viernes, 23 de abril de 2010

LO CONSEGUÍ.

Nieve, roca, vida.


Trabajar en un centro de educación especial no sólo ha supuesto una ingente cantidad de nuevos conocimientos, lecciones, o amistades, sino que ha cambiado completamente la concepción previa que tenía de los distintos tipos de discapacidad. Como sucede en toda escuela y, supongo, con todo maestro, unos cuantos niños frecuentan con asiduidad mis pensamientos, pues reúnen distintas cualidades que me llaman la atención. En este caso, en la escuela Jean Piaget ocurre que muchos niños representan hermosos ejemplos de valores tan ensalzables como la superación, el esfuerzo, o la alegría. Valores tan pasados de moda, por otra parte.

Hoy deseo escribir sobre una de esas niñas. La llamaremos Sonrisas. Sonrisas tiene unos pocos años, siete u ocho imagino, se desplaza en silla, pues tiene una afectación importante en la movilidad de brazos y piernas, posee un nivel cognitivo muy bueno, encantándole jugar y hacer todo tipo de bromas. Quizá lo que mejor caracterice a Sonrisas sea su espíritu de superación, su atrevimiento para probar todo tipo de actividades y para superar difíciles retos. Sonrisas es una alumna ejemplar en educación física y un ejemplo magnífico para comprender que el mayor condicionante en nuestra contradictoria área de trabajo no es el apartado motriz, sino el cognitivo.

(acabo de atender una llamada telefónica y aprovechando el paseo he dado un abrazo a la humana con la que vivo; supongo que los sentimientos despertados en estos abrazos son los que ponen el sentido que le falta a la vida)

Sigo con Sonrisas. Imaginen su cuerpo (el suyo, el que sujeta los ojos que están leyendo esto) pesado, entumecido, con escasa agilidad. Imaginen ahora ese cuerpo en uno de esos viajes espaciales que por unos cuantos dólares permiten sentir la ingravidez. ¿pueden imaginar el cambio sentido, la libertad de movimientos recuperada? Ahora imaginen un cuerpecito en una silla durante todo el día, la dependencia casi absoluta para la mayor parte de las tareas del día. Ese cuerpecito, con la ayuda necesaria, desarrolla los contenidos de educación física en sala de manera perfecta, pero lo que quiero es que imaginen la sesión semanal en la piscina: Sonrisas se pone unos manguitos de flotación y comienza a realizar su particular viaje ingrávido. Puede flotar y mantener la posición sin mediación del adulto, realiza algunos desplazamientos, y, en resumen, adquiere un gran control corporal y experimenta un abanico magnífico de sensaciones. Sonrisas, como todo animal parlanchín, tiene algunas frases que suele repetir: “quiero más”, “otra vez”, “ahora yo, …”, y que dan ejemplo de su carácter.

En la piscina, Sonrisas está aprendiendo a bucear. “Coge aire, cierra la boca, aprieta los labios, no respires, muévete cuando quieras que te saque, muy bien aunque esa tos es porque has tragado agua, insensata, …”. Ya saben. Sonrisas sale casi siempre tosiendo y echando agua por la boca y la nariz, pero el primer oxígeno que inspira no lo utiliza para los pulmones y todo ese asunto del intercambio gaseoso, sino para pedir “OTRA VEZ”. Ahora Sonrisas se ha empeñado en superar retos más difíciles, como cruzar la piscina buceando, o aguantar buceando mientras la sumerjo para que toque con su cuerpo el fondo de la piscina y la vuelvo a subir. Hace unos días, tras dos intentos y sendos tragos de agua que le harían visitar el baño muchas veces durante la mañana, Sonrisas tocó por fin el fondo con su cuerpecillo. Al salir, cogió una buena cantidad de aire que esta vez utilizó para gritar con su voz atrevida: “LO CONSEGUÍ”. Querida Sonrisas, lo conseguiste y me regalaste uno de esos momentos poéticos que ya tengo guardado en el zurrón de las experiencias maravillosas que mi trabajo me brinda.

El próximo día quizá les cuente por qué es verdad que lo más importante en la escuela suele suceder al margen de lo oficial y curricular.

5 comentarios:

amparito dijo...

Ese lo conseguí vale por muchos uf, ¿otra vez?
y para atesorarlo, sin duda.
Gracias por ponernos en nuestro sitio

Anónimo dijo...

Sonrisas se unirá a la larga lista de los que te echaremos de menos. En su nombre y en el del resto... gracias por venir

Mamen dijo...

"es verdad que lo más importante en la escuela suele suceder al margen de lo oficial y curricular"..........ES VERDAD.
Me ha alegrado y me he identificado,al leer ese momento poético con Sonrisas.
Suerte.
Un abrazo.

laMima dijo...

Que gusto leer todo esto. Todo.
Enhorabuena por la parte que te toca.

Marciano Ansotano dijo...

Amparito, Mamen, Lamima, gracias a vosotras por vuestra visita. Sonrisas y los niños como ella son un gran ejemplo de ganas de VIVIR y de CRECER en un tiempo en que casi todo anda en minúsculas. Ellas tienen un escalón que superar y lo hacen cada día saltando más que cualquier niño sin discapacidad. La enhorabuena es siempre para Sonrisas y sus amigos. Yo soy testigo privilegiado.

Anónima, un lujo contar con tu visita en este humilde lugar donde llegan algunos pensamientos despistados. Yo echaré de menos a una larga lista de personas. Me habéis cambiado y mejorado la vida. Vosotros, los niños, las familias, hacéis que realmente esta educación tenga que apellidarse "ESPECIAL".

Cuatro abrazos para cada una.

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