domingo, 17 de octubre de 2010

BUSCANDO LUZ ALTERNATIVA.

El perrico Tastavín buscándome explicaciones bajo tierra.


Bien es sabido por todo aquel que tenga algún parentesco con el mundo educativo, sea padre, madre, alumno, maestro, o simple aficionado al asunto, que la religión está presente con profundidad en la escuela. Está presente hasta el punto de formar parte de su cuerpo de contenido, y de ofrecer a los que no quieren cursarla la variopinta y colorista “alternativa a la religión”. Supongo que mis jefes departamentales tienen mejores cosas para ocupar el día que leer esto, así que les puedo confesar sin demasiado pudor que este apenas me he molestado en leer qué me ofrece el currículo para rellenar ese grano que le sale a la escuela en forma de “alternativa a la religión”. Otras veces las opciones tenían que ver con el folclore, los medios de comunicación, el teatro, …; puestos a estar desamparados prefiero buscar soluciones por mi cuenta.


Ya saben también lo curioso que resulta hablar de vida y evolución, de racionalidad, de espíritu crítico, cuando cuatro minutos antes los niños han estudiado la fe incuestionable, la creación en siete días, los abuelos Adán y Eva.


En todo caso, Ansó creo que supone una excepción respecto a la extraña imposición religiosa, y apenas un veinte o treinta por ciento de alumnos de cada clase cursan religión. De este modo, aún resulta más raro que un setenta u ochenta por ciento de alumnos tengan que buscar una alternativa a algo que parece muy extraño, del mismo modo para un ateo que para un convencido devoto, en el tiempo escolar.


En la mínima reflexión que el agitado comienzo de curso permitió pensé que, si los niños religiosos y su maestro iban a tratar de acercarse a su dios durante el curso, quizá una buena opción para los ateos y su maestro consistiría en tratar de acercarse a la realidad que nos muestran los sentidos, a la naturaleza, y rellenar un cuaderno de campo naturalista. Después de ver algunos ejemplos en Internet o en libros (joyas artísticas como las de José Antonio Sencianes, Santiago Osácar, los cuadernos de campo históricos recién publicados de Doñana, las andanzas juveniles de G. Durrell, …), hoy hemos comenzando saliendo al monte y tratando de reflejar en nuestros cuadernos aquello que nos llamaba la atención del entorno natural circundante. Un abeto, un nogal ya sin hojas, un fruto del escaramujo, la montaña entera majestuosa, el vuelo al modo de una cometa del milano real, etc. Otras veces serán unas huellas, unos petirrojos, o unos gorgojos. Una labor donde prima la observación y la quietud, facetas difíciles de conseguir en niños muy menores de edad, pero que ha dado lugar a una bonita actividad con resultados favorables e interesantes.


Que tengan un buen miércoles.

5 comentarios:

amparito dijo...

Preciosa altenativa
Yo ahora estoy leyendo ahora libros de Durrell, que tras la afición a observar inseptos de este verano, me recomendó Manuel Rubio de http://tempero-koroneiki.blogspot.com/ (creo que te gustará)

En nuestro cole (bueno el de mis hijas que yo de momento solo participo en la tertulia "leer juntos") hemos puesto este año la posibilidad de aprender aragonés...
Aunque todos pensamos (al menos los que pensamos) que la escuela laica sería lo lógico...
De logicas tampoco andamos sobrados...

Buena semana y ya compartiras alguno de los tesoros que seguro encontrareis en vuestra original alternativa

Joselu dijo...

Imagino que has visto o leído La lengua de las mariposas. El maestro era el modelo de la experiencia que estás llevando a cabo en un tiempo que el oscurantismo religioso ocupaba todo.

Hoy, sin embargo, te aseguro que los muchachos que suben desconocen todo acerca de la historia del cristianismo y sus textos fundacionales. Y sin ello es imposible interpretar buena parte de nuestra historia o literatura. ¿Cómo explicar el misticismo? Es una dimensión que otros momentos de nuestra historia facilitaban con elementos negativos, no vamos a negarlo, pero que ahora son absolutamente opacos. Y no me parece este desconocimiento algo de lo que nos podamos sentir especialmente orgullosos.

Marciano Ansotano dijo...

Joselu, me parece magnífico que deban estudiar historia de la religión para conocer muchas de las claves del tiempo en el que viven. Pero no FE católica dentro de la escuela. Con esa fe seguro que siguen sin saber interpretar ni la historia ni la literatura y, sin embargo, el lío que se les hace en la cabeza es de órdago, y el profesor que en la hora siguiente trata de hablarles de evolución, de racionalidad, de ciencia,..., tampoco tiene una faena sencilla.

Amparito, leí a Durrel este verano. Lo conocía pero no de primera mano. Son lecturas bien divertidas y estimulantes. Lástima de no haber tenido una infancia en Corfú.

Un abrazo para ambos.

laMima dijo...

¿Te he contado alguna vez que Daniel temía entrar en la iglesia de Villanúa "porque, Inma, yo soy de alternativa"..uf, que rato me costó convencerlo.
A mí no me importaría que les hablaran de las religiones que campan por ahí pero, ¿por qué hablar de religión?¿no hay cosas mejores?..me quedo con tu propuesta. A ver si cunde.

Marciano Ansotano dijo...

Inma, pobre Daniel; qué divertido, pero qué pobre.

Ya le respondí a Joselu que comprendo la necesidad que conocer las claves que explican nuestra historia. Claves religiosas en gran medida. Pero eso tiene poco que ver con estudiar asuntos de FE en un lugar donde se pretenden desarrollar cuestiones como el espíritu crítico, la racionalidad, el método científico, etc.

Un abrazo.

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