jueves, 9 de diciembre de 2010

PAISAJE CASTELLANO Y NIÑA QUE TEJE.


Ahora mismo en el paisaje de la foto se impone un silencio absoluto. Con un poco de ingenio, evitando los resplandores megaurbanos del oeste, puedes salir de paseo bien entrada la noche, sentarte y dejar que el frío se mezcle con la oscuridad y la quietud hasta hacerte sentir cosas tan extrañas como reconfortantes. No sabría explicarles mejor, es un asunto de las emociones.

Siento una enorme afinidad por los desamparados. Por eso, el sábado mientras esperaba sentado en el aeropuerto de Zaragoza a que se resolviera el problema de la alarma nacional, sentía pena por los controladores aéreos. Al fin y al cabo, simplemente nos han fastidiado unos cuantos cientos de minutos (de vacaciones, para la mayoría). Otros gremios, con sus campos de golf, pistas de esquí, euríbores, recalificaciones, corrupciones, ..., están especializados en quitarnos o en romper a diario cosas de mayor valor. Y tampoco nos enfadamos tanto.

Hoy en el recreo, una niña de nueve años ha sacado unas agujas y un ovillo de lana y se ha puesto a hacer ganchillo. Todo es más sencillo. Esta niña era la evidencia incuestionable.

2 comentarios:

Animal de Fondo dijo...

Me parece muy lúcida tu reflexión, lo que quiere decir que, según en que ámbitos la expongas, resultará problemática. Es lo mismo que te sucede en el post siguiente, el del dolor corporal, así que aprovecho para comentarlo también.
"Somos cerdos llevados al matadero", decía Epicteto; "nuestra elección es si vamos de buen grado cantando o arrastrados por una soga al cuello". Quiero decir que no está en nuestra mano cambiar a los demás; no debemos juzgarnos, por tanto, por ello. Sí podemos cambiarnos a nosotros mismos y eso es lo que importa. Implicación o no implicación no es cuestión de directrices externas, ni lo que piensen los padres o los compañeros creo que tiene mayor importancia salvo en los términos prácticos de que no te demanden ni te expedienten. Esa implicación es algo que no comprenderán, pero por la que tú, mira qué casualidad, te juzgas. Y haces bien. Un abrazo.

Marciano Ansotano dijo...

Hola, Animal de Fondo.

Una vez más muestras una fina percepción, pues efectivamente la reflexión ha resultado problemática. Sobre el asunto, en casi todas las entrevistas que he escuchado a portavoces de los controladores me parecía que decía cosas coherentes. Aunque no me fío demasiado de mi criterio. Se les demoniza desde la sociedad y desde el gobierno principalmente por el asunto económico, cómo si ese aspecto nos hubiese importado alguna vez! (constructores, bonus en la banca, deporte profesional, ...)

Es magnífica la cita de Epicteto, y muy reconfortantes las palabras posteriores. Ahora, con dos noches transcurridas, gana la calma, pero en los momentos de frustración deseo ciertamente trabajar en el oficio más anodido, rutinario e impersonal posible.

Me parece que esa implicación personal cada día encuentra más personal contrario, sin interés por luchar por algo ni porque otros lo hagan. ´

Un abrazo y muchas gracias. Tus aportaciones son un lujo.

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