martes, 10 de julio de 2007

CAVILANDO.


En este caso, es el sapo corredor el que se muestra preocupado. Motivos tiene el anfibio.

Enronado, es decir, lleno de mierda, es la palabra que, como ya dije en su día, apadriné en esa preciosa iniciativa de ROLDE. Estos días de oposición surgen cada momento aplicaciones precisas de esta palabra de la lengua aragonesa, humilde, clara y directa, y que probablemente no merece a las personas que habitan su territorio, tan turbios, oscuros, y poco dignos en situaciones como ésta.

En todo caso, dada la envergadura de los consejos recibidos (quedo en deuda permanente), no me queda otra opción que actuar con el mayor esmero, inteligencia, e integridad.

Espero estar a la altura. Y si hay que reclamar por la devolución de una peseta, mientras sea justo, se reclamará (era de la tierra de mi querida abuela, así que algo me habrá tocado).

Mientras, en el mundo real, al Rainbow Warrior le impiden el paso en Valencia los que juegan con los barquitos. Cuestión de prioridades.

2 comentarios:

Mariano dijo...

Mi amiga Geles también piensa que mierda es una palabra bonita. Yo creo que es extremadamente contundente, por eso me gusta. Hay muchos días al año en los que mandarías algo o a alguien a la mierda y álgunos días que acaban siendo una auténtica mierda porque algo o alguien se ha interpuesto desafortunadamente; y hay tipos que son una auténtica mierda: carecen de integridad, de criterio, son desonestos y hacen daño. Y lo peor de la mierda es que si se revuelve, huele: la del montón de estiércol (fiemo es más adecuado) y la metafórica, claro. Cuídate de todo ello, amigo José Luis que, como ya sabes tú, abunda más de lo que podría imaginarse.
Un abrazo, junto con todo el apoyo a tu sensibilidad y a tu lucha.
Mariano

Anonymous dijo...

Hola Mariano.

Muchas gracias por acercarte a este lugar y volver a mostrarnos tu solidaridad y apoyo.

Teniendo tantas respuestas pendientes para unas cuantas preguntas (quizá sólo sea una), estando tan lejos de donde debiera estar, no me queda otra opción que hacer mis cosas lo mejor posible, acercarme poco a poco a algunas ilusiones, y acostarme tranquilo cada noche.

Me duele profundamente nuestra sociedad acomodada y conformista. Creo que no merecemos casi nada.

Mientras haya un poco de fuerza, y la causa sea justa, las consecuencias apenas importarán.

Un abrazo.
José Luis.

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