sábado, 5 de diciembre de 2009

ALCANZANDO LA ORILLA CADA DÍA.


Creo que acabo de cumplir el período de tiempo más lago sin escribir en el blog desde que comencé con él hace más de cuatro años. Simplemente estoy experimentando la situación profesional más desbordante que he vivido hasta la fecha, y que implica llegar a las doce de la noche de cada día habiendo realizado un esfuerzo físico, mental, y emocional que me deja apenas unas pocas fuerzas para alcanzar la cama y esperar el comienzo de un nuevo día.

La exigencia tan alta en una escuela modélica, mi lenta adaptación a la dificilísima educación especial, y otros pocos problemas que yo mismo aporto me obligan a enfrentarme a un reto constante, y que creo supondrá un punto de inflexión extraordinario en mi formación como maestro.

Mientras tanto, los fines de semana y descansos van llegando como salvavidas en los momentos en que las piernas ya apenas me sujetan, no me queda voz para hablar, y la cabeza apenas puede encadenar dos o tres pensamientos.

Que descansen.

2 comentarios:

Joselu dijo...

Nuestra profesión es absorbente y muy profunda y extenuante emocionalmente. Quizás es sano poner límites a nuestra implicación en la misma. Es un pozo sin fondo si queremos implicarnos hasta el final. Pero cada uno lo vive a su manera. Como decías: todo es tan sencillo o tan complicado... Que estas vacaciones próximas te permitan descansar. Un cordial saludo.

Marciano Ansotano dijo...

Hola, amigo Joselu.

Recuerdo una profesora de secundaria decir que ella era profesora, que impartía conocimientos, que no era amiga ni asesora de nadie. Hay tantos modelos de maestro como personas.

Ser maestro, en determinadas circunstancias, exige lo mejor de uno cada instante. Por eso es tan difícil y el descanso es tan necesitado ahora mismo.

Un gran abrazo y disculpa el retraso en mi respuesta.

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