sábado, 10 de febrero de 2007

DIOS LO SABE. AÚN SIN DEBER HACERLO, HE DE…

Un motivo de alegría. Ya sé que hay más de cien, pero empezaré poco a poco: me escribe Sara, me dice que me echa de menos y que tienes ganas de verme. Me pregunta si estoy contento en mi nuevo pueblo y cuándo volveré a Ansó. Me hace muy feliz recibir palabras ansotanas, de una alumna de ocho años, casi ocho meses después.

Pensaba colocar aquí el escrito que he redactado y entregado a los niños para tratar de animar a su participación en el concurso semanal de historias, pero vía Brokei surge un tema que me entristece profundamente, y me hace sentir la necesidad de escribir sobre él. Me disculparán faltar tantas veces al objeto pedagógico inicial de este blog, pero hay unos pocos temas ante los que no soy capaz de reprimir las ganas de dar mi opinión, o lanzar, al menos, un lamento que me deje un poco más tranquilo.

Recuerdo confusamente que “Dios lo sabe” (algo así como “Deus lo vol”) era un grito guerrero con el que tropas cristianas justificaban y daban comienzo al asalto de las tierras árabes en pleno tiempo de cruzadas. Esa frase, cuando el ejército de Pedro I se acercó a Zaragoza en busca de su reconquista, dio nombre al asentamiento previo, en puertas de la ciudad, en el que se instalaron. El pasó de tiempo moldeó la palabra hasta la actual Juslibol.

El Galacho de Juslibol es fruto de un meandro del Ebro que quedó abandonado tras una riada en la década de los cuarenta. Posteriormente, unos trabajos de extracción de gravas dieron lugar a la formación y rellenado de varios lagos. Allí acudí varias veces de excursión con mi profesora de BUP y COU Lola Lardies, aún ajeno a lo que significaría ese espacio en el futuro.

Posteriormente fue lugar de pesca. De intentos de pesca, porque jamás conseguimos atrapar ni uno, aún viendo preciosos lucios y carpas nadar tranquilos ante nuestras narices.

Más tarde, lugar de entrenamientos, de series, de descubrir nuevos parajes con la bici, de acudir con Paula a pasear,…

En los últimos tiempos, el Azor Tundra ha descubierto sus encantos, y pasa allí más tiempo que en casa.

Era, ante todo, la vía de escape más rápida (en sólo quince minutos corriendo), para escapar del ritmo frenético urbano: subir un poco, y ver una bonita panorámica de la ciudad, apartado de ella, respirando tranquilo y en total silencio. Muchas veces necesité de esta medicina: salir, respirar, volver.

Este espacio es una joya medioambiental (mamíferos, insectos, rapaces diurnas y nocturnas, limícolas, zancudas, carpinteros, anátidas, etc.) con fecha de caducidad. Primeramente porque el tiempo de riqueza natural de estos espacios es corto, en la medida que la biodiversidad desaparece en pocas décadas, conforme la influencia del río disminuye. En segundo lugar, los ríos ya no son ríos (presas, pantanos, azud, …), por lo que la creación de estos ambientes dependiente de los movimientos naturales del río ya es imposible. Y en tercer lugar, porque el hombre es una bestia horrible.

Pocas personas saben de la belleza de algunos espacios tan cercanos a una ciudad desmesurada como Zaragoza: el meandro de Ranillas, con unos senderos preciosos y vegetación exuberante, ya está enterrado bajo el cemento de la Expo. Y el entorno del Galacho de Juslibol no se salva de la gran y salvadora Exposición Universal de 2008. Muy buena para la ciudad, que va a crecer mucho, ya se sabe. Maldito crecimiento. Las máquinas ahora están agujereando como un queso la zona de cortado superior a los lagos (el escarpe de yesos y margas) para obtener áridos destinados a la grandiosa Exposición. Ello supone alterar irremisiblemente el hábitat de especies catalogadas (especies con algún grado de peligro de conservación), y destrozar un pequeño oasis para algunas personas amantes de una vida racional que tienen la mala suerte de vivir en la ciudad desbocada. Al afectar a las citadas especies catalogadas, el asunto no debía de ser muy legal, pero hoy en día estos asuntos se solucionan con billetes, y donde dije digo, digo Diego: el departamento de Medio Ambiente correspondiente otorga así el visto bueno. Qué no harán en el entorno de la ciudad si participan en primera persona, avalando informes de impacto ambiental, en la destrucción de cada montaña de Aragón donde hay posibilidad de negocio.

Eso sí, van a hacer un pabellón repleto de especies fluviales de todo el mundo: nutrias (menuda broma, si a las pobres las hemos acorralado a cuatro tramos de río en todo Aragón), cocodrilos de no sé dónde, y cuatro animalicos más que pasarán a estar penosamente encerrados para el deleite de los visitantes.

Pues qué quieren que diga. Yo cogería al alcalde, a los jerifaltes de la expo, al consejero de medio ambiente y sus secuaces, y los metería en otro pabellón: una urna bien grande con todos por ahí revueltos, con una fuente gigante en medio (que es la expo del agua, faltaba más); allí negociando, pactando, posando para la foto, vendiendo almas y ladrillos al mismo precio; con una bonita cristalera para saludarles y echarles miguicas de pan. Y un gran cartel en la puerta que rezara: IRRESPONSABLES Y DESALMADOS ESPECULADORES DE AGUA DULCE (sin peligro de extinción).

EL FLORIDO PENSIL.

Si están en las inmediaciones de Zaragoza, no se preocupen, aún pueden arreglar el día. Acudan al Teatro Principal, que allí representan esta obra que refleja en clave de humor la escuela nacionalcatólica franquista. Casi dos horas de reír sin pausa.

jueves, 8 de febrero de 2007

ASUNTOS PRÁCTICOS EN LA CLASE. ALGUNAS LECTURAS.

Mi clase de primer ciclo no puede disfrutar de los materiales informáticos propios del proyecto Ramón y Cajal. Aún no tienen edad para sufrir la conexión ultralenta. Por ello, nos apañamos para, al menos, contar con el cañón unas horas a la semana. Hoy hemos colocado una sábana cubriendo casi completamente una pared, y hemos disfrutado de una bonita película de un modo privilegiado.

Por otra parte, ya recogí la idea en el primer trimestre, pero esta semana la hemos seguido llevando a la práctica. Me refiero a una idea leída en una revista (creo que Aula Libre) que Mariano Coronas me envió a Ansó el curso pasado, junto con otros materiales (ya debía ser enero, la escuela, el paisaje, …, y él me envió una carta que daba energías y ánimo para dos vidas enteras...; madre, qué recuerdos ansotanos; si me dejaras volver…). Allí leí que en algunas actividades de biblioteca se decoraba la sala en consonancia con el tema como estrategia para crear un ambiente más sugestivo, favorecedor de la fantasía, de la imaginación, más propicio para disfrutar de la lectura. He intentado hacer lo mismo en relación con la asignatura de conocimiento del medio. Hemos ido decorando la clase según el contenido que hemos tratado, por lo que tenemos media clase llena de bichos, y la otra media con planetas y materia oscura por todas partes. Además del precioso efecto visual y la motivación inherente, he comprobado que las imágenes colocadas son recursos extraordinarios en los que apoyar muchas explicaciones, y les sirven para recordar gran variedad de los aspectos que tratamos en clase (memoria visual…). Además, promueven muchas otras acciones espontáneas en los niños, como dibujos, historias fantásticas, etc.

Por otra parte, tenemos en marcha el tercer concurso literario semanal. Fruto de una actividad puntual decidimos en la clase hacer un concurso semanal, de participación voluntaria (aunque participan todos), donde yo daría un tema y el lunes siguiente se leerían las historias escritas, eligiendo finalmente al autor de la mejor historia (bien escrita y leída, pocas faltas, coherencia sintáctica, que despertará algún sentimiento, nos hiciera reír o nos emocionara, …), que se llevaría algún tipo de premio (revista, cómic, …), además de incluirse el relato en una especie de librito final. El asunto está marchando muy bien, por lo que redactaré unas normas sencillas e intentaré hacerlo extensivo a los otros cursos.

Con lo paseos por las nubes, las huelgas de teclas caídas, y esas cosas, hace tiempo que quería citar un par de libros. Bendita Calamidad, de Miguel Mena (tan nombrado, que había que conocerle), resultó una historia muy divertida y entretenida de leer, con el agravante de desarrollarse en pueblos, carreteras, y montes turiasonenses, transitados por mi familia durante décadas, y, por tanto, integrados en mis recuerdos infantiles y juveniles (uno agradece leer alguna historia que no se desarrolle en lugares de lejano y exótico nombre, lo que acaba pareciendo un requisito para la óptima calidad literaria final). El segundo, Las Mil y Una Noches, de recomendación fraterna, y que permite disfrutar de unas historias de otra época, de un leer relajado y sencillo, lleno de poesía, de evocadores lugares, y de sabiduría popular. Además, el fin de semana perdí el juicio monetario y compré, sin carné joven (es una suerte que alguien crea que aún lo eres), un puñado de páginas que hablan de una realidad presente hace sólo sesenta años en estos montes que veo desde la ventana (por más que miro, cuesta creer que sesenta años atrás…): hablo de la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón (AGLA), o el Maquis, El Puño que Golpeó al Franquismo. También El Maquis en el Maestrazgo Turolense. Y, finalmente, conoceré mejor a Saramago, a través de sus Pequeñas Memorias. Seguro que a mi compinche le gustará conocerlos.

lunes, 5 de febrero de 2007

PASEANDO POR LAS NUBES (III). SALTANDO SIN PARACAÍDAS.

En ARAMÓN siguen jugando al Monopoly: ahora arraso esto y lo vendo por el doble (la mitad al bolsillo), ahora te hago este favor, alquilo este trocico de Pirineo después, un par de desmontes, siembro ocho millones de chalets, un par de lagos para la nieve artificial, bla bla bla…; ayer vi que la presentación de un coche de fórmula uno de no sé qué fulano se desarrolló en una estación de esquí de, creo recordar, los Alpes. Allí estaba el mozo, en un trozo de montaña pelado y allanado para la ocasión, haciendo rugir su motor, dando piruetas y quemando las ruedas sobre el hielo, para el deleite de los espectadores. Supongo que pronto veremos esto por aquí. Seguro que algún aramonense ya ha tomado nota del negocio (la mitad al bolsillo).

Aquí, en Teruel, aún no llegamos a tanto, pero dentro de nuestras posibilidades también intentamos reventar el paisaje con nuestras humildes máquinas infernales. Tengan cuidado si algún día salen a pasear por aquí, si caminan disfrutando del silencio, de la compañía, si observan plantas, escuchan cantos de pájaros, o esperan ilusionados la afortunada presencia de algún mamífero despistado,…, porque en ese instante puede aparecer la versión moderna de los jinetes del Apocalipsis: cinco desalmados y miserables en moto de monte, en medio de un ruido atronador, equipados a la última (faltaba más), y haciendo carreras a 200 por hora ocupando toda la pista, sin importar si hay una recta o una curva, o si pudieran aparecer en el camino unos niños, o una familia entera. Tras varios casi-atropellos, apenas me dio tiempo a desearles que, cuando caigan, espero que su cabeza aterrice en la piedra más grande del camino. Les deseé otras cosas, pero Paula me indicó que soy un bestia, así que dejémoslo estar.

En la cumbre de la semana pasada celebrada en París sobre el Medio Ambiente, los políticos acabaron advirtiendo lo que millones de personas llevan años gritando (Muñoz Molina escribía en 1992 del asunto…). Ahora adquieren ese gesto serio y grave, para decir algo que apenas alcanzan a comprender (porque hay cosas para las que no sirve que el asesor correspondiente te redacte un discurso diez minutos antes). En todo caso, en el informe participan científicos de todo el mundo, y no deja lugar a dudas. Bueno, hay algunos especialmente lentos de entendederas. Supongo que ya sabrán que el presidente de EEUU utilizará el informe para calzar una mesa de su despacho, que intentó comprar a los científicos para amañar las conclusiones del documento (de hecho, subvenciona algunos estudios actuales para presentar como oposición al de París), y que sus problemas actuales pasan por que el congreso le apruebe una partida de no sé cuántos trillones de dólares para seguir con su guerra liberadora.

Hoy lunes es día de hacer todo corriendo y tarde. Desde el año pasado comencé a quedarme algunas tardes, especialmente las de los lunes, jugando en la escuela con los alumnos que quisieran. La idea era aprovechar un rato de la tarde para practicar la actividad de ese momento de EF (tenis, patines, bici, etc.). Con la ilusión que suelen tener por jugar conmigo, muchos consiguen el permiso paterno, o juntan las ganas de dejar la playstation un rato, y ese momento se convierte en un tiempo donde juegan con muchos compañeros de su clase y de otras, donde van adquiriendo algunas estrategias nuevas para bienemplear su tiempo libre, y yo conozco también algunas facetas ocultas de su personalidad. Sin apenas esfuerzo (sólo el que supone estar allí con ellos) consigo que casi el 50% de la escuela aparezca por el patio para jugar. Lo mismo puedo decir con el préstamo de libros (todos mis alumnos participan, y muchos a quienes no doy nunca clase también), y con otras cosas. Lo que quiero expresar es que asuntos que parecen tan importantes, y de los que se suele hablar como causas perdidas (uso racional y sano del tiempo libre, afición por la lectura, etc.), me parece que sólo son cuestión de tomar cuatro sencillas decisiones y aplicarlas. Sólo un poco de iniciativa, un poco de movimiento. Claro, que el movimiento cansa.

Ayer comenzó la cuenta atrás para El Problema: 10, 9, 8, …; quizá con cincuenta millones de pesetas logre apañarlo.

jueves, 1 de febrero de 2007

PASEANDO POR LAS NUBES (II).

Sé que estoy cerca de saltar al vacío. No sé si será una liberación o será el principio de la etiqueta eterna y social de raro, inadaptado, y peligroso, o ambas cosas.

Me acuerdo de José Antonio cada vez con más frecuencia, y, en muchas ocasiones, siento irreprimibles tentaciones de decirlo. A este, a aquel, al otro,…, a la mierda, váyanse ustedes a la mierda. Por esto digo lo de la etiqueta. Casi me preocupa lo cerca que estoy del salto.

Ayer tomé la decisión. Ya sé que en el próximo cruce en el camino de mi vida cogeré un desvío. En principio me da igual si a la derecha, a la izquierda, o campo a través. Lo mejor sería hacia atrás, pero Paula aún no cede. Cada situación me hace sentir mal, triste, inútil, inservible, pobre. Necesito Alfredos, Quicos, Nurias, Marianos, Danieles, Ibones, …, necesito aire limpio.

Al menos está Cristian, que me preguntó ayer si el Sol tenía movimiento de rotación. No estaba seguro, por lo que consulté con el oráculo. En cinco segundos teníamos la respuesta: hojas y hojas de información confirmaban la rotación solar. Aprovechamos la cuestión y unas fotos de la escuela antigua para pensar qué hubiera tenido que hacer don José María si hace sesenta años un alumno le hubiera preguntado por la rotación del Sol. Quizá hubiera peregrinado hasta la biblioteca de Alcañiz, quizá hubiera apuntado a la magnificencia de Dios, o quizá un reglazo por insolente.

También está la prosa poética. Amablemente Mónica me aclaró ayer que los poetas modernos apenas siguen las cerradas estructuras poéticas clásicas, salvo excepciones, y plantean versos libres, que acaban formando una especie de prosa poetizada (acéptese la expresión). Es un consuelo para empezar. De todos modos, ya existe una fuerte censura ante el posible y humilde soplo poético en este blog.

También recibo noticias de ese profesor. Es el mismo de siempre. Está aquí, está allí, y está en todas partes. Su miseria le delata. Su incapacidad en vivir debiera incapacitarle para dar clase. Debiera tener una orden de alejamiento de cualquier escuela. Debieran fumigarlo, o echarlo de comida a los buitres, troceado. Si no ama la lectura, el ejercicio, la naturaleza, la música, el arte, a las personas buenas,…, si no sufre y se conmueve con las injusticias, no siente cólera ante los abusos y los bárbaros, no disfruta con cada momento, …, ¿qué demonios hace en una escuela?.

La gran estocada. Ante algunas quejas de padres por el escaso nivel de sus hijos cuando pasan al instituto, se plantea la realización de una especie de pruebas finales en cada ciclo, iguales en cada pueblo del CRA, con las que medir las competencias básicas de los alumnos en matemáticas y lengua. Alegaciones (solitarias y desamparadas alegaciones):
- ¿No forma ya parte de nuestro trabajo la evaluación del grado de consecución de los objetivos curriculares?. Si viene alguien de fuera y lo hace por mí, ¿no está insinuando (gritando) que hago mal, o no hago, buena parte de mi trabajo?.
- ¿Por qué matemáticas y lengua?, ¿se resume en esto el objeto de las treinta horas que cada semana paso con los niños en clase?. ¿Son menos importantes las otras?, ¿debo así entenderlo en mi labor diaria?.
- Lo más de lo más: ¿de qué supuesto pedagógico arranca este asunto que pretende valorar mi calidad docente en función de cómo un niño acaba haciendo sumas y restas?. Parece evidente, en este caso, que un tipo bien serio, estricto, y bestia, será el maestro óptimo. Bien claro tengo que se parte de un supuesto pedagógico totalmente opuesto al mío. Es más, lo realmente triste es que pienso que no parte de ningún supuesto, de ningún pensamiento ni reflexión, sino de un “ahorasemeocurrequehacemosestoapartaquevoy”, que los padres se quejan. ¿Dónde queda eso, con lo que todos se llenan la boca, de educación en valores, socialización, creación de hábitos, temas transversales, fomento de espíritu crítico, sensibilidad ante…?.

Vivo en medio de una broma gigante, no me cabe duda. Quizá sea buen momento para empezar a fumar y a beber. Quizá deba jugarme las monedas que me quedan. Quizá deba ponerme el cartel yo mismo. Así ya sabrán cuando se acerquen en qué consiste el juego. Ya sabrán que no me hacen gracia, no me gusta ni su cara ni sus modos, y preferiría que se mantuviesen lejos, bien lejos.
Por momentos, pensando si acerté con la profesión.

martes, 30 de enero de 2007

PASEANDO POR LAS NUBES (I).

Me encanta escucharle.

También esto pudiera interesar, aunque no sirva.

Necesito un experto en poesía: ha de aconsejarme.






viernes, 26 de enero de 2007

ESCUCHAR.

He decidido cerrar la puerta con sólo una vuelta de llave. Calculo que, con las cinco centésimas de segundo que ahorraré, conseguiré reunir varias horas extra para disfrutar de la vida al cabo de unos años.

Siempre me ha gustado tener mayor predisposición a atender que a hablar. Siempre he intentado pensar concienzudamente las cosas dichas.

Siento que ahora hablo demasiado, que debiera escuchar más y pensar mejor.

Debo madurar pensamientos, y recolectar ideas.

Disculpen.