igual trabajo en suavizar y pulir sus maneras?”

- “Fui a los bosques porque quería vivir con un propósito; para hacer frente sólo a los hechos esenciales de la vida, por ver si era capaz de aprender lo que aquélla tuviera por enseñar, y por no descubrir, cuando llegare mi hora, que no había siquiera vivido. No deseaba vivir lo que no es la vida, ¡es tan caro el vivir!, ni practicar la resignación, a menos que fuera absolutamente necesario. Quería vivir profundamente y extraer de ello toda la médula; de modo tan duro y espartano que eliminara todo lo espurio, haciendo limpieza drástica de lo marginal y reduciendo la vida a su mínima expresión”

Si valoran algunas de estas frases en su contexto histórico, y comprueban su vigencia actual, quizá sientan profunda sorpresa. El último párrafo me parece memorable, después de haber intentado decir algo parecido tantas veces.

Que tengan una buena semana. Disfruten ahora del verano, que luego se acaba enseguida.

(Añado una encarecida recomendación: discurso de Gervasio Sánchez el el premio Julio Anguita Parrado)

martes, 5 de abril de 2011

FINAL DE CURSO. HUERTO Y FILOSOFÍA.


Hace unos meses, en torno a enero, un curioso compañero señalaba que el curso ya estaba acabando. Quizá fuese entonces exagerado, pero ahora estamos ya rondando el descanso de semana santa y apenas quedarán mayo y junio. Así, muchos trabajos emprendidos durante el curso se van desarrollando orientados a su conclusión, otros buscan su hueco en el horario y, en suma, se produce cierto atropello en el día a día, con la sensación de que el tiempo se acaba y aún todo está por hacer. Quizá siempre todo esté por hacer.

Hoy sólo quería contarles un hecho curioso. No tengo claro casi nada, como saben, pero sí me parece evidente que la infancia es, en la actualidad, una época maravillosa de la vida. Observo a los niños salir de clase hacia casa, en los recreos, en sus juegos diarios, …, y no cabe duda de lo profundamente afortunados que son. Esa etapa de la vida, quizá un cuarto o un quinto de la misma, estará llena de sonrisas, alegrías y descubrimientos. Pensando en lo anterior, y ahora voy con el asunto curioso, el viernes comenzamos la mañana con el inicio del proyecto de filosofía para niños curiosos e intrépidos abordado desde el área de lengua. En este contenido abordamos las grandes preguntas filosóficas y tratamos de pensarlas, escribirlas, discutirlas, compartirlas. Comenzamos con la pregunta “¿Para qué existe el hombre?” El trabajo supone cierta dificultad organizativa y exige a los niños buena dosis de concentración y esfuerzo, pero se desarrolló muy positivamente, lo que apunta, una vez más, a considerar que los niños son capaces de tratar temas complejos con las adaptaciones necesarias, y que, en muchas ocasiones, la limitación se encuentra en la capacidad y ganas del maestro por realizar tales adaptaciones. Por la tarde, a última hora, para despedir la semana estuvimos una hora con la azada y el rastrillo en el huerto, preparando la tierra. Como en la escuela.

Y aquí me detengo: ¿no les parece maravilloso comenzar la mañana considerando por qué existe el hombre y acabar la tarde preparando la tierra en la que luego cultivaremos nuestras semillas?

lunes, 28 de marzo de 2011

UN RINCÓN DEL PLANETA Y ALGUNAS PREGUNTAS SOBRE LA ESCUELA Y LAS PERSONAS.


El paisaje que les muestro es un lugar maravilloso e inspirador que descubrí hace unos días por casualidad buscando pájaros negros trepadores de hayas. Por supuesto, la foto no le hace justicia, pero quizá sirva para hacer una somera aproximación. La naturaleza me regaló unos minutos de plenitud a cambio de retirar de allí una bolsa enorme de plástico rígido, un tampón, varios envoltorios de papel de aluminio, una botella de lejía, un paquete de patatas fritas, y plásticos variados. No acierto a dar con una clave de esta conducta tan poco inteligente y tan extendida, pero es ciertamente desoladora.

El viernes, como ya anuncié, mi hermano acudió a la escuela para desarrollar algunas actividades con los alumnos. En primer lugar, en este extraño lugar de confidencias, expresaré la profunda emoción y alegría de compartir esas escasas horas con él y con mi novia, que también estuvo con nosotros. Hacer mi trabajo, que posee una carga emotiva muy intensa, rodeado de estas dos personas tan importantes fue una experiencia emocionante. Existen miradas que empequeñecen cualquier problema o incertidumbre. En cuanto a la clase, todas las actividades planteadas se desarrollaron perfectamente. Quizá de forma apresurada y superficial en algunos casos, pero cumpliendo la función inicial de motivación en torno a la ciencia, el conocimiento, la investigación.

Y ahora intentaré presentar un problema complejo en torno al cual se desarrollan los principales enfrentamientos pedagógicos actuales. Me refiero a los objetivos de la educación. Hace unas semanas en mi centro surgió la reflexión sobre qué asignaturas eran la importantes en el currículum para decidir la promoción al ciclo siguiente. Yo hice lo que mejor sé hacer: plantear dudas y no alcanzar ninguna certeza consistente. No sé qué asignaturas son más importantes, pero sí sé que citar las clásicas dos o tres sin argumentos no es aceptable en una discusión razonada. Desarrollando el pensamiento, finalmente llegamos a la tesitura de considerar cuál es la función de la escuela (y si seguimos, probablemente meditaremos sobre qué es la vida). ¿Qué pretende nuestra escuela con sus alumnos? Aquí creo que está el gran nudo. Encontramos posturas muy diversas y difícilmente compatibles: una importante orientación del currículum trata de formar trabajadores al servicio del sistema económico (lo cual es profundamente conflictivo con los puntos posteriores); el paradigma constructivista que determina la orientación pedagógica actual persigue objetivos como el desarrollo de la creatividad de los alumnos, de su capacidad de aprender a aprender, de la libertad en sus temas de aprendizaje; otros paradigmas que han surgido en los últimos años critican al anterior por su vacuidad, pobres resultados reales, y escaso estímulo para los alumnos buenos y esforzados. Es bueno señalar que ambas posturas coinciden en sus finalidades: posibilitar que el alumno se convierta en la mejor versión posible de sí mismo, prepararle para su vida adulta, acceso al mercado laboral incluido, del mejor modo posible a través de la apropiación de los códigos culturales de referencia. Como se observa, estos aspectos comunes se pueden intentar alcanzar por caminos muy diferentes. La pedagogía de la creatividad critica un sistema obsoleto, creado al servicio de la revolución industrial que no se adapta a los nuevos tiempos, a los nuevos trabajos, a los procesos comunicativos actuales, a la tecnología disponible, que hace y transmite lo mismo que hace cincuenta años, etc. Por su parte, la postura contraria critica que aprender a aprender no es realmente nada que no se fundamente en un conocimiento sólido, que los procesos comunicativos actuales efímeros, instantáneos, mareantes, precisamente requieren un poso (lectura lenta, capacidad de análisis, …) que permitan una atención crítica y selectiva de la información, que la creatividad surge cuando el trabajo y el esfuerzo ya han hecho su parte, y que el profesor no es un mero acompañante que sugiere, que plantea, que anima, …, sino que en un entorno tan incierto su papel es más importante que nunca.

Esbozada a grandes rasgos esta situación, ¿son más importantes las matemáticas y la lengua que la expresión artística y la educación física? ¿realmente tienen un carácter más instrumental y fundamental las primeras? ¿no depende en muchos casos la consideración de las asignaturas del profesor y del papel que les atribuye el currículum (carga horaria) y la tradición, pudiendo haber, por ejemplo, un profesor de arte que permita a sus alumnos alcanzar un conocimiento y una sensibilidad que constituyan pilares básicos de sus vidas?

Para añadir otro ángulo a la reflexión añadiré otra idea: hace unos días escuchaba una entrevista a uno de los fotógrafos españoles más reputados actualmente. Indicaba que su profesión había dado un vuelco absoluto en los últimos años. Antes el fotógrafo hacía algo que no estaba al alcance de la población: hacer fotos y cubrir lugares remotos. Hoy millones de personas hacen fotos geniales en cada rincón y en torno a cualquier tema, por tanto el gremio debe redefinir su profesión y aportar valores que les distingan y les hagan ser cosiderados por sus clientes (editores, compradores individuales, etc.) Así, el profesional actual se ocupa de planificar sus proyectos, hacer las fotos, buscarles salida, editar libros, promover conferencias, organizar cursos y viajes, etc. Los que no se han adaptado a estas nuevas condiciones, han sido apartados del proceso. Conforme escuchaba sus palabras, me planteaba si cabía la analogía con el sistema educativo. Hace unas décadas el profesor tenía acceso a un conocimiento que la gran población no poseía. Era el responsable de su transmisión. Hoy en día, en primaria al menos, el conocimiento que se transmite está al alcance de la mayor parte de la población. ¿Cuál es el papel entonces del maestro? ¿se ha ajustado a la nueva situación? ¿debe redefinirse su oficio como el del fotógrafo , aunque no corra peligro su puesto a diferencia del fotógrafo? ¿debe dejarse llevar y desempeñar el papel secundario que ahora parece tocarle? En definitiva: ¿qué ha de pretender la escuela y qué ha de hacer el maestro en consecuencia? ¿qué personas quiere la escuela que haya en el futuro? ¿cómo queremos que sea el futuro? ¿quién decide cómo ha de ser el futuro? ¿quién sabe cómo será el futuro? ¿están las personas con la sabiduría necesaria a cargo de estas decisiones o dependen en gran medida de ciclos y caprichos políticos?

No sé si les parecerán coherentes las dudas planteadas. Quizá las respuestas no sean vitales para hacer dignamente el trabajo cada día, pero sí para encarar con coherencia y rigor una gran cantidad de decisiones, con incidencia real y concreta en los alumnos, que se toman a lo largo del curso.

Para conocer una posición que defiende la transmisión de conocimientos, el papel central del profesor, la necesidad del esfuerzo, la lectura lenta y el análisis: La escuela contra el mundo, de Gregori Luri. Para un acercamiento a la pedagogía de la creatividad, del aprender a aprender, crítica con el sistema tradicional: Ken Robinson (entrevista en Redes) En el blog de Joselu, uno de sus interesantes artículos donde se exponen algunos puntos de vista del paradigma de la creatividad aquí nombrado.

Que tengan una buena semana y un buen comienzo de abril. En última instancia, estar vivos supone un milagro magnífico.

viernes, 25 de marzo de 2011

EL ENCUENTRO CON UN TOPO Y LAS REFLEXIONES SURGIDAS.

Otro precioso escribano que amablemente desayunó con nosotros

Resulta cada día más difícil recorrer la prensa sin sentir un sobresalto en cada página. O peor aún, el nivel de dramatismo es tan intenso que cada día estamos mejor anestesiados frente a grandes tragedias. Ya cuesta cierto esfuerzo encontrar la información sobre el desastre de Japón, tan cercano, que ha sido relegado a páginas secundarias por los problemas más recientes. Abrir un diario significa hoy leer sobre guerras, miles de muertos y desplazados, problemas nucleares, y corrupciones políticas que luchan por alcanzar el máximo de inmoralidad. Después hay otras noticias que aportan el matiz irreal, como la del río Sena teñido de verde para celebrar ¡el día mundial del agua! o la información más banal sobre temas como fútbol o dopaje compartiendo espacio con la foto de muertos en Libia o pueblos arrasados por el terremoto.

Ahora mismo leo en el boletín diario de Educaragón una noticia que difunde la iniciativa de un Centro Comercial zaragozano de realizar una exposición en torno a Miguel Servet y la ciencia en general. Invitan a los centros escolares a conocerla y a los maestros a acudir el fin de semana para realizar talleres con los niños. La carta del centro comercial se despide con un “no dejen pasar esta oportunidad para conocer la ciencia!” No sé ustedes, pero yo siento que algún ingrediente no acaba de conjuntar cuando se mezcla un megacentro de compras con una actividad educativa de divulgación científica. Y tampoco me gusta que esté publicitada por mis jefes.

Como en este pueblo no tenemos un gran centro comercial, ni el que escribe posee los recursos para hacer grandiosas exposiciones, mañana acudirá mi hermano y medio biólogo a la escuela para compartir un día con los niños. El programa contempla unas pocas horas, pero pretende incluir una entrevista que han preparado los alumnos, una proyección sobre cómo y por qué comenzar un herbario y otra sobre fotografía de naturaleza, una práctica con el microscopio, partidas de ajedrez, y observación de huesos, egagrópilas, plumas y otros cachivaches variados. El objetivo es simple: dedicar unas horas a la naturaleza, la ciencia y el conocimiento a través de actividades atractivas y un ambiente de curiosidad e interés.

Por cierto, hoy mientras caminaba y pensaba en las cuestiones anteriores he tenido la suerte de observar el primer topo con vida con el que me encuentro. Aunque no es lo más apropiado, lo he cogido y he sentido su robusto cuerpo cilíndrico, sus desmesuradas patas excavadoras, los ojos diminutos y el agudo hocico con el que guían su vida. Al dejarlo en el suelo ha desaparecido en menos de diez segundos, y allí me ha dejado pensando sobre su mundo subterráneo: su vida oscura, húmeda, de incesante búsqueda de lombrices y construcción de galerías. Hace unos días un amigo intentaba convencerme que nuestra vida tiene más sentido que la de este sorprendente topo europeo ¿Ustedes lo creen?

Que pasen buen fin de esta semana ya cercana al final de marzo.

martes, 22 de marzo de 2011

APUREN CADA SORBO, CADA MIRADA, CADA INSPIRACIÓN, CADA SENSACIÓN: ES EL MOMENTO.


Manojo de vida incipiente y gelatinosa


Tengo pendiente contarles una interesante discusión sobre qué asignaturas son importantes en las escuela, cuáles se deben priorizar llegados los momentos importantes como el de decidir la promoción de ciclo. El asunto me llevó a distintas reflexiones y materiales, y aunque finalmente tengo las mismas dudas que al principio, resultará interesante compartirlo en este lugar.

También querría hablarles de cómo el sistema de producción basado en hacer productos malos e irreparables o sin repuestos nos dejó en la escuela el viernes pasado sin la continuación de nuestro documental Deep Blue.

Lo anterior lo trataré en otro rato. Ahora estoy demasiado cansado y demasiado contento. La primavera se huele en cada rincón del bosque. Los zorzales hacen fantásticas imitaciones de pura alegría, las ranas dejan su descendencia en abundantes y gelatinosos manojos, la energía vegetal comienza a empujar desde el interior para abrirse paso a través de las yemas incipientes, …y en la escuela, con el cambio de orientación en el eje de rotación terrestre, también llegan ideas y proyectos fantásticos: hace poco un abuelo ya muy mayor nos cedió un impresionante huerto anexo a la escuela, del que seré responsable junto a catorce alumnos voluntarios; el viernes recibimos la insigne visita de Pablo, que ahora llega como biólogo en ciernes y con el que compartiremos actividades de microscopio, herbarios, ajedrez, naturaleza, …; y hoy mismo hemos dado el visto bueno al que será el cierre perfecto de nuestra colaboración con el CEE Jean Piaget de Zaragoza: ¡iremos a verles a su escuela en Zaragoza! Todo esto, junto con lo que ya está en marcha y con el trabajo diario menos reluciente pero más esforzado, harán de este otro gran curso. Otro gran tiempo en el que me regalan un año para compartir las cosas bonitas del vivir con un grupo de niños que han de descubrir casi todo.


Que tengan buena semana.