domingo, 13 de diciembre de 2009

ESCRITO SERIO Y DIGNO SOBRE LOS CONCURSOS DE TRASLADOS Y LOS EXCREMENTOS Y OTROS INDICIOS DE LOS CARNÍVOROS ESPAÑOLES.

Pan y montañas

Por fin encuentro un momento tranquilo para escribir. Intento leer sobre los excrementos en forma de letra griega alfa o beta de los mustélidos, pero me duele la cabeza. Es casi la una de mañana del ya domingo y tengo el cuerpo a una temperatura de treinta y nueve grados. No crean que yo lo he puesto así (aunque hay quien sí lo cree), es cosa de bichos que tienen estas aficiones de calentarte la vida.

Los grandes seguidores del blog ya sabrán que la fiebre me gusta cada día más para la escritura. En primer lugar aparca esas obligaciones tan obligatorias que nos hacen correr estúpidamente cada día sin tiempo para nada. En segundo lugar, crea un ambiente extraño y oscuro en la mente en el que es muy divertido hacerse preguntas sobre la existencia, el porvenir, el sentido de la vida, y esos asuntos en los que uno suele adoptar un porte elevado y tan digno como es capaz. Aunque nunca había probado con tanto calor. Sabrán también que estos días, me quedan seis, interpreto la actuación vital y trascendente peor llevada de mi vida. Unos, de gran fama en las artes y aplomo en la escritura, dicen que sólo en el riesgo esta la esperanza. Sólo deseando se vive, o que la vida trascurre mientras te preparas para el porvenir. Pero cuándo el porvenir es ya; ya no hay tiempo para insensateces. La insensatez es el único modo de ejercer la vida. Pero también ocurre que al mediodía se ha abierto la puerta, ha entrado una niña rumana de seis años que no sé bien qué hacía en esta casa, no sé siquiera si ha entrado, aunque se llamaba Adra, y al decir con la dulzura de las niñas de seis años buenas “hola, mamá”, me ha dado un revolcón el corazón y me ha dejado cavilando sobre dónde está realmente la insensatez. Es difícil, ya que actúo con insensatez con frecuencia. Cómo encontrar la que interesa en este caso.

Creo que el cuerpo se me está enfriando, será por escribir, igual a los bichos del calor no les interesa la escritura. Es todo tan difícil. No sé si me estaré explicando con claridad y me estarán comprendiendo un poco. El perro Tastavín está resoplando metido en no sé qué sueño en el que andará persiguiendo gatos y cortejando bellas perras. Acabo de leer que los carnívoros españoles, imagino que también los extranjeros, tienen un hueso en el pene para facilitar el manejo del mismo. Yo pensaba que era una facultad extraordinaria del perro Tastavín. Él tampoco tiene claro qué hacer, aunque sigue diciendo que los animales humanos nos complicamos la vida de una forma sorprendente.

Pedí a los tenderos del Panishop hace dos días que me guardaran un cedé que un amigo recogería por la tarde, y me dijeron que lo debían transmitir y consultar a su superior. No sé ustedes, pero creo que mis problemas surgen de la decadencia de las panaderías actuales. Estoy seguro que mi incapacidad con la vida urbana y las trágicas consecuencias que de ella se derivan tienen relación con tener que hablar con un superior para hacer un pequeño favor a un cliente casi diario al que, por otra parte, venden un pan que no es pan en unos envases de cartón en los que escriben cosas muy bonitas sobre ese pan que no es pan que venden. Antonio o Pura, o cualquier panadero, habrían dicho claro, hombre, habrían cogido el cedé después de venderme una hogaza de medio kilo y yo hubiera podido ir a casa tranquilamente bajando de dos en dos las escaleras o mirando los nidos de los vencejos en los aleros de los tejados.

Voy a parar ya, que me está bajando demasiado la temperatura, a ver si me va a pasar como al japonés que estuvo varias horas congelado. Otro rato les hablo de la escuela, que ya es navidad y han pasado catorce meses.

9 comentarios:

caperucitazul dijo...

Hola: me has alegrado la mañana con tu texto. Muy divertido, y tienes razón: la fiebre inspira.
Un saludo

Pablo dijo...

Es extraño, es verdad que algo tiene la fiebre que altera la mente.

Me gustaría tener un blog como el tuyo. No sé por qué pero me gusta leerte, ójala yo pudiera escribir transmitiendo tanto. Además está bien conocerte, porque sé perfectamente de todo lo que hablas, o eso me parece...

Ánimo para tí, un beso para la ella y un lenguetajo para Tastavín¡¡¡

Joselu dijo...

Verbalizar, dar salida a las volutas laberínticas del pensamiento en estado febril... Hace mucho tiempo que no tengo fiebre, pero -a pesar de la incomprensión generalizada- a mí me gusta la fiebre por esa sensación de abandono que se apodera de uno, de abandono de la realidad habitual y de distancia de lo obligatorio que nos abruma. Me ha gustado en esta mañana de domingo en que celebramos santa Lucía (es el nombre de mi hija pequeña)seguir tu proceso de creación y de redacción. Que disfrutes con tu fiebre.... Ya me gustaría a mí. Un cordial saludo.

Mamen dijo...

Mucho ánimo. Seguro que ya no tienes fiebre y haces el concurso con sensatez.
La fiebre te obliga a sentirse ¿verdad?
Yo no concurso. Hace tiempo que decidí que soy feliz de "titinerante" en la escuela rural. Vivo a pocos kilómetros de las escuelas. Cada día es diferente y no recuerdo estar triste casi nunca, me refiero por causas de la escuela.
Mucha suerte y ya verás como todo te sale bien. Siempre se va a mejor.
Un saludo

laMima dijo...

¿Estás mejor?..mira, no se me hubiese ocurrido que la fiebre fuera tan productiva.
Suerte con el concurso (aunque me hubiese gustado que siguieras en el mismo lugar. Creo que no te iba mal ¿no?)
Cuida no contagies a Tastavín, anda.

Marciano Ansotano dijo...

Muchas gracias a todos por vuestra visita, interés, apoyo y moral.

Caperucitazul, si te alegré un poco la mañana de domingo, doy por totalmente bienvenida mi fiebre.

Pablo..., qué decirte. Tienes la suerte de encontrar señales de "bueno" o "malo" en muchas bifurcaciones de camino que encuentras. Con esa pequeña fortuna y tu propio talento no necesitas mucho más. Lo que se puede leer en tu blog es de gran belleza y sensibilidad, aunque en su día apareciera un "javalí".

Joselu, querido visitante, hablo a mi novia de ti como si hablara de un familiar. "dar salida a las volutas laberínticas del pensamiento en estado febril": me fascina la belleza y sonoridad de esta frase, que no me canso de repetir. Con la fiebre, esa especie de alejamiento de la realidad ayuda a que los sentimientos reprimidos y encorsetados se rebelen. Si luego añades la medicación, el cansancio,..., el estado de ensoñación es absoluto. O de realidad, qué sé yo. Un abrazo para ti y otro para la niña del hermoso nombre.

Mamen, hoy decía a un amigo que estar indeciso a cuatro días de finalizar el plazo es ya un fracaso personal, pase lo que pase. Así pues, creo que la sensatez no me sacara de este embrollo. Además, si el artista citado me recomendaba la insensatez como guía para la vida...¿en qué quedamos?, ¿cómo diferenciarlas antes de sufrir las consecuencias?

Lamima, creo que ya he vuelto a este lado de la realidad, a esta parte del calcetín, que diría el niño enfermizo de la novela de Millás. Seguir es medio imposible. Me siento profundamente incapacitado e incompetente para un trabajo muy exigente, y ese sentimiento me devora cada día. Por otra parte, la ciudad supone un entorno en el que no puedo vivir con la armonía y calma que necesito. Necesito las montañas, la quietud y el silencio. Necesito ver tu Collarada cada mañana, y no únicamente cuando puedo escapar de este lugar cada cierto tiempo. Tastavín es tan bueno y tan majo que no se complicará la vida con mis contagios.

Un gran abrazo para cada uno de vosotros y, una vez más, gracias.

amparito dijo...

Conozco a más de uno al que la fiebre le hace escribir como loco (loco en el buen sentido, loco como tú...)
Deacuerdo también en que la insensatez es el único modo de ejercer la vida. Al menos la vida vivida como yo la entiendo...

Yo, que aun tengo la suerte de comprar pan de pueblo, del de verdad, de horno de leña, me sorprendí con una bolsa de papel de ese pan de mentira que llegó a mí. Mi chico me decía "va de broma" Pero no, la retórica debe de vender...
Hace mucho tiempo que prostituyen poesía en la publicidad...
En fin, que te deseo muchos días de esa fiebre inspiradora para nuestro deleite (el de tus lectores)

Besos, todos los posibles,
Pili A.

entrenomadas dijo...

La fiebre inspira, pero la anestesia de mi dentista te hace volar. Lo digo en serio. Nunca he estado enun estado tan inextablemente estable como después de salir del dentista.

Eso sí, una hogaza de pan curar el alma y el cuerpo.

Me he reido leyendote.

Un abrazo,

Marta

Marciano Ansotano dijo...

Pili A, la publicidad y el consumismo infinito...¿qué no prostituye para alcanzar sus fines? La tragedia sucede cuando esto ocurre con asuntos vitales y trascendentes, que se acaban trivializando y tratando de forma superficial. Qué decir, por ejemplo, de lo sostenible, palabra que detesto con todas mis fuerzas. Lo de la insensatez...ya te contaré en unos meses. Y que te aproveche el pan, suerte que tienes.

Marta, ponme en contacto con tu dentista, por favor. Estoy en el momento justo en el que las drogas se plantean como una gran opción. A la hogaza debes ponerle apellido: hogaza de pueblo, o de Ansó para mayor detalle. Que el panishop también dice que las vende...

Dos grandes abrazos para cada una.

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