domingo, 17 de junio de 2007

NIDOS Y OTROS RECIPIENTES.


Cuánta felicidad hubo allí dentro (para mañana o pasado cuento unas cuantas sensaciones y pongo algunas fotos; hoy lunes el día no da para más).
Pablo ya cuenta en su blog con varios colaboradores. Con mis modestos conocimientos, una pizca de ilusión, y la pequeña experiencia acumulada en la escuela, he tenido la suerte de poder escribirle unas pocas líneas sobre la Escuela y la Naturaleza.

viernes, 15 de junio de 2007

QUE COMIENCE LA METAMORFOSIS. VIVA LOS TENEBRIOS.

Son días de los buenos, los de apurar hasta los últimos sorbos temporales.

Mañana viajaré a Jaca para celebrar la última reunión (la primera por mi vergonzosa parte) con el grupo de trabajo Pintacoda. Como el cable USB que acabo de emplear, trataré que los conocimientos me pasen al cráneo a 4x. Evidentemente les daré las gracias, y plantearé mi compromiso para el año próximo de asistir a las reuniones trimestralmente, al menos. Estos compañeros son un apoyo impagable, puesto que la Educación Física pasa a cierto olvido frecuentemente a causa de la tutoría. Mantener contacto con los maestros que más conocimientos, cariño, y dedicación reúnen en torno a la Educación Física es un privilegio.

El sábado, para los despistados, daré un paseo por mi tierra. Volveré a respirar profundamente y …aguantaré hasta que pueda.

En la escuela ya ha comenzado la orgía burocrática de informes, certificados, libros de escolaridad, informes de evaluación, etc. Más valdría, a mi juicio, hacer estas cosas en el ordenador. Así, cuando recuperáramos la cordura podríamos seleccionarlo rápidamente y mandarlo todo al carajo. Quizá algún inspector o jefe supremo sea amigo de “insectos bibliotecarios” y desee proveerles de comida abundante.

La primavera ofrece decenas de situaciones vivas a las que atender desde la escuela. Los pollos acaban de comer, las hojas están en la prensa, y los tenebrios andan en plena metamorfosis. Cosas de la vida. Mientras, los alumnos los miran.

Propondré ahora unas palabras que han caído por aquí. Son las palabras de uno de esos alumnos, en alguna de nuestras clases, en cualquiera de las escuelas…., dirigidas a su profesor a través de un trabajo más (para el curso que viene tengo algunas ideas que tratarán de dar voz a los niños de clase en el mundo virtual):

“En todas las opiniones personales que he hecho de este libro siempre pongo lo mismo, pero es que me encantó la cuestión de la piel del conejo, y cada día estoy más convencido de que esa metáfora me parece cierta, quizás porque me fijo más, no lo sé, pero cada día la veo reflejada a mi alrededor, y en la medida que puedo intento no acomodarme demasiado allí abajo.

También me ha gustado como se enreda el libro, el autor se las ingenia (por lo menos en mi caso) para tenerte enganchado al libro y querer leer más y más.

Por último, me ha sorprendido que ahora mientras acababa el trabajo pensaba en todas las preguntas que Alberto Knox propone a Sofía, todas esas preguntas...me parecen muy difíciles de contestar, pero a la vez sientes algo especial por quererlas responder, quiero decir que simplemente por el repaso que supone hacer el trabajo sientes la necesidad de pensar sobre esas cuestiones, piensas, creo que eso es lo más importante no dejar nunca de pensar, no dejar de sorprenderte nunca de las cosas, por qué... ¿Por qué estamos aquí?...”.

Sí, eso quiero saber yo. Quién (qué) soy, y qué demonios hago aquí.

miércoles, 13 de junio de 2007

PEDAZOS (JIRONES, GUIÑAPOS, ANDRAJOS, HARAPOS) DE ESTO Y DE AQUELLO.

- Puedo esto.

- No.

- Puedo aquello.

- No.

- Puedo…

- No.

- …

-No.

-

- No.

(Indagando en la pedagogía de la negación).

“Mientras tanto, nuestros gobernantes dedican toda su atención a crear fronteras, a favorecer la especulación inmobiliaria, el despilfarro del agua, el egoísmo insensato del privilegiado que por no privarse del capricho más idiota –campos de golf en el secano, coches enormes como blindados para ir al kiosco o llevar los niños al colegio- están arruinándole el mundo a las generaciones futuras. Lo más triste no es pensar en las cosas que ya no tienen remedio; es saber que la insensatez humana no va a dejarnos hacer las que todavía están en nuestra mano para aliviar el desastre”.

La aguda y racional mirada de Antonio Muñoz Molina en Muy Interesante se une frecuentemente, como en este caso, a su intenso compromiso con las causas justas. Lástima que éstas sean tantas ahora y que resulte tan triste y desesperanzadora la lectura de este maestro de la escritura. Lo grave ya no es lo hecho, sino la inutilidad humana que impedirá poner remedio a lo que aún está por dilapidar.

He estado en Teruel. Toma de contacto con mi labor de miembro del tribunal de evaluación del proceso de oposición. Hace dos años pensaba que el proceso no podía ser peor, más injusto, subjetivo e incoherente. Me retracto. Han conseguido un proceso, a mi juicio, directamente inconcebible, difícilmente asumible por el tribunal y los opositores. En cualquier caso, por la necesaria discreción evitaré hacer juicios concretos hasta que concluya el asunto dentro de poco más de un mes.

Y, mientras todo esto ocurre, los vencejos continúan trazando sus líneas infinitas bajo el manto gaseoso y azulado de la vida; menos mal.

viernes, 8 de junio de 2007

CAMINO A LA PERDICIÓN.

- ¿Estás seguro, Joan?-, le pregunté. - James, yo todavía no he visto esos cambios, ¿y tú?-

- No se han producido todavía, y creo que se debe al hecho de que aún no hemos hecho suficiente daño a la tierra que se ve en aquella fotografía para darnos cuenta de lo maravillosa que es. El próximo siglo pagaremos el precio de nuestras acciones: la destrucción de la atmósfera, la eliminación de los hábitats naturales. Todo esto lo pagaremos y sólo entonces nos daremos cuenta de lo maravilloso que era nuestro planeta.-

Este fragmento pertenece al diálogo entre E. Punset y James Lovelock (inventor, escritor e investigador. Trabajó para la NASA colaborando en los experimentos de la primera misión lunar Surveyor. Es especialista en química atmosférica y uno de los padres de la teoría de Gaia: la tierra concebida como un superorganismo. Quiero decir, Jaime, que no es como cuando lo digo yo). Está extraído del libro Cara a Cara con la Vida, la Mente y el Universo, una obra de esas capaces de removerme las entrañas, generarme pensamientos que me impiden el sueño, y hacer navegar ideas inquietantes por mi cabeza durante todo el día.

miércoles, 6 de junio de 2007

ARTE DE MAGIA.

Hoy hemos celebrado el día de la ciencia en el CRA.

Éste, como todos los demás “Día de…”, me genera importante escepticismo. Me temo que lo celebrado estos días suele ser más propio de tratar los otros trescientos sesenta y cuatro días restantes del año, cosa que no suele ocurrir. Mejor celebrar los no cumpleaños, como hacía el personaje de Alicia en el País de las Maravillas. En todo caso, sí parece que un día como hoy supone un buen punto de partida dado el interés y curiosidad que despiertan entre los niños los experimentos y actividades realizadas.

Como posible ejemplo de lo que pretendo decir: cuando los correspondientes grupos de niños (desde infantil hasta sexto de primaria) iban pasando por mi clase para realizar los talleres de los que yo me encargaba respondían primero algunas dudas que les planteaba; a la pregunta ¿qué es la ciencia? han respondido mayoritariamente la palabra magia. Éste creo que es el efecto conseguido si las actividades de un día como éste se quedan en simples experimentos que los niños no asocian con situaciones y contextos reales de aplicación, lo que, por otra parte, supone un proceso costoso y largo.

Algunas de estas ideas me llevan a meditar sobre la formación científica (en sentido amplio, no sólo aplicado a las áreas tecnológicas y biológicas; quizá sea suficiente con decir formación) requerida en un maestro de primaria. No hace falta mi opinión. Suele ocurrir, me parece, que, dado el menor nivel y la menor especificidad de los conocimientos presentes en la etapa, desde el exterior, y también en el propio interior de la escuela, se acepta como normal que el maestro tenga un dominio general y básico de lo que enseña. A la escasa exigencia que el temario a impartir genera en el maestro habría que unirle la más escasa aún formación en contenidos que la formación inicial ofrece.

Me despediré con algunos de los científicos que mis alumnos han sabido citar como referencias importantísimas al tratar este tema: Hubble, J. Goodall, Carl Sagan, S. Hawkings, Galileo Galilei, Copérnico, Miguel Server, o S. Ramón y Cajal. Añadiré yo otro: cada uno de los niños que mantienen viva su curiosidad ante la vida y su espíritu de descubrir e indagar acerca del mundo. Creo que no consiste en otra cosa la ciencia: cosa formada por personas adultas que han podido mantener bien vivo, a pesar de todo(s), ese espíritu (los que escalan los pelillos del conejo, otra vez, Pablo).

Por cierto, ¡lectores del mes! (ya les diré).

lunes, 4 de junio de 2007

REENCUENTRO CON LA VIDA.

Poco a poco el barro se posa suavemente en el fondo y las ideas se tornan claras. Sigue habiendo suciedad, pero se empieza a vislumbrar el horizonte.

Cinco años es el plazo límite para encontrar una idea brillante, genial. En caso contrario servirá casi cualquier cosa.



He vuelto a pasear por las nubes y he recuperado parte de la sonrisa.

viernes, 1 de junio de 2007

SOBRE CASQUETAS, LIBROS, TOMATES, Y MADRES.

Hace unas semanas fue firmado un pacto de sangre según el cual cada vez que quien ahora escribe cubriera el hueco dejado en el blog por su compañero de fatigas, éste le compensaría con un par de cajas de las afamadas casquetas fritas (casquetas a la paella) de Cretas (Queretes). Quede ello en el conocimiento de la blogosfera, y sépase que la cantidad adeudada ronda ya las treinta cajas.

Soy informado de la llegada a este blog de algunos nuevos visitantes. Les doy (o damos, aunque esto supone que serán treinta y una las cajas) la bienvenida, y les invito a que manifiesten su opinión para enriquecer este sitio que pretende ser un espacio de opinión y reflexión.

He hecho algo mal con la poesía. Un par de sabandijas no van a albergar los sentimientos que yo pretendía hacia esta forma de escribir, o de vivir, que lo mismo es. Aunque ella me sorprende cada día pidiéndome un trocito más de la poesía (prosa poética, mejor) “El Árbol” de R. Tagore. Y mi buen alumno, todo un reto este curso, me ha dejado atónito hoy cuando ha llegado a clase habiendo leído ochenta páginas de un libro que acerqué hace unos días a la escuela (cortesía fraterna). Además, después ha acabado con las treinta restantes, se ha quedado muy contento y ha cogido otro para leer los próximos días.

Siguiendo con la escuela, hace un rato he acabado mis doblemente iniciales labores agricultoras. Si sale algún tomate u otro fruto serán los más caros de la temporada, dado el despliegue de medios utilizado para hacerles crecer sin disponer de huerto. Aunque tierra he movido como si lo tuviera. El caso es que andaba trasplantando brotes y he guardado unos cuantos para mostrar en clase mañana en relación con el tema botánico que estos días estudiamos. Hoy hablábamos de algunas cosas de las hojas, la fotosíntesis que algunas plantas hacen en el tallo, o las diferentes formas y funciones de las raíces. Y, mientras observaba una plantita pendiente de trasplantar, me preguntaba cómo tenía el valor de no haber llevado aún a clase algunas de estas cosas para mostrar a los niños. La dictadura contra el pensamiento que impone el libro de texto (una especie de listado de dogmas laicos, o no, que obligan a un desmesurado esfuerzo creyente; algo así como lo de “no lo he visto, mas lo creo con mayor firmeza que si lo viere ahora”) está bastante arrinconada, pero, aún así, he dado una vuelta virtual por la mente de los niños, por sus oídos obligados a escuchar cada día cuatro, cinco, o seis horas explicaciones de adultos desconectadas de cualquier vínculo con algo material, tangible, y real. Pocos de estos adultos seríamos capaces de un esfuerzo de abstracción de tal calibre. En definitiva, creo que todo esfuerzo que pueda hacer (utilizo lo que podría llamarse singular de cortesía; hay visitantes de una extrema sensibilidad) por acercar el mundo, el de verdad, a los niños de mi clase constituirá un aspecto muy beneficioso para ellos. Mañana también aprovecharemos una bombilla ya jubilada.

Mi querida madre, una muy buena madre (aunque fume a escondidas), ha comprado media docena de ejemplares de “Escuelas. El Tiempo Detenido”. Puede que agote ella, sin más ayuda, la edición. O que lo haga best-seller. Quién sabe, son cosas que sólo una madre es capaz de hacer. En todo caso, gracias por la ilusión.

Mañana, si nada se tuerce aún más, podremos respirar, que ya era hora.

Actualización de ultimísima hora: recibimos un paquete en clase del Director del Museo Pedagógico de Aragón. Va dirigido a los niños. Les pongo en situación, entrego los regalos y todos marchan a casa aún más contentos, con sus lápices, sus marca-páginas, y sus florecicas para plantar. Gracias Víctor.