Atardecer bañado por la luz de la senda de la Tejería de Ansó, la luz de los sueños.
Lo milagroso y fascinante de lo diminuto únicamente exige mirar atento. El poder de la literatura: La senda del drago, de José Luis Sampedro, nos hizo admirarlo atónitos.
Grulla coronada, otro ejemplo de la insuperable belleza natural.
1 comentarios:
Anónimo
dijo...
Saber mirar el mundo, las cosas, la belleza, nuestro ser... es la más noble de nuestra vocaciones.
1 comentarios:
Saber mirar el mundo, las cosas, la belleza, nuestro ser... es la más noble de nuestra vocaciones.
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