martes, 22 de febrero de 2011

UN MUY MAL DÍA DE ESCUELA Y CINCO O SEIS SILENCIOS.

El perro Tastavín medita en la niebla, pero sigue sin comprendernos

Trabajar en educación especial y en el colegio especial Jean Piaget aporta numerosos beneficios. Hoy quiero hablarles de uno de ellos: allí todo parece más necesario, más urgente, más importante, por lo que el trabajo cotidiano se impregna de estas características y acaba concretándose en, por ejemplo, las actitudes cuando el maestro trabaja en clase con sus alumnos. En ese momento los alumnos son sagrados, la atención del maestro está enfocada al mil por mil en ellos y no se acepta ninguna distracción, ninguna palabra o acción que no tenga que ver con los niños y su trabajo. Este es un gran aprendizaje.

Por otra parte, pero sigo hablando de lo mismo, está el chiste de la embarcación española que pierde frente a la japonesa (en la primera rema una persona y le ayudan diez asesores y en la segunda hay diez remeros supervisados por un responsable) y que se enfrasca en auditorías, asesorías, …, para buscar la solución óptima. Cada año pierden por más tiempo y finalmente despiden al único remero por incompetente y vago. La educación española perdió en el último informe PISA frente a otras embarcaciones por una buena distancia. En ese momento, la gente lista del ámbito educativo nacional supongo que dio un respingo en la silla de su despacho y empezó a discurrir qué hacer para que no nos vuelvan a ganar. Así, comienzan a pedir evaluaciones, auditorías externas, nombrar muchos responsables y muchos subresponsables, ajenos a que fundamentalmente el asunto consiste en remar. En torno a mayo se realizarán en las escuelas aragonesas unos informes de diagnóstico en cuarto de primaria y en segundo de ESO en torno a distintas áreas. Esa evaluación se acompaña de una recogida monstruosa de datos sobre el entorno sociocultural. Para empezar, supongo que ya habrá unas cuantas decenas de funcionarios esperando los miles de datos que tendrán que filtrar, mirar del derecho y del revés y finalmente, utilizar para algo. De entrada, ante un problema nacional serio, generar muchos papeles ya da cierta sensación de importancia y de estar interviniendo con gravedad.

Mientras todos esos papeles nacen, se reproducen, y mueren sin pena ni gloria, el sistema no tiene filtro capaz de detectar y eliminar al maestro que deja a sus alumnos solos para limpiar mientras su bici o al que pasa cinco meses sin hacer absolutamente nada de lo que su trabajo exige.

No sé si les había avisado que este era otro post con intención catártica, pues hoy ha sido un día rematadamente feo en el que, entre unos que no tienen demasiadas ganas de hacer su trabajo y otros que no conocen cuál es el mío, la faena en la escuela ha estado seriamente dificultada.

Y como el tono enfadado y resentido de hoy ya no tiene remedio, finalizaré con una convocatoria de relumbrón: Campeonato de España esquí&golf. Aquí cerquita. En estas montañas de dios. Qué más se puede pedir a la vida.

Que tengan buen día.

5 comentarios:

Joselu dijo...

El profesor que no se distancia (con algo de cinismo) de su trabajo está expuesto a sufrir bajones emocionales por muchas razones. Alguna citas por aquí. No sé si viste anteayer la película La clase. Es un baño de realidad que sorprenderá a muchos ajenos al mundo educativo. Tal vez no vivas estas circunstancias en un entorno rural y con niños pequeños pero es bastante verosímil en el que estoy yo. Ser profesor es harto complicado. Se sufre y mucho. Y no sé cómo enfocar de otra manera el trabajo. No obstante, en tu caso observo que tu cercanía a tus alumnos -todavía no estragados por las turbulencias de la edad unidas a los conflictos sociales y familiares- te permite algunas satisfacciones que yo percibo en tus palabras siempre llenas de emoción, pero también de racionalidad. Que tengas un buen día.

Eloi BLQ dijo...

en sí esta toma de datos es importante y se tendría que hacer de vez en cuando y no cuando hay un aviso sobre el fracaso de un sistema. Lo peor es que se pagan miles de horas de trabajo para que después no se haga nada con estos datos o para quienes tengan que sacar una conclusión no sepan leerlos.

espero que la semana acabe mejor para ti

amparito dijo...

¿Combinando el blanco y verde?
Ya no saben que inventar, dios nos pille confesados
Y tú ánimos... que los hombres de gris no tienen la suerte de compartir el día a día con tus chic@s

Yolanda dijo...

Mi colegio ha sido "elegido" para ser "especialmente evaluado", lo que supone muchas visitas del Inspector para revisar archivos, papeles, programaciones, proyectos... Papeles y más papeles, eso es lo único que interesa. Nunca he sabido qué demonios hacen con tantos datos como recogen. No aumentan los profes de Compensatoria, entre otras cosas, así que, ¿para qué quieren saber cuántos alumnos vienen de Perú o de China? Yo llevo fatal perder tanto tiempo en esas chorradas. Lo que tú dices: sobran directivos y faltan remeros. A pesar de todo, hay ratos muy buenos con los chavales. Aprovéchalos y olvídate del resto.
Un abrazo, colega.

Kikiricabra dijo...

Joselu, es el tema recurrente del oficio. El "hasta dónde" no es una decisión personal, creo. Simplemente cada uno llega hasta donde el tipo de persona que es le hace llegar. Hace unos años, cuando comencé a trabajar con grupos de personas, me iba repitiendo que no puedes gustar a todos, que algunos siempre te juzgarán y criticarán, etc. Pensaba que tener esta idea presente me ayudaría a soportar las consecuencias reales de la misma, pero no es así. Conocer el problema y las causas no te libra de sus dolores. Y cuando alguna persona enfadada y crispante me cuestionaba, me arrastraba durante unos días sintiéndome como un trapo viejo. Ahora, aunque lo manejo de otro modo, ocurre algo bastante similar.

Eloi, siento que me equivoco cuando juzgo el trabajo y las propuestas de los demás, que seguro intentan hacer bien su trabajo, pero el sentimiento de los maestros que pelean a diario con distintas dificultades es que se intentan matar moscas a cañonazos o tomar medidas grandilocuentes pero alejadas de las necesidades reales. En mi escuela, esas encuestas tienen valor cercano a cero, pues los datos están completamente falseados por la subjetividad de los encuestados(y te lo digo yo que conozco esa realidad y las respuestas en las encuestas) Además, el problema en este caso no parece estar en el diagnóstico, sino en el tratamiento. ¿Para qué la tonelada y media de papel gastado si con preguntar a cuatro o cinco maestros tendrían una radiografía precisa del problema y de las necesidades?

Amparito, sí, bien cerca de aquí. No se me ocurre mejor símbolo del mal que el Golf&Esquí. Escalofríos de escribirlo.

Yolanda, nada que añadir, coincidimos plenamente. Creo que las encuestas y el papelerío lo podrían ahorrar formando mejor a los maestros y controlando (algo) su trabajo. Quizá esos inspectores podrían acercarse a las aulas, ver qué y cómo se enseña y dejar tanto papel tan improductivo e irreal.

Un saludo para los cuatro y gracias por exponer y compartir vuestras ideas.

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