miércoles, 16 de agosto de 2006

En ocasiones, cuando veo un edificio en ruinas, siento unas extrañas sensaciones.
Especialmente cuando el edificio mantiene intactas algunas de sus paredes mientras que otras están caídas o rotas, por lo que puedes asomarte a su interior y contemplar lo que allí hay.
En ese momento siempre pienso en que en esa estancia, entre esas paredes, sobre ese suelo, hubo hace poco o mucho tiempo vida: personas que se querían, sufrían, discutían, hacían sus quehaceres diarios, ...; justo en ese mismo agujero que mis ojos ahora contemplan vacío y hueco. Me resulta extraño y triste. Me parece como una especie de ilusión óptica de la vida, o quizá del tiempo.
En este caso, el edificio es una escuela. Está fotografiada en nuestra aventura mediopirenaica. En la imagen aún se aprecian parte de las letras. Creo que no hace falta ni siquiera considerar mi oficio para sentir una pena especial. Una escuela en ruinas es una imagen que simboliza no sólo muchos niños y maestros acallados ya por el tiempo, sino también mucha gente, y especialmente un pueblo, que suele contemplar como la decadencia de su escuela no es sino un indicio de su abandono y el aviso de su próxima desaparición.
(Jaime on holidays).

jueves, 10 de agosto de 2006

Hoy he estado de nuevo en el pueblo que me verá por sus calles los próximos dos años, en el menor de los casos.

Ya estuve hace un par de semanas con Jaime.

Hoy he vuelto a sufrir por el peligro que correré en los muchos viajes que haré por la carretera de Castellón, con todos sus camiones siempre en marcha. En todo caso, hay un tramo que casi es amigo, y que tiene que ver con muchos viajes (en una juventud ya casi lejana) en busca del siluro de mayor tamaño del pantano de Caspe. Uno tan grande que mordía en cebo de dos cañas a la vez.

También he cerrado el acuerdo por el que podré dormir bajo techo. Ya son muchos los caseros que he conocido, desde los que te cobran incluso las palabras que pronuncian, hasta Lorenzo y Petra, a los que daba clase de gerontogimnasia en Huesca y que estaban dispuestos siempre a ayudarte en lo necesario.

En esa casa ya imagino muchas lecturas, noches frente al ordenador, días con Paula robados al trabajo, soledad mientras miro por la ventana y noto el frío en la calle, niños que me visitarán, amigos que vendrán, y seguro que también, ya no sé ni cuándo, algún día, cerraré su puerta, pasará al mundo de los recuerdos y comenzaré a recordarla con nostalgia y tristeza.

Y aclaración para Jaime: no entiendes nada desgraciado. Yo lo veo al revés. Tantos lamentos, quejas, reivindicaciones, ..., tienen que ver con lo contrario: con que me gusta tanto la vida, me parecen tan bonitas tantas cosas, que no puedo comprender demasiados asuntos que las personas creamos. Y lo expreso como puedo.

martes, 8 de agosto de 2006

Dice que hoy ha leído que en el universo hay más estrellas que granos de arena en todas las playas del planeta tierra.
Hay que creerle porque anda enfrascado en asuntos de clonación, neutrinos, y teletransporte.

lunes, 7 de agosto de 2006

PIRINEO, ESCUELAS, LIMPIEZA.



Ya he oído a unos cuantos meteorólogos que, si el clima continúa de este modo, quizá en unos años la nieve sea testimonial incluso en zonas montañosas. Por si las moscas, ARAMON sigue su carrera frenética por convertir en campos de golf el Pirineo. Hace pocos días comentaba en otro artículo la expansión prevista para las pistas de Cerler, con hoteles de cinco estrellas, zonas “resort” (esta denominación elitista aplicada al Pirineo me produce dolor de muelas), golf, etc. Pues ya está prevista también otra ampliación más para la misma estación. Por el único hueco verde que aún le quedará a la montaña, supongo. El menú, el mismo: campos de tenis, pádel, nuevas telecabinas, nuevos accesos, más golf, etc.

Alegaciones personales resumidas:
- Este desarrollo no es sostenible.
- Aporta trabajo (primer argumento que esgrimen los promotores) muy estacional a la zona.
- El Pirineo es tan especial por su naturaleza y orografía. Ello ha conferido a los pueblos en el curso de los años unas formas de vida, costumbres, arquitectura, etc. muy distintivas y valoradas. Con acciones del tipo “campo de golf”, creo que se va dañando sin freno todo ese carácter especial: la naturaleza se va al garete (música en las pistas, talas de árboles, carreteras que aíslan e incomunican especies, etc.), y los pueblos se ven frecuentados por personas que poco valoran su tradición e historia (à ver pistas en el deshielo, cuando afloran en la hierba cigarrillos, latas, bolsas, y un “etc” muy largo).
- Estas iniciativas no valoran la riqueza etnográfica del lugar, sus tradiciones, lengua, artesanos, …, sino que de modo indirecto hacen que sean asuntos que se van extinguiendo poco a poco, dado lo alejados que están de los valores y cuestiones fomentadas: deporte, consumo, elitismo.
- En definitiva, creo, aunque esto es muy personal y arriesgado de decir, que estas medidas están haciendo que los pueblos pirenaicos implicados pierdan completamente su identidad, que se conviertan de la noche a la mañana en algo diferente a lo que han sido los últimos 1000 años. Y no creo que esto se pueda justificar con la palabra progreso. Me temo que cuando deje de nevar, o cuando la nieve deje de estar de moda, o cuando ya hayan acabado con todo árbol viviente, o cuando los pueblos sean grandes letreros luminosos que ya no recuerden lo que fueron, alguien se echará las manos a la cabeza y se dará cuenta del disparate. O no; igual se enciende un puro, se monta en su Audi, aparca en la puerta, y juega unos hoyos.

Siento la recurrencia en el tema, pero me duele demasiado.

Como ya pensé en la visita que hicimos con el CRIET de Calamocha hace dos meses, este fin de semana he vuelto por Albarracín y sus alrededores.

Todo sigue siendo tan bonito, pero un poco más transitado y menos tranquilo. En pueblos como Bronchales u Orihuela del Tremedal, pregunté a varios niños si eran del pueblo, y todos me respondieron lo mismo. Hay que ver lo complicado que es en estas fechas encontrar un muchacho autóctono.

En cada pueblo intentaba acercarme a observar su escuela, como si de ese modo pudiera escuchar, ver, sentir, captar de alguna manera, la algarabía de sentimientos, palabras, gestos, preocupaciones, que durante el curso se viven dentro de un edificio que ahora aguarda adormecido el nuevo curso escolar.

Especialmente bonitos me parecieron los de Orihuela y Daroca. El primero construido hace escasos tres años. Sus grandes cristaleras me hacían pensar en un maestro dando clase en una mañana fría de invierno (casi 1600 metros de altura del pueblo) mientras por allí entraba generosamente el sol que calentaba a los aún somnolientos alumnos. La lástima, el patio: cristales rotos en el suelo, papeles, ventanas rotas, botellas de bebida, etc. Así celebramos ahora las fiestas de la localidad. En Daroca, un edificio de estilo renacentista según mi novia, la escuela estaba abierta. Sonaba un violín, y supusimos que se emplearía como escuela de música para el verano. En todo caso, era muy bonito, con la luz del atardecer, escuchar una melodía tan dulce saliendo por las ventanas de una escuela que ahora descansa.

miércoles, 2 de agosto de 2006

Ecuador de vacaciones superado.

Ya han comenzado los pensamiento sobre qué encontraré, qué caras tendrán, cómo serán las familias, cómo será mi vida, quién me visitará y dejará buenos recuerdos para el futuro, ¿seré buen maestro?, ¿seguirá yendo bien la vida?, ...

Mariano Coronas habla en su Blog de la Guerra, o lo que sea, del Líbano. Allí mueren cada día decenas de niños.

No sé qué pensar. Es un tópico lo de qué pena me da, fíjate lo desgraciadicos que son, etc..., mientras vemos el telediario; lo que me preocupa realmente es lo acomodados que estamos en nuestras ciudades, las pocas ganas de luchar por unos cuantos valores. Últimamente he dicho varias veces que me gustaría haber vivido hace 35, 40, 50, años. La gente se ríe de mí, e incluso algún abuelo (y siempre tienen la razón; ojalá tuvieramos claro esto más veces) me dice que estoy tonto, que cuando pasara hambre o miedo una noche, igual cambiaba mi forma de pensar. Pero el asunto es que me gustaría vivir en una época donde se luchara, de verdad, por cosas importantes: el comer, sobrevivir, la familia, los derechos, la dignidad, los amigos.

Me gustaría que la sociedad compartiese un malestar continuo ante tantas barbaridades, injusticias, desgracias, y fuera capaz de hacer algo más que llevar una pancarta unos cuantos metros. Una sociedad a la que le dolieran tanto las guerras, los pobres, los niños que trabajan, los niños y madres que son comidos por las moscas mientras agonizan, ..., que no permitiera que políticos, empresarios, o quien sea, miraran hacia otra parte. Remedios de verdad, de los que buscan soluciones a toda costa.

Y otra vez pienso en la televisión, gran hermano, gran superviviente de la isla, gran serrano, gran UPA Dance, y la madre que los parió. Ah sí, y en el anuncio de la revista Lola, o algo así ("yo sólo pienso en la revista Lola, y lo demás me la suda", reza el slogan del anuncio; bárbaro, impresionante). La televisión que da la dosis de morfina diaria a toda una sociedad. Ya me da igual que me digan bruto y radical. Me da asco vivir con estos valores y este comportamiento social.

viernes, 28 de julio de 2006

Si alguien quiere disfrutar de la naturaleza (la de verdad) que se dé prisa, porque la destrucción avanza a ritmo imparable.
Aramón, Montañas de Aragón, reza el slogan. Tiene su punto cínico.
Ampliación de la estación de Cerler: tres campos de golf (Dios mío!), tres hoteles de cinco estrellas (Dios mío!), 13.000 nuevas camas (Dios mío!), zonas termales, etc...
Para mí, la gente que va a jugar al golf y a dormir a un hotel de cinco estrellas no encaja (supercoches en superautopistas, consumo, escasa valoración medioambiental, ...) con semejante maravilla de la naturaleza, sino que choca frontalmente con aquello que hace que se les llene tanto la boca a tantos y tantos políticos y gentes relacionadas con el cemento: el desarrollo sostenible.
Menos mal que moriré antes de que todo sea un gigantesco campo de golf.

jueves, 27 de julio de 2006

El MIT y la Educación

Una medida relacionada con la educación, a escala mundial, y con distinta acogida:
Lo que dice La India me recuerda, salvando las distancias, a los Tablets en nuestras escuelas. Una tecnología de fantasía, pero muchas veces dependiente de otras cosas que no son precisamente ejemplares.