martes, 6 de octubre de 2009

PEQUEÑA IMPRESIÓN SOBRE LA INJUSTICIA Y LA SINRAZÓN SOCIAL.

No puedo pensar apenas en otra cosa. En una de esas circunstancias casuales por las que un artículo concreto de una revista aparece frente a los ojos y se deja leer, aprendí que el líquido más caro del mundo es el veneno de un reptil americano cuyo nombre no recuerdo. Cotizaba a un buen puñado de miles de euros el mililitro, lo que se justificaba en su escasez y necesidad como materia prima para elaborar el antídoto. La noticia finalizaba indicando que el precio del veneno hacía insignificantes otras cifras, como los siete mil (sí, 7.000) euros que costaron cada una de las botellas de vino de la boda del príncipe de los españoles.

Estoy empeñado en ser mejor persona cada día, lo cual apunta hacia el comportamiento equilibrado, la bondad hacia los otros seres, no criticar bajo ningún concepto (salvo el propio comportamiento para mejorarlo), etc., pero aún no he llegado a un nivel suficiente de control para hacer frente a disparates tales. Por eso, me concederé una pequeña licencia: pienso que gastar siete mil euros por cada una de las muchas botellas que bebieron ese día es un acto infame, y que esta infamia aumenta y se convierte en inmoral cuando proviene de tal persona, entre cuyos representados hay abundantes que no ganan el dinero de una de esas botellas en un año. Más aún cuando el personaje en cuestión aparece con frecuencia en países donde sus habitantes tienen una vida en condiciones calamitosas y él diserta sobre la cooperacón y la ayuda humanitaria.

Por estas y otras razones pienso que lo más razonable sería ir ahorita mismo a su casa de cuatrocientos y pico millones, sacarlo de las orejas y colgarlo de sus reales testículos en la bandera mayor del reino mientras el dibujante de El Jueves le hace un buen retrato para la portada del mes. Dicho esto, intentaré seguir siendo mejor persona.

6 comentarios:

laMima dijo...

Amén.

Marciano Ansotano dijo...

Inma, maja, que somos ateos. Ni reyes, ni dioses. Aunque dado el despropósito del que hablamos, aceptaré el amén.

Si tuviera una botella de vino de siete mil euros la tiraría a la cabeza de algún político. Qué mejor destino para una uva. O quizá el peor, mejor pensado.

Un abrazo.

Joselu dijo...

Y yo que sueño con una botella de Vega Sicilia que vale unos ciento ochenta euros... La noticia que da soporte al post, el precio de las botellas de vino de la boda del príncipe Felipe, me parece abominable, pero ¿Marciano Ansotano, está suficientemente acreditada la veracidad de la información? Me resulta increíble. Si se confirmara, te aseguro que dejaría de ser incluso simpatizante de su padre. Me parece demasiado fuerte para que sea verdad, pero en otra ocasión sí que tuve oportunidad de ver donde se hace el pimpollo la ropa y compra los zapatos, y me quedé absolutamente desolado y me ardieron los furores republicanos, aunque con lo que está aflorando con el caso Gurtel, uno tiene la impresión de que la corrupción es un mal endémico de la sociedad, y al que es difícil ponerle solución. Siempre hay listos que se arriman al poder para enriquecerse y terminan contaminando todo. Vaya mierda.

Anónimo dijo...

La fuente, Joselu, es la revista Muy Interesante, que es de divulgación científica generalista, si se me permite la calicación improvisada, pero seria y rigurosa hasta donde alcanzo a conocer. De todos modos, me has creado la inquietud de indagar en el asunto y corroborarlo en otras fuentes. Ya os contaré.

Un abrazo.

Eloi BLQ dijo...

Bueno, a mí no me sorprende, ya en otros siglos la corte de Versailles gastaba más en un día que un campesino francés de la época en toda su vida.

Como dice en la película Lugares Comunes, que por cierto os recomiendo, nos quedamos en 1789, de allí no avanzamos y todas las revoluciones se han quedado en traición.

Por cierto, no estoy de acuerdo que una de las características de la buena persona consista en no criticar. No vale con plantar zanahorias para creerse buena persona. Se debe hacer de la crítica una arma para llevar la mala conciencia al precipicio y que la gente se de cuenta que sino nos vamos todos a él.

saludos

Anónimo dijo...

Hola Abel.

Gracias por tu visita y comentario.

Lo de ser buena persona es relatividad pura. En todo caso, tras transitar otros caminos, y tras comprobar el funcionamiento de muchas dinámicas sociales, creo que la mejora personal, alejada de críticas ajenas individuales o colectivas, es una opción digna y más provechosa para la salud mental.

Un saludo.
José Luis.

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