El gran duque, el rey de la noche, qué maravilla.
Egagrópilas y huesos variados para la escuela.
Si alguien entiende algo...
Aunque no soy un entendido de la misma, creo que paisajes y lugares como los de ayer tienen algo que ver con el arte: son capaces de provocar unas sensaciones, un bienestar, y una felicidad, imposibles de alcanzar de otro modo. Por eso, aunque sea cuando me jubile, tengo que vivir en este lugar. Y si ni siquiera entonces puedo, pues que me entierren allí.
Uno no puede escribir sin gasolina. Sí, se comienza con ganas, con ilusión de plasmar varias ideas, pero luego llega lo inevitable: el dedo comienza a atascarse, las frases salen a tirones, y las ideas, tras varios sustos, deciden pararse. Y vuelves a arrancar, pero ya sabes que te deberán empujar. Quizá llame al departamento de Educación y pida unos bidones. Sólo para emergencias. Seguro que lo comprenden.
Como gente de bien que pretendemos ser, hoy debemos sentirnos agradecidos de la ilustre compañía Timofónica de España. Hoy Jaime y yo hemos hablado más de dos horas por teléfono. Y, hombre, sin intereses sexuales ni económicos en juego, creo que el asunto es reseñable.
“O cambiamos nuestra manera de producir y consumir o vamos hacia un desastre socio-ecológico de proporciones inimaginables”. Esto dice Jorge Riechmann, presidente de Científicos por el Medio Ambiente (CIMA), y conferenciante hace pocos días en Alcañiz.
Los gritos me sobresaltan, corro a la ventana, y allí aguardan varios niños de edades variopintas, desde infantil a sexto de primaria. Apuran sus últimos minutos del fin de semana. Intentan coger a un pobre mozo al que, según varios, han de capar. También hay otros enfrascados en una hoguera a base de cardos y cáscaras de almendras.
Hoy hemos disfrutado enormemente de nuestras redacciones sobre los reptiles misteriosos, de sus lecturas en voz alta, y de nuestra lectura diaria del libro que ya me leía Don Gustavo. Sólo perturbada esta felicidad por la posibilidad de encontrar a la salida de la escuela a la terrorífica lagartija del tamaño de un burro.